REGIONAL
Datos clave en temporal: red Vecinos de las Nieves operó en Coquimbo
Durante el mega evento meteorológico que azotó la Región de Coquimbo entre el 15 y 23 de julio, la red de ciencia ciudadana “Vecinos de las Nieves” de CEAZA se mantuvo activa, logrando recopilar datos cruciales sobre precipitaciones. Esto ocurrió pese a los cortes de caminos y la pérdida de señal telefónica que afectaron a diversas localidades cordilleranas de las provincias de Elqui, Limarí y Choapa.
La red, que ha crecido y se ha vinculado con la comunidad por casi 8 años, está compuesta por habitantes, escuelas y familias de la cordillera. Ellos registraron valiosos datos de lluvia y nieve en sitios ubicados sobre los 1.100 m.s.n.m., complementando el registro histórico disponible.
Nicole Schaffer, investigadora de CEAZA, destacó que actualmente hay 17 sitios activos. “Desde junio a agosto los Vecinos de las Nieves han observado y medido al menos ocho eventos de precipitación. Excepcionalmente, durante el megaevento en julio se registró nieve en tres sitios entre los 1.310 y 1.672 metros de altura en las provincias de Elqui y Limarí (Horcón, Las Breas, y la Escuela Central Hidroeléctrica Los Molles)”.
El temporal presentó un desafío sin precedentes para muchos voluntarios. En Alcohuaz (Paihuano), una de las zonas con mayor acumulación de precipitaciones, la incomunicación fue total. Juan Carlos Silva, voluntario del programa, relató: “fue un proceso bastante largo, estuvimos sin señal bastantes días. Para todos fue algo impresionante la cantidad de agua que cayó, con pulsos muy fuertes”.
En Valle Hermoso (Combarbalá) se vivió una situación similar, con la localidad completamente aislada. Felipe Orrego, profesor de la Escuela Camilo Henríquez, explicó que, a pesar de que los docentes quedaron a la deriva, “gracias a nuestros voluntarios (estudiantes y apoderados) de la misma localidad, que ya están interiorizados en este proceso científico ciudadano, se pudo llevar a cabo un seguimiento y registro sistemático y responsable en sus bitácoras físicas”.
Los voluntarios, como Juan Carlos Silva, valoran el programa: “Para mí, este programa de ‘bajar’ la ciencia y que nosotros como simples vecinos hagamos un aporte, creo que es un gran paso. Los vecinos siempre están atentos y preguntando cuánta agua o nieve cayó. Es un aporte para la comunidad, para mí y para la ciencia”.
En Rincón Las Chilcas (Combarbalá), la Escuela Rural unidocente Estrella de Belén registró un total de 472 mm de agua caída, una cifra notablemente superior a la de la ciudad. Cristina Araya, docente de la escuela, comentó que el pluviómetro no permitía dejarlo más de uno o dos días consecutivos por la intensidad de las precipitaciones, pero se logró el propósito. Destaca el impacto pedagógico: “refuerza los contenidos que se trabajan con estudiantes, sobre todo en el área de ciencias, registro de datos y gráficos para el análisis, realizar comparaciones y emitir posibles predicciones”.
El programa se ha adaptado a la nueva realidad climática. Nicole Schaffer, de CEAZA, indicó que inicialmente usaban un kit de bajo costo para medir nieve, pero “en el año 2021 incorporamos la medición de la lluvia con un pluviómetro manual, ya que en muchos de los sitios donde en la antigüedad caía nieve, hoy es más frecuente la lluvia”.
Actualmente, CEAZA sigue impulsando el programa y sus datos contribuyen al proyecto CLAP (Planificación de la Acción Climática), una iniciativa de 5 años que evalúa la sensibilidad de la biosfera, especialmente de los ecosistemas marinos, al cambio climático en la zona central de Chile. Esto busca implementar acciones a nivel regional, nacional e internacional.
“Ha sido un aprendizaje en conjunto adaptando los experimentos, al contexto de aislamiento territorial, a las edades de cada voluntario y formas de vida de la cordillera, en donde el dato es importante pero no lo más relevante para el conocimiento, destacando su cultura de cordillera y bienestar de vivir en ese territorio”, concluyó Paloma Núñez, encargada de Ciencia Participativa de CEAZA.