HISTORIA MINERA

El Tofo: auge, modernización y leyenda del mineral de hierro

Entre 1920 y 1940, alcanzó su esplendor productivo gracias a la pureza de su mineral, cercana al 67% en depósitos superficiales. Su funcionamiento cambió la vida de la región.
viernes 09 de octubre de 2026

Ubicado a 60 km al norte de La Serena, el yacimiento de El Tofo lideró la producción de hierro en Sudamérica durante el siglo XX, transformando la infraestructura y la vida de la Región de Coquimbo.

Su valor minero comenzó a quedar documentado en 1840 por el naturalista Ignacio Domeyko. Tras décadas de reconocimiento, la explotación artesanal comenzó en 1870 tras ser inscrito por Eulogio Cerda y Félix Vicuña.

El salto industrial ocurrió a inicios del siglo XX. Entre 1908 y 1910 la mina pasó a capitales franceses y luego a la estadounidense Bethlehem Chile Iron Mines Company, filial de Bethlehem Steel Corporation. A partir de 1915, la inversión impulsó la instalación de un chancador de alta potencia en la cima, la construcción del primer ferrocarril eléctrico de Sudamérica para trasladar la carga a la costa y la edificación de un muelle mecánico en el puerto de Cruz Grande - Cruz Grande / Caleta Chungungo - para la exportación internacional.

Entre 1920 y 1940, El Tofo alcanzó su esplendor productivo gracias a la pureza de su mineral, cercana al 67%, en depósitos superficiales. A su alrededor floreció un campamento autosuficiente con más de 3.500 habitantes, provisto de viviendas equipadas, hospital, escuela, teatro y comercio. Durante la Segunda Guerra Mundial, su hierro fue importante para la industria bélica de EE.UU.

El declive se inició en 1955 por el agotamiento del depósito principal. En 1971, la mina pasó a la Compañía de Acero del Pacífico (CAP), y tras el golpe militar de 1973, fue privatizada, quedando en poder de la Compañía Minera del Pacífico (CMP).

Hoy, sus antiguas instalaciones perduran como patrimonio arqueológico industrial y un icónico "pueblo fantasma" de la historia minera regional.