A CUATRO AÑOS DEL DISPARO
Matías Pozo: El sobreviviente del ataque en Av. Pacífico habla sobre su recuperación y sus sueños
Por Romina Onel.
El 27 de julio de 2022, Matías Pozo, un adolescente de 16 años recibió un disparo en la cabeza mientras caminaba junto a su padre por avenida Pacífico con Cuatro Esquinas, en La Serena. Ambos habían salido para concretar la venta de un joystick cuando fueron atacados por sujetos que los confundieron con otras personas, según los antecedentes expuestos durante el juicio, sin que padre e hijo tuvieran relación alguna con el conflicto que motivó la agresión.
El joven sobrevivió, pero debió enfrentar graves secuelas, y en marzo de 2023, su padre declaró que presentaba dificultades de movilidad y de memoria, utilizaba silla de ruedas y recibía rehabilitación para volver a caminar por su cuenta. Un mes después, dos involucrados fueron condenados por su participación en el ataque, zanjando la arista judicial del caso.
A más de cuatro años del ataque, Matías Pozo, hoy de 21 años, trabaja junto a su padre, José Pozo, en la cafetería Poseidón, ubicada en la Avenida del Mar de La Serena, y asiste al gimnasio para apoyar su recuperación física y emocional.
“Hoy me encuentro más tranquilo, aunque al principio tenía una depresión horrible y llegué al punto de querer matarme. Estar postrado, sentirse solo y ver que la familia y los amigos me habían dejado de lado, se sintió feo, pero al final, con mi papá, salimos adelante”, relató.
Ahondando en esto, Matías expresó que “aunque sigo un poco afectado, sigo adelante, voy al gimnasio y trabajo en la cafetería. No diría que estoy triste o bien, simplemente viviendo”.
En este contexto, Matías encontró en los tatuajes una forma de resignificar su dolor y expresar sus emociones.
“Desde niño quise hacerme un tatuaje y eso se convirtió en una forma de escapar de la depresión y de tener un nuevo comienzo. Siento que en vez de hundirme en el alcohol o las drogas, un tatuaje significa algo más, por ejemplo, tengo algunos que significan abundancia, ambición, porque siempre me he puesto metas y las he cumplido”, agregó.
En cuanto a su recuperación, el joven recordó que “cuando desperté en el hospital, me dijeron que no iba a poder caminar, que iba a estar postrado en cama y que tendría que estar diez meses recuperándome con terapia. Estuve dos semanas en coma y me dieron de alta al mes y dos semanas”.
“Llegué a pesar 30 kilos, pero estando en mi casa empecé a comer y a ganar un poco de musculatura. Me recuperé rápido en ese sentido, pero al principio fue muy complicado poder pararme y hacer cosas solo, en el hospital me sentía terrible, porque me ponía triste ver a personas malheridas”, aseguró.
Matías también destacó que “mi papá siempre me ha apoyado y otros quizás no lo habrían hecho, porque tuve que empezar de cero. Ha sido mi apoyo, mi amigo y mi padre, y si no hubiera tenido su ayuda, habría seguido en silla de ruedas o en cama”.
Además de este apoyo, Matías recalcó que “después de dos meses en la casa me llamó Teletón y comencé la rehabilitación ahí y en el CDT de La Serena y aunque actualmente estoy en una pausa, retomaré el trabajo con ellos. Igualmente avanzo por mi cuenta en el gimnasio, donde hay personas que aunque no me conocen, me incentivan a seguir adelante”.
Planes a futuro
Entre el trabajo, la rehabilitación, Matías mantiene sus intereses -cómo la música y las series- y aunque las secuelas en su mano derecha le han impedido retomar los videojuegos, hoy busca avanzar en su recuperación y encontrar nuevas oportunidades laborales.
“Me gustaría conseguir un trabajo en el comercio, porque es a lo que siempre me he dedicado, de hecho, cuando llegamos a esta región desde Santiago, vendíamos baldes en la playa, después trabajé en un supermercado, pero ahora me gustaría tener la oportunidad de trabajar en administración o como cajero”, sostuvo.
En relación a esto, Matías dijo que “tengo todos mis recuerdos y mis capacidades cognitivas intactas, puedo recordar perfectamente cómo me dispararon, y si bien la recuperación de mi mano es un proceso lento, he tenido avances”.
“Esto ha sido difícil, la depresión también, pero prefiero no hundirme y seguir con la vida, por eso, a quienes han sufrido un disparo o una amputación les diría que no se rindan y que sean constantes, porque la vida pone pruebas que uno tiene que superar”, manifestó.
Más seguridad
En esta conversación, Matías también se refirió a la seguridad del espacio donde fue atacando, comentando que “siempre se han dado conflictos con drogas, armas y violencia en la Avenida del Mar, pero aún aumentado, ya no es el lugar tranquilo de antes, donde la gente podía salir con sus hijos a pasear y disfrutar, ahora pueden asaltarte incluso a las 20:00 horas”.
“Debería haber más presencia de Carabineros, cámaras y patrullajes constantes, porque solo se muestra seguridad cuando está la televisión y quizás si alguien hubiera estado patrullando, a mi no me habría pasado esto y podría haber seguido con mi vida normal”, enfatizó.
Sobre este punto, el padre de Matías, José Pozo, insistió en que “la inseguridad se siente hasta al manejar, basta un bocinazo o adelantar a otro vehículo para que alguien se moleste. En la Avenida del Mar vemos constantemente personas agresivas y uno prefiere evitar problemas, porque no sabe con quién está lidiando”.
“Llamó a Paz Ciudadana para informar lo que sucede, pero nunca vienen. En verano se ve a la PDI y a Carabineros, pero después no se ve presencia policial en la Avenida del Mar”, alegó.