Francisco Correa, vicerrector UCN: "Considero que el concepto de gratuidad difícilmente es reversible, y me alegra"

La autoridad destacó el valor del nuevo paradigma de esta política para las familias a la espera de que se amplíe, así como la necesidad de promover que los jóvenes de la zona estudien en su región
Francisco Correa, vicerrector UCN: “Considero que el concepto de gratuidad difícilmente es reversible, y me alegra”
Francisco Correa, vicerrector UCN: “Considero que el concepto de gratuidad difícilmente es reversible, y me alegra”
jueves 19 de mayo de 2016

La realidad de las casas de estudios de la Región de Coquimbo es muy distinta a la que se conoce en Santiago o en otras regiones más centralistas, en el marco de un país que se caracteriza por ello. En ese contexto, y en el marco de los cambios que han ido operando en materia educacional, especialmente en el contexto de la gratuidad universitaria parcial que se ido implementando en el país, conversamos con Francisco Correa, vicerrector de la UCN, quien es voz autorizada para realizar una radiografía de la realidad de la Región de Coquimbo en esta materia.

“Como universidad estamos alineados con el Consejo de Rectores de la Universidades Chilenas (CRUCh) y con el G9, grupo de universidades no estatales, pero públicas. Nosotros adherimos a la gratuidad, porque creemos que es una política que va en la dirección correcta, para garantizar el acceso de todos aquellos que tengan capacidad a la posibilidad de educación superior, sin que ello implique un endeudamiento o un costo casi impagable. Estamos absolutamente claros y no nos salimos de ese margen”.

-¿Cómo definiría la esencia de este cambio?

“Es grande, no hay duda que tiene elementos culturales muy fuertes. Se trata de pasar de un modelo de financiamiento al estudiante o un financiamiento a la oferta; es decir, aquellos que las universidades y el país puede regular y ofertar. No es fácil. Por ende, cuando esta política comienza a ejecutarse y no logra hacerlo a través de una ley, sino de una glosa presupuestaria,te está indicando que por el volumen del cambio y su profundidad, y por el hecho de no haber una ley específica, se está aprendiendo sobre la marcha. Esto ha provocado una serie de inconvenientes en la aplicación de esta política, más que en la orientación misma. Es cierto, existe un grupo en Chile que busca un financiamiento a la oferta y otro a la demanda, y esas son disputas ideológicas. Lo que vemos como universidad es que hay avances, pero no con la rapidez y claridad que quisiéramos.

-¿Cómo se ha desarrollado el diálogo con los estamentos clave?

“Las universidades hemos participado bastante en reuniones con el Ministerio de Educación, donde buscamos esclarecer esas dudas, porque en la medida que tú vas avanzando en la política concreta, también se tiene que ir implementando”.

-¿Considera que esta política de gratuidad puede variar según la situación política de turno?

“La idea es que este año esta medida no se aplique mediante una glosa, sino que podamos ser capaces de llevar adelante una ley. Aún es difícil, porque el proyecto todavía no ingresa y aún hay cierto desconocimiento del proyecto final. Uno sólo ha conocido minutas y no el proyecto en su conjunto. Una reforma de este tipo tiene muchas aristas, y esto implica bastante experiencia. Por ejemplo, la cantidad de recursos que se aprobaron para los beneficiados no era el presupuestado inicialmente, por varias razones. No porque no cumplan con los requisitos, sino porque ha ido apareciendo el fenómeno de los estudiantes que no quieren acceder a la gratuidad, porque no quieren perder el beneficio de la Beca con Aval del Estado o el Fondo Solidario, ya que consideran que es mejor eso. Esto porque la gratuidad sólo va a tocar el número de años de la carrera, lo que algunos estudiantes han leído como un problema porque con el sistema de becas, si uno se demora más no se pierden los beneficios. Por otro lado, el Gobierno entiende que tiene que cuidar los recursos públicos.

-¿Coincide en que se ha favorecido la posibilidad de potenciar el Crédito con Aval del Estado por sobre el Solidario?

“Absolutamente. No sé si alguien se atreviera a decir en Chile que los intereses bancarios del CAE son irracionales. No puede ser que un estudiante salga de la universidad con una deuda tan grande que lo hipoteque por años, lo que excede el valor de lo que la universidad le cobró. Cuando el CAE se creó, la política era ampliar la posibilidad de que los estudiantes accedieran a la educación superior, pero hoy la discusión es sobre la calidad de esa educación que se está entregando, y por ende es otro el horizonte, donde el CAE hay que repensarlo seriamente”.

-Bajo ese prisma, ¿cree que la gratuidad llegó para quedarse?

“Yo creo que el concepto de gratuidad es difícilmente reversible, y me alegra, porque habla de una sociedad mucho más solidaria e inclusiva. Pero creo que mientras no seamos capaces de desarrollar políticas de Estado en Educación, la estabilidad de una política es relativa. Lo que encuentro muy complejo es decirle a una familia, en el futuro, que dejó de pagar la universidad, que tiene que comenzar a pagar algo, porque esto puede provocar un problema social muy serio y no sé si un gobierno esté dispuesto a hacerse cargo de este costo. Hay formas de auxiliar a las familias; una de éstas es el bono, que es muy puntual, pero esto no lo es. Se trata del ahorro de una mensualidad para una familia, que impacta positivamente en el presupuesto, porque dejó de ocupar esta plata para pagar la universidad y que se puede reinvertir en otros ítemes, aunque yo creo que los cinco primeros deciles dudo que estén muy preocupados de la entretención”.

Visión del estudiantado

Respecto a las movilizaciones estudiantiles respecto a la política de gratuidad, pues sostienen que se trata aún de un beneficio y no de un derecho, Francisco Correa fue claro.

“Valoramos la posibilidad de expresión del movimiento estudiantil. Lo que no compartimos es la agresividad o la violencia cuando ciertos grupos minoritarios de este movimiento logran ejercer esta instancia. Hay que recordar que son los mismos estudiantes los que en el 2006 y 2011 ponen el tema en la mesa, y logran que cuestionemos un sistema que estaba replicando algo que es muy propio de la sociedad chilena, que es la profunda desigualdad que existe. Nos hemos entendido bien con nuestras federaciones, entendiendo que el mundo de las universidades es el mundo de la razón y no de la violencia. En un país donde ocurre una importante crisis de credibilidad, los estudiantes tampoco creen, lo que ahonda la crisis, porque para creer, las universidades aún tenemos bastante credibilidad, pero no somos nosotros los que llevamos a cabo las políticas”.

- ¿Cuál es la responsabilidad del Estado, en cuanto a las universidades regionales?

“El Estado muchas veces las desatendió, olvidando la importancia regional que estas tienen. Hay que recordar que algunas que forman parte del G9 y que somos miembros del Cruch, son muy importantes. La nuestra cumple 60 años, la que nunca fue sede de otra a nivel nacional, lo mismo que la sede Antofagasta. Creo que, en ese contexto, hay un trato económico a las universidades regionales, porque generar masa crítica acá es mucho más caro que en Santiago. Por ende, no sólo se trata de entregar dinero, sino también de entregar recursos que permitan que la calidad de las universidades en regiones, pueda operar de igual forma que las de Santiago, para que los jóvenes no tengan que emigrar desde regiones a la capital. Eso se logra atendiendo las condiciones de cada región,porque se piensa que todas competimos en igualdad de condiciones, pero por el centralismo existente, debemos hacer grandes esfuerzos para tener buenos programas de estudios 

Las cifras de la gratuidad

De acuerdo a lo que indica el reporte al 10 de mayo, teniendo en cuenta que en las dos sedes, con respecto a los alumnos de primer año con gratuidad son 473 en Antofagasta y 407 en Coquimbo, por ende son 880 alumnos. Respecto a los que no calificaron, en la sede de Antofagasta son 491 y en Coquimbo 243, lo que da un total de 734, junto a otros tipos de desglose más específico.

En cursos superiores, la gratuidad en Antofagasta llegó a 696 y en Coquimbo 837, lo que nos da un total de 1.533 personas, a los que habría que sumarle los 880 de primer año, llegando a 1.413. Quedaron fuera del proceso 865 jóvenes en Antofagasta y en Coquimbo, 486.