Zig Zag, un patrimonio con identidad coquimbana

El municipio local posee un plan para recuperar y poner en valor a las tradicionales estructuras, que con sus escalinatas y miradores permiten la conectividad entre la Parte Alta y el centro de la ciudad. Dos de ellas ya fueron remodeladas (Bilbao Y Argandoña) y se espera que la iniciativa continúe con las otras seis existentes.
Zig Zag, un patrimonio con identidad coquimbana
Zig Zag, un patrimonio con identidad coquimbana
martes 24 de mayo de 2016

Sin duda alguna, la ciudad de Coquimbo nos entrega un inmenso legado histórico que se ve reflejado en su arquitectura y locaciones, dentro de lo cual el sector de la Parte Alta adquiere un rol preponderante en su conformación inicial e identidad porteña. Nos referimos a la histórica construcción de los tradicionales zigzags en la pasada década del ‘40, siendo esto un avance sustancial en materia de conectividad.

Al recorrer las calles céntricas de la ciudad puerto, inmediatamente la mirada de locales y visitantes se fija en aquellas 8 serpenteantes escaleras que suben por los cerros y que permiten a cientos de coquimbanos transitar diariamente desde sus hogares hacia la zona comercial y de servicios públicos de manera expedita.

Pero, ¿cómo sería la vida antes, al no contar con estas estructuras? Para dar respuesta a esta interrogante y conocer la conformación de los tradicionales zigzags de Coquimbo se recurrió a la fuente histórica. Así nos encontramos con los historiadores Juan Valdivia y Pedro Álvarez, quienes reconstruyeron parte de la historia.

Vuelta al pasado

Junto a don Juan se decidió realizar un recorrido y se inició por calle Argandoña, que fue el punto de partida para lograr la conexión entre el mar, la zona costera y los cerros del puerto. Esto considerando que el casco histórico de la ciudad y sus actividades diarias se concentraban en este sector.

“Según los datos existentes, los primeros zigzags fueron construidos por la década del ‘40, siendo los de las calles Argandoña y Freire. Esto fue fruto de la labor emprendida por las juntas vecinales de aquellos tiempos. En el perímetro de estos lugares antiguamente estaba el centro del casco histórico de la ciudad y se concentraba toda la actividad ferroviaria y marítima”, precisó Valdivia.

Álvarez continuó rememorando la historia y haciendo referencia a la comunidad de aquellos años y los inconvenientes para llegar hacia los cerros de Coquimbo. “Antiguamente era muy complicado el acceso hacia la Parte Alta de la ciudad, ya que en los lugares donde hoy se emplazan caminos y los zigzags, existían sólo columnas de rocas, que convirtieron a los coquimbanos en verdaderos escaladores. Mujeres con sus niños al apa o comerciantes subiendo sus productos con cuerdas, son algunas de las imágenes que eran cotidianas.

“Si nos remontamos a ello, debemos referirnos al poblamiento del sector alto de la ciudad considerando dos factores; primero, en los años ‘30 y producto de la cesantía por la paralización de las salitreras en el norte, comenzó a llegar una gran cantidad de personas en busca de oportunidades hasta Coquimbo. Y en segundo punto, las autoridades no pudieron generar los trabajos que se necesitaban. Fue así como mucha gente fue destinada a los lavaderos de oro en Andacollo, mientras que otras se dedicaban a hacer caminos, y así fue como la ciudad puerto fue hecha a mano, por así decirlo; y las zigzagueantes escaleras dan cuenta de eso. Ellos necesitaban dónde vivir y se decidió enviarlos a los cerros, donde la vida era marginada a un lugar de difícil acceso”, relató el historiador Pedro Álvarez.

Ante sus palabras aumentan las interrogantes y por ello se consultó, ¿cuándo se inicia el plan oficial de conectividad hacia la Parte Alta? Inmediatamente hace una pausa en su caminar y señala que ya en los años sesenta comenzaron los proyectos para mejorar la conectividad, lo que fue sucesivamente abordado por las autoridades comunales siguientes. “El alcalde Aguilera, durante su periodo, comenzó a trazar definitivamente la fisonomía de estas escalinatas, ya que los efectos de la lluvia en aquellos años ocasionaban estragos al bajar por las quebradas; anegando casas y la parte céntrica”, consignó.

Así se dio paso al difícil trabajo de romper las rocas para dar paso a la modernidad y al tránsito de las familias que antes debían bordear todo Coquimbo para acceder a la zona alta. Pero cuando se dio un salto cualitativo fue al acceder al cargo de alcalde de Coquimbo, Pedro Velásquez, en la década del ‘90. Él puso el ‘broche de oro’ al conjugar los zigzags con la urbanización de la Parte Alta y la puesta en valor de todo este sector y el Barrio Inglés. “Esta es parte de la historia de la ciudad, por lo cual su importancia debe perdurar”, señaló el historiador porteño.

Reconocimiento de los vecinos 

En la ocasión también se pudo tener un diálogo con la comunidad porteña que habita cercana a los zigzags, quienes al igual que los historiadores mencionados coinciden en la necesidad de poner en valor a estas estructuras, con la finalidad de sacar todo el provecho histórico y turístico que tiene la ciudad de Coquimbo. “Muchas personas vienen a la zona con la única intención de conocer los zigzags, ya que es algo típico de las ciudades puerto y parte de su identidad. Pero hace falta mucho para tener una buena presentación; pero al menos se está comenzando”, señaló Carlos Contreras, vecino de calle Bilbao.

Precisamente, el zig-zag de la citada calle fue remodelado íntegramente por el municipio porteño, que también hace pocos meses y junto a actores culturales dieron un nuevo atractivo y colorido a la estructura, que es el ejemplo a seguir para recuperar las otras 6 escalinatas urbanas de este tipo existentes en la ciudad. Claro, sin contar las serpenteantes escaleras de calle Argandoña que fueron intervenidas al igual que los espacios públicos, por una iniciativa de la Terminal Puerto Coquimbo y otras organizaciones.

Plan de rescate municipal

Junto a la puesta en valor y recuperación del borde costero dañado por el tsunami del 16S, para la actual gestión edilicia de Coquimbo la recuperación del patrimonio es un eje principal y de ello se desprende la inversión de $300 millones ejecutada para rescatar el zigzag de calle Bilbao.
Sobre ello, Luis Henríquez, secretario comunal de Planificación, sostuvo que “una de las apuestas municipales es la recuperación de los espacios públicos, su mejoramiento y puesta en valor. Allí uno de los tesoros patrimoniales que posee Coquimbo son sus zigzags, donde tenemos puesta nuestra mirada de forma integral, considerando el rescate del borde costero también. En esta idea ya se trabajó en la estructura de calle Bilbao, que presenta una remodelación profunda, y el cual nos sirve a modo de ejemplo para continuar con el resto de ellos”, aseguró.

Dentro de la planificación, se proyecta trabajar en los tramos más importantes como el zigzag de calle Lastra, ya que existe una posibilidad geográfica de conectar esta vía desde el borde costero, pasando por el centro y las inmediaciones del Liceo A-8, hasta lo más alto de la ciudad. Pero se debe considerar que estas intervenciones por cada una de las estructuras bordean entre los $300 y $500 millones.

El alcalde de Coquimbo, Cristian Galleguillos, destacó la importancia patrimonial en la identidad porteña de los zigzags y miradores y aseguró que era muy necesaria su recuperación para potenciar los aspectos turísticos y claramente mejorar la vida de los vecinos que habitan a un costado de las tradicionales escalinatas.

“Los zigzags están entre lo más tradicional de Coquimbo y son la carta de presentación de la ciudad. Además cumplen un rol fundamental en el tránsito diario de nuestros vecinos hacia la zona céntrica. Por ello queremos seguir avanzando en la recuperación de estas estructuras, lo cual está dando resultado en conjunto también con la empresa privada”, señaló el edil porteño.

Así, Galleguillos continuó asegurando que “queremos rescatar los 8 zigzags, entre los cuales el de calle Bilbao ya está concluido y pensamos continuar con el de calle Lastra, lo cual ojalá se pueda gestionar durante este gobierno comunal. Esto se debe realizar junto a la recuperación de las viviendas de los sectores y potenciar los espacios disponibles con lugares gastronómicos y de artesanías”, finalizó el edil.

Falta avanzar más

Si bien se concretó a la fecha la remodelación de dos zigzags (Bilbao Y Argandoña), hay voces críticas dentro de la comunidad y el propio municipio porteño respecto a que se podría haber avanzado más en la recuperación de las tradicionales estructuras.

Este es el caso de Alma Castillo, vecina del zigzag de calle Lastra, quien se acercó a dialogar para expresar que “quienes vivimos acá teníamos la esperanza de que este zigzag también se rescatara durante la gestión municipal actual, pero al parecer no será posible, aun estando listas hasta las maquetas que nos mostraron y que eran realmente hermosas”, indicó.

Por otra parte, el actual concejal radical de Coquimbo, Juan Alcayaga, también se refirió a la iniciativa, que, afirmó, fue una promesa realizada al inicio del trabajo de la actual gestión municipal.

“El rescate de todos los zigzags fue un compromiso adquirido y que a pocos meses que termine la gestión municipal no se concretará, siendo esto lamentable. Confiamos en que se pueda avanzar algo durante los meses que quedan, ya que los coquimbanos requieren de ello. Más aún considerando que gran parte de quienes se trasladan por estas vías sonde la tercera edad”, finaliz