CLAUDIO TERNICIER: "Tenemos que pensar en reconvertir la agricultura a especies que nos dan mejores posibilidades para la realidad de la región"

El Subsecretario de Agricultura señala que además de la inversión en tecnificación en riego, que superará los $10 mil millones este año, en la zona se debe avanzar en el cultivo de especies con menor requerimiento hídrico, como los nogales y olivos
El personero de gobierno señala además que están enfocando sus esfuerzos en la tecnificación de riego en la agricultura familiar campesina, que hasta ahora es deficiente.
El personero de gobierno señala además que están enfocando sus esfuerzos en la tecnificación de riego en la agricultura familiar campesina, que hasta ahora es deficiente.
martes 05 de julio de 2016

Durante el 2015, la Región de Coquimbo recibió casi el 25% de la inversión de la Comisión Nacional de Riego (CNR) a nivel país, llegando a materializarse cerca de $18 mil millones de pesos en obras de tecnificación, con lo que llega a cerca del 50% de la superficie total regada bajo esta tecnología.

Según señala el subsecretario de Agricultura, Claudio Ternicier, el desafío futuro es continuar aumentando ese porcentaje, pero no solo eso, sino que los agricultores comiencen a concientizarse de que el cambio climático es una problemática que llegó para quedarse, por lo que la recomendación es la reconversión de los cultivos tradicionales, pasando a otras especies que sean más eficientes en cuanto al uso del recurso hídrico, tales como los nogales y los olivos.

La tarea no es fácil, reconoce, pero asegura que haciendo un esfuerzo se puede lograr. Esto no quiere decir, apunta, que se vayan a eliminar productos como las paltas, las uvas o las mandarinas, pero sí que, con una mirada de futuro, se vayan combinando para lograr una agricultura mucho más eficiente.

-¿Cuál es la inversión que se planifica para la tecnificación de riego en la región el 2016?

“Hemos ido creciendo significativamente en los presupuestos para riego en el país y en esta región en particular y hemos sumado además recursos desde la propia región. El año 2015 pudimos hacer una inversión de 14.400 millones de pesos a través de la ley de riego, a lo cual se sumó más de $4 mil millones aportados por el gobierno regional, más algunos recursos de Indap, que también ha hecho pequeñas obras de riego. Es una cifra significativa que es mucho más de lo que habíamos utilizado en los últimos 10 años”.

“Lo que es interesante es que hemos establecido una prioridad en un trabajo que hemos venido haciendo con un plan piloto para la agricultura familiar campesina. Tradicionalmente los proyectos de ley de riego beneficiaban a agricultores que podían hacer un aporte significativo, en desmedro muchas veces de pequeños agricultores. Pero con el apoyo de los ministros que integran el consejo administrador de la ley de riego, se tuvo la visión de poder hacer un redireccionamiento y se han establecido concursos específicos para la agricultura familiar campesina y eso ha ido creciendo en forma significativa. Este año ya tenemos un piso que está presupuestado 10 mil millones de pesos, pero es muy probable que lleguemos o superemos los 15 mil millones que logramos el año pasado o a lo menos igualar esos montos”.

-¿Cuántas familias campesinas serán beneficiadas con este programa?

“Se han logrado concretar 465 proyectos a lo largo del país. Hubo 3 regiones que eran pilotos, Coquimbo, Bio Bio y la Araucanía. Este no es un programa nuevo, ha existido siempre en la ley de fomento, fue una modificación que se hizo en el primer periodo de la Presidenta Bachelet y no fue utilizado en los 4 años posteriores. Lo que hizo el consejo de ministros fue aprovechar este articulado y poder flexibilizar la participación de la agricultura familiar campesina. En la Región de Coquimbo son 151 proyectos en total y más de 1.385 millones de pesos de los 4 mil millones que se destinaron a nivel país el 2015”.

-Actualmente el porcentaje de riego tecnificado llega a un 50% en la región. ¿Hay alguna meta para los próximos años para subir esta cifra?

“Efectivamente, hemos avanzado mucho en los últimos años en materia de tecnificación, pero tenemos que juntar formación, capacitación, enseñarles las ventajas y el uso de esta tecnología y luego ver la forma de financiarlo y para eso está la ley y otros instrumentos.  En la suma total, hoy hay de alrededor de 1 millón 400 mil hectáreas que están bajo riego cultivable en el país, solamente un 50% está bajo riego tecnificado, o sea que tenemos un desafío importante por delante”.

“Para esta región, de las 60 mil hectáreas que en promedio se riegan permanentemente, faltan cerca de 30 mil por tecnificar. Lo que falta en su gran mayoría es pequeña agricultura, porque la fruticultura, que son cerca de 2 mil hectáreas, están todas tecnificadas Ahora, esto no es de un día para otro”.

 

DISPONIBILIDAD DE AGUA

-En cuanto a los embalses, hay buenas noticias porque tenemos mayor cantidad de agua. ¿Ya se ha hecho el análisis para ver hasta cuanto va a alcanzar este recurso embalsado?

“Hemos pasado una realidad dramática, estuvimos en los años anteriores, con periodos consecutivos de sequía y hemos pasado de un 2% de disponibilidad el año pasado a un promedio de 40% este año. Esto va a posibilitar tener una seguridad de contar con el recurso agua si es que no tenemos mayores precipitaciones probablemente para 2 o 3 temporadas. Ahora, esto no es algo que nos permita relajarnos, sino que hay que seguir avanzando, es decir, no basta la acumulación, sino que hay que seguir trabajando para que, cuando saquemos esta agua de los embalses, lo hagamos de forma eficiente y con las menores pérdidas posibles”.

-La infraestructura es clave…

“Sí, y junto con eso tenemos que ir mejorando la tecnología agrícola propiamente tal, o sea, cómo estamos manejando los cultivos y qué tipos de especies además son las que más nos conviene hacer. En ese sentido lo que decimos es que tenemos que buscar una mayor adaptabilidad, no pensando solamente en la próxima temporada, sino que proyectarnos al futuro, porque este es un tema que va a ser parte de nosotros que es el cambio climático y tenemos que buscar la forma de adaptarnos a ese cambio climático, que es el desafío más grande yo diría para el país y para esta región.  El objetivo es que sigamos haciendo el mejoramiento del riego, ojalá podamos mantener los niveles de embalsamiento, sigamos haciendo grandes obras de riego y todas las otras obras que necesitamos, pero también busquemos adaptar la agricultura regional y del país a esta nueva realidad que tenemos”

-¿Debería darse una reconversión de parte de los agricultores?

“Justamente, tenemos que pensar en reconvertir la agricultura a especies nos dan mejores posibilidades para esta realidad que tiene la región, con todos sus factores climáticos, geográficos, de tipo de suelo y con la condición de escasez hídrica recurrente que nos puede afectar. Sabemos que hay cierto tipo de especies que tienen mejor resistencia o menor demanda hídrica y que en estas condiciones de la región nos dan mejores perspectivas. Por ejemplo, el caso de los nogales que ha tenido un gran crecimiento y esta región puede desarrollar aquello, obviamente sin abandonar los cultivos tradicionales propios de la zona”.

-No es que se vayan a cambiar los cultivos actuales, son los que se vienen en el futuro…

“Exactamente, que se manejen otras alternativas o que los agricultores puedan tomar la decisión de combinar ciertos tipos de cultivos de manera que puedan rentabilizar en promedio de manera más adecuada de acuerdo a su realidad, a sus recursos y a esta condición de la región de crisis o falta de recurso hídrico”.

 

SALIENDO DE LA CRISIS

-Existe la seguridad de riego, pero los agricultores han señalado que les va a costar levantarse, porque arrastran problemas económicos propios de 10 años de sequía, algunos han perdido predios. ¿Cómo se trabaja en estas soluciones?

“Hemos tenido desde el comienzo de esta administración una disposición a hacer un tratamiento de cartera que dé cuenta de esta realidad de la agricultura, sometida a estrés producto fundamentalmente de las situaciones climáticas que nos han afectado y haciendo eco de eso hemos establecido un plan de condonación importante y para un número significativo de agricultores. Pero eso fue algo excepcional, tiene que serlo, porque si uno cayera en el vicio permanente de borrar el esfuerzo de inversión que se ha hecho, es súper negativo para el país, porque no permite la sostenibilidad económica y para los propios agricultores puede resultar también una cosa engañosa, porque pretendemos que ellos se hagan realmente autosustentables, cosa que su negocio realmente rinda considerando los costos, por lo tanto las inversiones que hay que hacer y después los ingresos o rentabilidad que puedan tener”.

“En ese sentido, hay que no solamente hacer un tratamiento de la cartera de crédito, sino que haciendo que realmente le demos las herramientas al agricultor para hacer una agricultura eficiente, competitiva y rentable”.

-¿A cuánto ascienden estos montos?

“Lo que hicimos el año pasado fue condonar todas las deudas de la pequeña agricultura, llegando a $1.690 millones con 2.075 beneficiarios, por lo tanto, no hay problemas con los pequeños, el problema está con los medianos y los agrandes agricultores. Ahora, los medianos entraron en los apoyos del BancoEstado, pero los grandes, que tienen créditos de más de 1 millón de dólares, están con problemas y estamos trabajando ahora a nivel de gobierno regional y lo está coordinando Economía con el intendente para ver cómo poder coordinar con las bancas y el sector privado agrícola, teniendo claro que ahora hay 10 veces más agua que lo que había el año pasado en esta misma fecha, donde teníamos un 4%, entonces, eso da un respaldo a la banca porque el riesgo es mucho menor”.

-Las cifras son positivas además en materia de exportaciones…

“Hay un hecho que hemos constatado en esta región y Atacama, que si bien han vivido situaciones críticas, el perjuicio podría haber sido mucho más grave  si no hubiéramos trabajado en conjunto con el sector privado enfrentando de manera adecuada estas emergencias que signifiquen mantener la actividad productiva y la verdad es que estamos contentos, porque en algunos sectores en particular significó mantener casi en el nivel que estaba la agricultura, como en el caso de la uva, que si bien la temporada tuvo una pequeña merma, casi se mantuvieron las exportaciones”.

-Además ayudó mucho el precio internacional y el tipo de cambio

“En esta región no tuvimos efectos medibles, porque los indicadores nos muestras que tuvimos la misma cantidad de producción que la temporada pasada, pero que igual no son las más altas históricas porque ya venían los efectos de la sequía y ahora recién nos estamos recuperando. Esperamos que la temporada 2016-2017 ya se dé un salto. Hay una disminución de volumen, pero el valor de la fruta exportada en general y de la uva sigue en alza, favorecido hoy también por el tipo de cambio”.