700 personas aún no reciben soluciones habitacionales a un año del terremoto
“Mi casa es grado dos y me dieron la tarjeta para comprar los materiales y junto a mi marido ya la reparé, aunque en este mismo sector hay viviendas que aún están esperando”, relata Graciela Cuello, presidenta de la Junta de Vecinos de Colliguay Alto en la comuna de Monte Patria. Es que el proceso de reconstrucción de viviendas que sufrieron diversos tipos de daños, clasificados desde el número 2 al 5 (leve, moderado, mayor y no reparable), tras el terremoto y posterior tsunami del 16 de septiembre de 2015, para algunos ha sido un proceso rápido, mientras que muchos otros aún esperan por soluciones.
Proceso complejo y dinámico
Según el catastro realizado por el Servicio de Vivienda y Urbanismo de la Región de Coquimbo, más de 14 mil viviendas en casi todas las comunas de la región, excepto La Higuera, presentan algún tipo de daño por el terremoto 8,4. De ellas, en la comuna de La Serena se cuentan 69 viviendas, 7 con daños leves, 11 con daños moderados, 23 con daño mayor y 28 no reparables. De este número ya se han entregado, al 30 de julio, 23 subsidios de reparación.
Mientras en Coquimbo, comuna en que el tsunami arrasó con gran cantidad de viviendas en el sector de Baquedano y Tongoy se cuentan 455 casas que presentan problemas estructurales; de las cuales 113 presentan daños leves, 133 daños moderados, 125 daños mayores y 84 no reparables. En esta comuna ya se han entregado 11 subsidios de reposición y 174 subsidios de reparación.
“En La Serena las principales viviendas dañadas se encuentran en el casco histórico. En Coquimbo el mayor número se debe a las viviendas que están en la zona de tsunami, concentradas en Baquedano y Tongoy,. Si no estuvieran estos dos sectores, las viviendas con daños se concentrarían en las zonas fundacionales de Tierras Blancas y de la Parte Alta, porque son de autoconstrucción e irregulares o en laderas de cerro”, aclara el director de Serviu Angelo Montaño.
Asegura que el proceso de reparación y construcción de viviendas ha sido complejo, considerando la dispersión geográfica en la región y que la mayoría de las viviendas que presentan algún tipo de daño se encuentran en zonas rurales, a las cuales es dificil llegar con prontas soluciones.
“El proceso de reconstrucción es altamente complejo y especialmente en la región. El Serviu conduce el proceso en ámbito de vivienda y espacio público principalmente y se han desplegado los equipos del servicio, regionales y nacionales, en hacer la primera tarea que es identificar el daño de las viviendas”.
Montaño agrega que también ha sido un proceso dinámico que se ha ido adecuando, en conversaciones con los afectados y diversos servicios e instituciones como el Consejo de Monumentos, porque las casas se encuentran en zonas típicas y los municipios para ir entregando los beneficios y reparando las viviendas .
En las construcciones patrimoniales que deben ser demolidas o reparadas , se han creado instrumentos flexibles y talleres, en conjunto con el Consejo de Monumentos Nacionales para que los maestros que se encargan de las obras puedan mantener la arquitectura y construcción histórica.
“En La Serena tenemos recepcionada la primera vivienda en el casco histórico y ese fue nuestro ejemplo que se puede. Hemos tenido toda la colaboración del Consejo de Monumentos en poder crear este instrumento y es lo que aplicamos en esta vivienda patrimonial que está en zona típica restaurada. Lo mismo debe ocurrir en Canela, Diaguita, Barraza, Sotaquí, Combarbalá, es decir, en las localidades urbanas y rurales que hayan sido definidas por el municipio o consejo de Monumentos como zona tipica”, aclara Montaño.
Avance siginificativo, pero con pendientes
“En general se acostumbra a mostrar lo malo y no los avances que hemos logrado. Tengo una convicción profunda de que hemos estado avanzando de manera correcta”.
Así define el intendente de la Región de Coquimbo, Claudio Ibáñez todas las acciones realizadas en estos casi 12 meses después del 16S, en toda la región para entregar beneficios y apoyar a las familias que se vieron afectadas. Esto tras una reunión con el jefe de la División de Gobierno del Ministerio del Interior, Mario Ossandón quien visitó la s tres provincias para informarse de las necesidades y solicitudes desde los municipios, conocer las cifras reales de los catastros de afectados y beneficiarios post terremoto y terminar con la etapa de emergencia para avanzar fuertemente en la reconstrucción.
La autoridad responde a las críticas de lentitud en el proceso señalando como argumento la complejidad del catastro en una región tan dispersa y un terremoto que causó un daño en 14 comunas. Agregó que el Gobierno debe cautelar la entrega de recursos de no existir datos claros de los beneficiarios y que por ello, se ha realizado un trabajo exhaustivo con diversos equipos técnicos, una auditoría de datos para ratificar cifras, que además terminará con los errores de duplicidad en entrega de subsidios y beneficios en la región.
Sin embargo, confirma que aún existen situaciones complejas, entre ellas los pisantes que no poseen terrenos propios, viviendas de emergencia sin levantar y 700 personas que deben recibir beneficios de las cuales no existen datos.
“Hay problemas en las bases de datos, porque hay 700 posibles requerientes de beneficios y no tenemos nombres o rut ni los domicilios y esas complejidades hay que superarlas, son bases de datos que envían desde los territorios”, aclara Ibáñez.
Para esclarecer esta situación y poder entregar soluciones es que se está trabajando en coordinación con los diversos municipios para cruzar información y conocer específicamente quienes serían las personas afectadas.
Por otra parte, también se está trabajando en presentar proyectos que permitan el rescate de áreas de uso público , como también obras de mitigación para eventos sísmicos en las diversas localidades.