Para enfrentar los efectos del cambio climático
Startup regional apuesta por microalgas para recuperar los suelos
Desde un laboratorio instalado en el sector industrial de Tierras Blancas, una startup nacida en la Región de Coquimbo está desarrollando una solución biotecnológica orientada a uno de los principales desafíos que enfrenta la agricultura del norte del país: la degradación de los suelos y la creciente escasez hídrica.
Se trata de Tachi, empresa fundada hace tres años por la serenense Johanna Contreras y el investigador Carlos Araya, cuyo principal desarrollo es un bioinsumo elaborado a partir de *Chlorella vulgaris*, una microalga de agua dulce que permite regenerar la microbiología del suelo y mejorar las condiciones para el desarrollo de cultivos agrícolas.
La iniciativa surgió luego de años de investigación y pruebas orientadas a encontrar microorganismos capaces de contribuir a la recuperación de ecosistemas agrícolas afectados por el cambio climático.
“Nos interesó mucho el mundo de la microbiología y la capacidad regenerativa que tienen estos organismos. Empezamos a investigar distintos microorganismos y microalgas hasta llegar a esta Chlorella vulgaris, que presenta características muy interesantes para enfrentar problemas como la degradación de los suelos y la escasez hídrica”, explica Contreras, directora tecnológica de Tachi.
Según detalla la cofundadora, el producto no corresponde a un fertilizante tradicional, sino a un bioestimulante que actúa sobre la vida microbiológica del suelo.
“El suelo es mucho más que el soporte de una planta. Es un ecosistema vivo. Lo que hace la microalga es devolverle esa vida, enriquecerlo y favorecer procesos naturales que terminan impactando positivamente en la producción agrícola”, señala Contreras.
Los ensayos realizados por la empresa han mostrado incrementos productivos de entre un 8% y un 10%, además de mejoras en la capacidad del suelo para retener agua y nutrientes.
Actualmente, la tecnología ha sido validada en distintas zonas del país, incluyendo las regiones de Atacama y Coquimbo, además de San Pedro de Atacama y sectores del sur de Chile. Entre los cultivos donde se ha probado destacan vides, mandarinos, lechugas, zanahorias y papas.
De acuerdo con la empresa, el producto se está aplicando actualmente en cerca de 450 hectáreas agrícolas.
Tecnología desarrollada en la región
Uno de los aspectos distintivos del proyecto es que la microalga utilizada no es extraída de manera permanente desde ambientes naturales, sino que es cultivada mediante tecnología propia en laboratorios instalados en la región.
Para ello, la startup desarrolló fotobiorreactores especialmente diseñados para reproducir y escalar el cultivo de la microalga. Parte de esta tecnología se encuentra actualmente en proceso de patentamiento.
“Para nosotros era importante no generar una solución basada en el extractivismo. Lo que hacemos es replicar la microalga en nuestros propios sistemas de cultivo. Tenemos veinte fotobiorreactores de mil litros cada uno donde realizamos todo el proceso”, explica Contreras.
El equipo que integra la empresa está compuesto por profesionales de diversas disciplinas, entre ellos especialistas en biotecnología, microbiología, informática, arquitectura e ingeniería, lo que les ha permitido desarrollar una plataforma tecnológica capaz de generar distintos productos derivados de la misma microalga.
Salto internacional
Lo cierto es que el avance de la startup no ha pasado desapercibido. Recientemente, Tachi fue seleccionada entre más de 200 postulantes para integrar el programa ChileMás, iniciativa que busca impulsar la internacionalización de emprendimientos tecnológicos nacionales.
Tras superar diversas etapas de evaluación y un proceso de formación especializado, la empresa quedó entre las diez startups finalistas que participarán en octubre de una inmersión de dos semanas en Boston, Estados Unidos.
Durante esa experiencia, los emprendedores tendrán acceso a reuniones con inversionistas, encuentros con referentes del ecosistema biotecnológico internacional y actividades en instituciones vinculadas a la innovación, además de participar en el Cambridge Innovation Center y en la denominada Chile Night, evento que reúne a más de 500 asistentes ligados al emprendimiento y la tecnología.
“Boston es uno de los principales polos mundiales de biotecnología. Esta oportunidad nos permitirá generar redes, conocer potenciales socios estratégicos y avanzar en nuestro objetivo de ingresar al mercado estadounidense”, afirma Contreras.
La emprendedora destaca además que la selección representa un reconocimiento al trabajo científico y tecnológico que se está desarrollando desde regiones.
“Muchas veces se piensa que la innovación de alto nivel ocurre solamente en Santiago. Nosotros queremos demostrar que desde la Región de Coquimbo también se pueden generar soluciones tecnológicas con impacto global y que respondan a desafíos tan urgentes como la adaptación al cambio climático”, puntualizó.