Transversal llamado a poner suma urgencia al proyecto de ley de acoso callejero

Tras las multitudinarias manifestaciones del miércoles en contra de la violencia hacia la mujer, tanto las víctimas de acoso en las calles, las autoridades y las organizaciones, insisten en que es necesario que el Ejecutivo apure la tramitación de la iniciativa que sanciona a quienes hostigan sexualmente a las mujeres en lugares públicos o de acceso público. La iniciativa permanece dormida en el congreso desde el mes de abril.
sábado 22 de octubre de 2016

Jennifer Araya caminaba por el centro de Coquimbo. Iba de compras a paso seguro, con la mirada puesta sólo en las vitrinas de los locales. Y claro, nunca imaginó que en ese momento estando rodeada de gente y a plena luz del día un sujeto se acercaría a ella y de un momento a otro, le daría un “agarrón” en el trasero. “Yo me di vuelta, alcancé a mirar al tipo, y lo insulté, con  algo de temor, pero fue mi reacción espontánea. Me sentí sumamente vulnerada, porque nunca me había pasado algo tan fuerte en la calle. O sea, hay tipos que te gritan cosas, lo que es molesto, pero llegar al contacto físico fue algo chocante”, cuenta la mujer, quien al recordar la situación, siente algo de frustración, ya que habiendo testigos de lo que estaba pasando, nadie hizo nada. “Todos se dieron cuenta, pero no sé, lo vieron como algo normal, de hecho, hubo otros hombres que se pusieron a reír, y de sentir rabia comencé a sentir vergüenza, la misma gente me hizo sentir de esa manera, así que lo único que me quedó fue irme rápido para mi casa, casi corriendo”, agrega.  

La situación que vivó Jennifer, fue extrema, producto que llegó al contacto físico, pero con mayor o menor gravedad, son repetitivas. Así lo confirma Karen Orellana, otra víctima del machismo. Ella, asegura que la normalización de estas agresiones ha llegado a tal punto que las propias mujeres, pese a sentirse vulneradas, han optado por dejarlas pasar. “A mí me ha pasado muchas veces, y lo único que te queda es seguir caminando, porque más encima, generalmente los hombres son cobardes y lo hacen en grupo. No puede ser que la mujer tenga que aceptar esto, y que no pueda ponerse una falda por temor a lo que te vayan a decir, creo que hemos llegado un punto en que hay que hacer algo”, sostiene Karen.

UNA PREOCUPANTE REALIDAD. Episodios como los experimentados por Jennifer y Karen, no son aislados, de hecho, es todo lo contrario.

De acuerdo a cifras del Sernameg (Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género), el 95% de las mujeres, a partir de los 11 años, han sufrido del denominado acoso sexual callejero.

Los números preocupan, tanto así que en abril de este año, un grupo de parlamentarios presentó un proyecto de ley para sancionar penalmente a quienes cometieran estas agresiones. Y la iniciativa denominada “Ley de Respeto Callejero” fue aprobada en la cámara de diputados, estableciéndose según se consigna en la página web de la Cámara Baja que “se comete acoso sexual cuando, abusivamente, se realice en lugares públicos o de acceso público, una acción sexual distinta del acceso carnal, que implique un hostigamiento capaz de provocar en la víctima intimidación, hostilidad, degradación, humillación o un ambiente ofensivo”.

Respecto a las penas, los responsables arriesgarían hasta presidio menor en su grado mínimo (desde 61 hasta 540 días), además de multas del tipo monetario. En caso de que los actos de hostigamiento descritos sean de carácter verbal o se ejecuten por medio de gestos, se impondría la pena pecuniaria equivalente a una Unidad Tributaria Mensual (UTM), y cuando el hostigamiento fuera realizado a través de conductas físicas, tales como abordajes o persecuciones intimidantes, o bien, por medio de actos de exhibicionismo, obscenos o de contenido sexual explícito, el castigo sería el pago de entre 10 a 20 UTM, de acuerdo al caso.

El proyecto pasó al Senado, sin embargo, a la fecha, no ha sido tramitado y permanece dormido en el congreso. Sin embargo, en la actual coyuntura y a sólo dos días de la masiva marcha en contra de la violencia de género, tras brutales casos de asesinatos a mujeres en el país durante este año, la iniciativa vuelve a tomar fuerza ya que el sancionar este tipo de acoso sería un paso más para avanzar en construir una sociedad más igualitaria y en donde las mujeres no sean vulneradas tan sólo por el hecho de serlo. Así lo manifestó la directora regional del Sernameg, Marcela Carreño, quien cree urgente que la discusión sobre el proyecto de ley se retome. “El acoso callejero también está dentro de la violencia de género, y nos parece sumamente urgente y relevante que se pueda legislar al respecto, porque es un tema que hay que discutir, porque la gente todavía piensa que decirle un piropo a una mujer que no conoce, no es algo incorrecto, y hay que aclarar que sí lo es. Cualquier interacción con una persona que no te ha pedido tu opinión, es invasivo. Los piropos que muchas gente piensa que son bonitos, deben ser sancionados, porque un hombre no se puede sentir con el derecho a invadir el espacio por el cual tú estás transitando, por eso, yo te insisto, es urgente legislar”, precisó la directora.

DURMIENDO EN EL CONGRESO. El diputado Matías Walker era presidente de la Comisión de Seguridad de la Cámara de Diputados cuando se discutió el proyecto de ley, el que finalmente fue aprobado en dicha instancia.

Consultado, el parlamentario manifestó que cree que, sobre todo en las actuales circunstancias, cuando el tema de la violencia de género se encuentra en la palestra, es necesario sacar adelante la ley de respeto callejero. “Esta fue una iniciativa ciudadana que nosotros tomamos, y finalmente sacamos un muy buen proyecto de ley que sanciona penalmente el acoso sexual en espacios públicos, pero no ha sido tratado aun en la comisión de constitución del Senado. Creo que es importante que el Gobierno se pueda abocar a sacar este proyecto de ley y también que el Gobierno le pueda poner suma urgencia, nosotros le pedimos eso al Ejecutivo, pero sólo le dieron una urgencia simple, pero ahora esperamos que el tema sea apurado y que esté acorde con una demanda ciudadana que están manifestando las mujeres”, aseveró el diputado.

Respecto al por qué la iniciativa legal se ha entrampado en el Senado, Walker manifestó que “el Senado tiene otras prioridades en este momento. Están viendo otros proyectos de ley, pero yo creo que ayudaría mucho que el Gobierno le colocara suma urgencia, porque si la Comisión del Senado tiene otros proyectos que tienen discusión inmediata, será más difícil que se pueda sacar adelante este ley”, sostuvo.

“NADIE HACE NADA”. “Todos se dieron cuenta, pero no sé, lo vieron como algo normal”, cuenta Jennifer Araya, quien fue víctima de acoso callejero. Con esta frase, la mujer grafica la normalidad con la que las personas se toman el asunto, sin darse cuenta de su gravedad.

Para el sociólogo de la Universidad Católica del Norte, Manuel Escobar, esto tiene que ver con la tradición machista imperante en nuestro país y que, pese a los avances todavía estaría latente. De hecho, deberían pasar al menos tres generaciones para erradicarla. “Así es nuestra matriz sociocultural, que no es sólo nuestra, la cultura latinoamericana es machista. Lo que ha pasado en los últimos años es positivo, porque se ha empezado a poner el tema en discusión, lo que queda claro con la manifestación de ayer (el miércoles), es que no se están aceptando conductas que antes eran aceptables, pero falta mucho aún por avanzar y por eso que cuando la gente presencia estas situaciones, lo más probable es que no reaccione y no defienda a la persona agredida”, indica el experto.

En relación a la delgada línea entre el piropo y la agresión, Escobar fue categórico y coincidió con la directora de Sernameg. “El piropo no puede ser aceptable si se le dice a una persona de la cual no se tiene conocimiento, porque nadie te pidió ese piropo. Ahora, es distinto, cuando en el marco de una interacción social tú te diriges a una persona ya conocida resaltando alguna virtud, porque esas relaciones se construyen y se van estableciendo acuerdos, lo que no tiene nada que ver con decírselo a una mujer en la calle y totalmente fuera de contexto, eso es acoso”, manifestó.

PROBLEMA INVISIBILIZADO. “El sentir que se vulnera su integridad afecta psicológicamente a las mujeres, por lo que el acoso callejero debe ser prohibido y sancionado”, indica la psicóloga de la Universidad Católica del Norte, Marisol Urrutia.

La profesional enfatiza en que el problema está invisibilizado, fundamentalmente por el tipo de sociedad en la que vivimos. “Nos han hecho pensar que una mujer debe sentirse halagada cuando te dicen algo en la calle, y no sentir molestia, sin embargo, las mujeres se ven vulneradas al recibir este tipo de palabras, sobre todo en la adolescencia, en donde estamos desarrollando nuestra forma de ver el mundo y relacionarnos con él, entonces, una situación, obviamente dependiendo de la gravedad, les puede generar algún tipo de trauma”, concluyó. 4601iR

RECUADRO: AGRUPACIÓN CREÁNDONOS

Alejandra Sepúlveda, directora de Corporación Creándonos (agrupación que defiende los derechos de las mujeres), también llamó a poner suma urgencia al proyecto de ley de acoso callejero, ya que, “es una manifestación más del machismo y de la violencia de género. Pero se ha naturalizado, lo que no puede ser, porque tú en este acto estás exponiendo públicamente a la víctima, y los cuerpos de las mujeres y las niñas no son públicos, son parte del espacio privado (…) Es difícil concientizar a la gente de que es un acto violento, porque el piropo, por ejemplo se ve de manera normal, por eso, se hace imprescindible que sea sancionado”, precisó.