En la Región de Coquimbo

Embalses acumulan reservas de agua para dos o tres temporadas

Las precipitaciones registradas durante los últimos días permitieron seguir fortaleciendo la disponibilidad hídrica en la zona con importantes montos acumulados y un aumento en los niveles de los principales embalses. El escenario mejora las perspectivas para los próximos meses, mientras se mantienen las expectativas por el aporte de la nieve durante la temporada de deshielo.
Las proyecciones apuntan a que la capacidad de almacenamiento regional en los embalses podría superar los mil millones de metros cúbicos. (Foto: Cristian Silva)
Las proyecciones apuntan a que la capacidad de almacenamiento regional en los embalses podría superar los mil millones de metros cúbicos. (Foto: Cristian Silva)
martes 18 de agosto de 2026

Las recientes precipitaciones y el aumento en los niveles de almacenamiento de los principales embalses de la Región de Coquimbo mejoraron las perspectivas de disponibilidad hídrica, al punto de que las reservas de agua existentes permitirían abastecer el consumo humano durante dos o incluso tres temporadas, de acuerdo con el análisis del académico de la Universidad de La Serena y director del Laboratorio PROMMRA y del Consorcio Centro Tecnológico del Agua Quitai Anko, Pablo Álvarez.

El especialista destacó que el último evento de precipitaciones, registrado entre el 16 y el 18 de agosto, dejó montos variables a lo largo de la región, con estaciones que acumularon cerca de 4 milímetros y otras que superaron los 20 milímetros.

Por cuencas, Álvarez señaló que el promedio de precipitaciones se ubicó en torno a los 15 milímetros en Elqui y cerca de 20 milímetros tanto en Limarí como en Choapa. En esta última provincia destacó el caso de Canela, donde se registraron más de 30 milímetros.

Estas precipitaciones se suman a los acumulados que presenta la región durante el año, con varias estaciones que ya superan los 350 milímetros e incluso los 400 milímetros. Entre los registros mencionados por el académico están Las Ramadas, en Monte Patria, con 483 milímetros; Andacollo, con 488 milímetros; Salamanca, con aproximadamente 404 milímetros, y Cuncumén, en Choapa, con 412 milímetros.

“Son precipitaciones muy importantes, principalmente hacia la cordillera, más que hacia la costa”, explicó Álvarez, quien además señaló que en la mayoría de las estaciones existe actualmente un superávit superior al 100%.

Embalses superan los 600 millones de metros cúbicos

El escenario también se refleja en el almacenamiento de los embalses regionales. Según el académico, antes de este último evento el sistema acumulaba cerca de 600 millones de metros cúbicos, cifra que continuará aumentando durante los próximos meses.

Uno de los principales ejemplos es el embalse La Paloma, que pasó de almacenar unos 246 millones de metros cúbicos a aproximadamente 277-278 millones, luego de recibir un aporte estimado de entre 31,5 y 32 millones de metros cúbicos asociado a las recientes precipitaciones.

A esto se suma la situación de otros embalses. Corrales, Recoleta y Cogotí se encuentran en condición de rebose, mientras que El Bato supera el 90% de su capacidad y Culimo también se encuentra lleno.

En el caso de La Paloma, en tanto, todavía existe un amplio margen de almacenamiento, con una capacidad disponible nominal cercana a los 400 millones de metros cúbicos y un poco más.

Reservas para dos o tres temporadas

El dato más relevante, sin embargo, está en las perspectivas para el consumo humano. Álvarez sostuvo que, considerando los volúmenes almacenados y particularmente las reservas de agua acumuladas en forma de nieve, la región tendría asegurado el abastecimiento para dos o tres temporadas.

“Yo diría que ha mejorado la condición y que el almacenamiento dentro de los embalses va a seguir aumentando”, afirmó.

El académico agregó que las proyecciones apuntan incluso a que la capacidad de almacenamiento regional podría superar los mil millones de metros cúbicos, lo que fortalecería aún más las perspectivas de disponibilidad de agua.

De todas maneras, Álvarez enfatizó que uno de los periodos clave será el comprendido entre septiembre, octubre y noviembre, cuando se produzca el derretimiento de la nieve acumulada en la cordillera.

“Por lo tanto, la época de derretimiento, que va a ser el periodo entre septiembre, octubre y noviembre, es muy importante de monitorear”, concluyó.