Estudio descarta problemas de hacinamiento en cárceles de la región

Informe de Gendarmería dio a conocer cifras de sobrepoblación en los centros penitenciarios del país.
lunes 07 de noviembre de 2016

Si bien a nivel nacional, se registra un excedente de población penitenciaria de más de 1300 internos, el boletín titulado “Chile: situación carcelaria en cifras”, no incluye a la región de Coquimbo en esta problemática. Y es que la estadística revela que existen 2.241 internos para una capacidad de 2.604, lo que se traduce en una tasa de hacinamiento de 86,1 por ciento.

Según detalló la dirección regional de Gendarmería, el Complejo Penitenciario de La Serena, ubicado en Huachalalume, tiene una capacidad de diseño de 2.318 personas y a la fecha hay 1827 internos, mientras que en Illapel la capacidad es de 140 y el número de ocupación es de 85. Lo mismo ocurre en el Centro de Detención Preventiva de Combarbalá, el que tiene una capacidad de 20 con 9 reos.

El único número rojo descansa en los centros penitenciarios de Ovalle, ya que existe una sobrepoblación de nueve personas. En este punto, Francisco Alarcón, director regional de Gendarmería aclara que “aquí estamos considerando los imputados y condenados, pero no están hacinados ni en malas condiciones, sino que alcanzan una cifra mínima de sobrepoblación”.

En relación al informe estadístico, comenta que “las cifras son alentadoras porque reflejan que no tenemos problemas de hacinamiento en nuestra región”, argumentando que “el caso de Ovalle es un tema mínimo, que obedece a que muchas veces se trata de detenciones o internos en tránsito, pero a nivel macro estamos bien”.

En esta misma línea, explica que “en el último tiempo las cifras de población penal han disminuido. Hay que decir que el beneficio de la libertad condicional juega a favor, porque posibilita que el sistema cerrado tenga modificaciones, pero también aumenta el sistema abierto, que son los internos que gozan de medidas alternativas como reclusión nocturna y trabajos comunitarios”.

El coronel destaca que los Centros de Reinserción Social (CRS) de La Serena, Ovalle e Illapel, se encargan de brindarles todas las oportunidades a los reos, con el fin de que éstos puedan surgir en la vida. “El CRS de Ovalle atiende a 1350 usuarios y en La Serena a 1500, con diferentes modalidades de cumplimiento de la pena”.

Sobre la nula reincidencia de presos que salieron con beneficio de libertad condicional el mes de abril, Francisco Alarcón señala que “esto avala que se está haciendo un buen trabajo, con respecto a generar conciencia en el interno al interior de la unidad penal”. De esta manera, muchos de ellos terminan su educación media, y en algunos casos estudian carreras técnicas.

Redistribución de reos peligrosos

¿En qué consiste? “Los centros de Ovalle, Illapel y Combarbalá son unidades pequeñas, donde se encuentran recluidas personas con bajo compromiso delictual. Sin embargo, cuando hay internos que quebrantan el régimen con una mala actitud y faltas reiteradas, lo que va en desmedro de la seguridad de los demás, se les traslada al Complejo de Huachalalume”.

Según dice, el recinto penitenciario de La Serena cuenta con módulos de segregación y de acción disciplinaria. En estos últimos, hay internos refractarios del sistema, quienes han reincidido varias veces y no tienen ninguna intención de cambiar su comportamiento. “Tienen un control más directo y se les restringe la participación en actividades con el fin de evitar delitos”, sostiene.

Luego de ser sometidos a una evaluación por un grupo de profesionales capacitados, se determina si el reo sigue en el módulo o se puede solicitar su egreso, siempre y cuando haya cambiado su actitud. Sin embargo, el director regional de Gendarmería comenta que “en el caso de los que son altamente peligrosos y conflictivos, se derivan a otra unidad penal pidiendo el traslado a nivel central”. 6001i