El "Recolector" Maxi Jorquera trae sus goles a Deportes La Serena
Le habían pedido los dirigentes de CD La Serena, como una manera de mantener la privacidad que no diera entrevistas a los medios de comunicación. Extraña postura si desde el lunes que estaba en la zona. De hecho varias veces evitó a los colegas, hasta que tuvimos la oportunidad de estar cara a cara con Maxi Jorquera, delantero argentino de 28 años, que estará durante la próxima temporada defendiendo los colores del elenco granate. Nos pidió no alterar la exigencia inicial de los dirigentes hasta que fue posible abrir ese requerimiento y conocerlo. Saber de su vida en el fútbol. De su sacrificada vida en la ciudad de San Juan, de Argentina, en su querido Peñarol, conocido también como Bohemio.
Se trata de un centro atacante, 1,88 de estatura que por primera vez deja su ciudad motivado por sus goles y para cambiar su suerte en el fútbol profesional.
Los goles con la camiseta de Peñarol, cuarta categoría de ese país o la Federal B, despertaron el apetito de los dirigentes de La Serena, que tras observarlo en un par de compromisos, tomaron la decisión de traerlo a la zona y sumarlo al equipo de Jaime García para encarar la segunda rueda de la temporada 2016-2017.
El artillero de Peñarol cruzó la cordillera como lo han hecho cientos de sus compatriotas en esta relación de hermandad San Juan-La Serena, aunque su propósito no tiene nada que ver con llenar maletas de compras o pasar unas gratas vacaciones en la Avenida del Mar, sino que se vino a Chile, al elenco papayero en especial, con la firme convicción de hacerse un nombre en el fútbol y hacer goles.
En el primer diálogo nos pide disculpas por habernos evitado durante dos días, “espero me entiendan”, replicó reiterando que había sido una exigencia de los dirigentes.
Maxi, el recolector del gol, apodo que se ganó por su desempeño laboral fuera de la cancha, nos cuenta que está cumpliendo “el sueño de su vida”, para lo cual tiene que agradecer a su familia y a quienes han confiado en él, “a mi familia, mi mujer Tatiana, a mi hija Samira Jazmín, a mis compañeros de Peñarol por el apoyo y a la dirigencia del club”, por tener una nueva posibilidad en el fútbol.
Explicó a diario El Día que el primer nexo con La Serena se dio en Mendoza, “una vez terminado el partido se me acercó un dirigente de La Serena, quien me habló de esta posibilidad de venir a Chile a una prueba. Sin dudarlo le dije que sí, hablamos con mi señora, mi hija y decidimos que era una nueva oportunidad en el fútbol y no quiero desaprovecharla. Sé que la gente no me conoce, pero deben saber que entrego todo, que no me guardo nada. Sé que es una prueba y espero ser del agrado del técnico”, recalcó.
Su apodo
De hecho se vino a La Serena el pasado 19 de diciembre, ya que en un principio la pretemporada arrancaba el 21. Estando acá se cambió para el lunes 26, “me dieron la posibilidad los dirigentes de poder volver para poder pasar las fiestas con mi gente, pero conversé con mi familia y decidí quedarme estos días, perder de pasar la navidad con mi familia a cambio de aclimatarme. Es un sacrificio que hay que pasar y mi familia sabe de vivir de estos momentos, es una prueba más del sacrificio que vengo haciendo para poder llegar donde quiero”.
Recolector del gol, lo apodaron en un reportaje del diario El Zonda, en San Juan, ya que en su vida paralela al fútbol, se desempañaba recogiendo residuos domiciliarios, “mi trabajo era sacrificado, como recolector de basura, Llegaba cansado a los entrenamientos y era el único que tenía permiso para llegar más tarde. Me levantaba a las 5 de la mañana terminaba a las 2 de la tarde y pasaba derecho a entrenar. Llegaba cansado a la casa y tenía ser papá, por lo que le quitaba horas a mi hija, mi señora, pero me quedó ese apodo que llevo con orgullo”.
Un hecho particular en la vida de Maxi, ha sido que siempre ha tenido que trabajar de manera paralela a lo que ha sido su labor en el fútbol para poder llevar el sustento a su casa. Su vida ha estado marcada por el sacrificio y el drama, “he tenido muchos tropiezos. Comencé jugando en las menores de River Plate, me vieron jugar en San Juan y me llevaron cuando tenía 11 años. Estuve un año y medio en Buenos Aires viviendo, pero por cuestiones de ser chico y no entender las cosas me tuve que volver. En mi casa somos humildes y en ese entonces había teléfonos nomás y era complicado comunicarse. Cuando quería hablar con ellos no podía hacerlo y terminé viniéndome porque me iba mal en el colegio. A los 16 años me llevan a Independiente, hice inferiores con compañeros como Agüero y un montón de cracks de ahora, pero me volvieron a llamar de casa señalándome que mi papá estaba grave, en terapia intensiva y con mi hermana chica y mi mamá embarazada, me puse a trabajar. Me llamaban de Independiente, pero ya no podía volver, fue una etapa difícil en mi vida”, narra.
Así se pasó su vida, “me dediqué a trabajar y siempre con el fútbol había complicaciones. La situación en San Juan, en lo económico no es de las mejores, me costaba, todos los días había que tener plata para comer, por eso opté por salir a trabajar”.
Después me insistieron tanto de volver a jugar, dos un año que me decidió, “las cosa me salieron muy bien el año pasado y terminé haciendo un buen campeonato, como cosa de Díos salió esto de La Serena que por ahí son señales que te envía la vida, posibilidad que no hay que dejar pasar. He estado acostumbrado a pasar cosas feas, pero esta valdrá la pena”, relató. Esa es su carta de presentación.