Escuelas de Verano: Solución para padres, diversión para niños
¡Al fin vacaciones! Sin duda esta es la época del año más esperada por los niños que ansían divertirse sin límite de horario. Sin embargo, esta alegría infantil presenta una doble cara desde la mirada de los padres, quienes tienen que planificar sus momentos de ocio teniendo en cuenta el escaso tiempo libre del que disponen.
Bajo este escenario, las escuelas de verano aparecen como una solución al problema, al ser un espacio seguro y de constante estímulo para los menores.
Por este motivo, hicimos un recorrido por las principales escuelas de verano de La Serena, con el fin de conocer el ambiente y entrar en contacto con las diversas actividades que ahí se desarrollan.
En Los Nísperos 40, los intensos rayos de sol hacen juego con el verde de las multicanchas, las que están dispuestas para ser testigo de la entretención de un grupo de niños entre 5 y 12 años que disfrutan principalmente de actividades deportivas al aire libre, y de talleres educativos interactivos.
Se trata de Espacio Club Cazaux, complejo que el 3 de enero dio el vamos a su escuela de verano cuya fecha de término es el 24 de febrero. Según cuenta su dueño, Javier Godoy, son alrededor de 50 niños que practican todas las especialidades del recinto, ya sea futbolito, basquetbol, voleibol, tenis, natación, juegos de entretención y excursiones de campamento.
Además, los alumnos cada semana reciben “artistas invitados” de distintas áreas como por ejemplo, profesionales gastronómicos o enfermeras que les enseñan sobre higiene y autocuidado.
Mientras los menores corren felices por la cancha, Godoy cuenta que “la idea nació por la necesidad que me plantearon algunos padres y amigos míos de contar con algún lugar donde dejar a sus hijos en época de verano, entonces como yo siempre me he desarrollado en el mundo del deporte y la recreación, se me ocurrió aprovechar las instalaciones deportivas del club para que los niños puedan escapar un poco del tablet y el celular, y de esta manera privilegiar la recreación al aire libre al igual como lo hacíamos nosotros cuando niños”.
A las 13:30 llegaron los primeros padres a retirar a sus hijos, pero éstos no querían volver a sus casas. Al respecto, señala que “el feedback de los padres ha sido bastante positivo porque nos dicen que los niños se levantan ansiosos por llegar a la escuela de verano.
Lo esencial aquí es que ellos hacen amigos no en base a estudios, sino que en base a entretención, lo que genera fuertes lazos en relación a los equipos y alianzas que se producen. La idea es que de una manera lúdica se promueva el desarrollo de habilidades en materia deportiva”.
Reclutan a nuevos deportistas
Más allá del aeropuerto, específicamente en el sitio 26 (calle Ceres), encontramos otra alternativa para aprovechar los dos meses de vacaciones escolares. Un galpón con fachada ploma alberga los sueños de cientos de niños que buscan ganarse un nombre en el mundo de los Cheerleaders, disciplina que combina la música, baile, gimnasia y acrobacias por medio del trabajo en equipo.
Si bien la escuela Cheerleaders Scorpions funciona durante todo el año preparando técnicamente a sus deportistas para futuras competencias en esta área, en la temporada de verano se abren cupos para quienes quieran ser parte de esta “familia”, siempre y cuando sean mayores de cinco años.
Según dice Marcelo Araneda, director del club, el objetivo de la escuela de verano es “reclutar a nuevos deportistas para introducirlos en el deporte, y luego en marzo poder integrarlos a un equipo de competición. No obstante, igual hay quienes sólo vienen por la temporada”.
En relación a la preparación de los menores, quienes tienen clases los días viernes de 15:00 a 17:00 y el sábado de 12:00 a 14:00, Araneda explica que “se trabaja a través de juegos lúdicos, desarrollando la psicomotricidad, y al mismo tiempo le vamos agregando la técnica e inculcándole los valores fundamentales para ser un buen deportista, como es la disciplina, la responsabilidad y la alimentación saludable”, destacando que este deporte “ayuda mucho a los niños a desarrollar su personalidad, carácter, actitud, confianza y a concebir los problemas como desafíos”.
Aprendiendo a través del Arte
“La idea nació por lo que me pasaba a mí en lo personal como mamá, que no tenía donde dejar a mi hija y encontraba que dejarla al cuidado de una asesora del hogar no significaba un cuidado integral, entonces me di cuenta que esto le pasaba a muchas madres, y decidí tener un lugar dedicado exclusivamente al cuidado de menores”, expresa Leidy Espejo, directora y educadora de párvulo de Acuarela, primer after school artístico (concepto hace referencia al cuidado de niños después del colegio) de la capital regional, ubicado en calle Santiago de Apóstol #4082, El Milagro II.
Risas, dibujos y pintura forman parte del ambiente de la acogedora casa que durante al año se encarga de dar apoyo pedagógico por medio de una jornada única de lunes a viernes de 13:30 a 19:30 horas, mientras que en verano el grupo de 12 niños tienen la opción de asistir desde las 8:00 de la mañana, temporada donde se potencian los talleres artísticos como iniciación al dibujo, exploración musical, eco manualidades, origamis e iniciación a la pintura.
Además, jóvenes de hasta 17 años pueden acceder a clases de cómics y stop motion (técnica de animación).
Espejo asegura que “los niños aprenden realizando actividades artísticas, lo que es algo inherente al niño. La idea es que compartan en un mundo no clasificado, en este sentido, nos alejamos un poco de lo que es la estructura del colegio. Por otra parte, ayudamos a los papás que están todo el día trabajando, asegurándoles que sus hijos estarán en un lugar seguro con gente capacitada para cuidarlos. Los padres valoran que los niños estén en constante actividad, porque muchos de ellos viven en departamentos y no tienen espacio para jugar”.
Confianza y Seguridad
A la hora de decidir quién quedará al cuidado de nuestros hijos, surgen una serie de aprensiones en cuanto a la seguridad de los recintos y la capacidad profesional del personal a cargo.
En este punto, los directores de las escuelas de verano coinciden en que manejan las herramientas necesarias para lidiar con un accidente o vivir un eventual sismo, pues los niños están en constante supervisión de docentes preparados y conocen las instrucciones en caso de emergencia.
Al respecto, Jorge Castillo, encargado de la escuela de verano de Espacio Club Cazaux, cuenta que “ponemos mucha atención en el tema de la seguridad, principalmente en las actividades que se realizan en la piscina. Para cada horario destinamos un profesor con el fin de efectuar una clase más personalizada e identificar a aquellos alumnos que tienen más temor al agua. La idea es que los niños siempre estén vigilados por los monitores.