Psiquiatra explica las razones por las que los jóvenes juegan a "La Ballena Azul"
La discusión en torno al “Juego de la Ballena Azul”, el cual incita a los adolescentes a suicidarse y que es difundido por las redes sociales, se ha instalado en nuestro país. Claro, se estima que en el mundo ha cobrado unas 150 víctimas fatales, y en Chile ya existen denuncias respecto de jóvenes que participan de este “desafío” virtual.
Tomas Baader, doctor en medicina con mención en Siquiatría de la Universidad de Heidelberg y director de la Alianza Chilena Contra la Depresión, es uno de los especialistas que ha estado atento al tema, sobre todo porque afecta particularmente a las personas que están pasando por cuadros emocionales complejos. Por ello, dialogamos con él, quien explicó el fenómeno y entregó consejos a los padres de adolescentes que pueden ser vulnerables a caer en este tipo de situaciones.
-¿Cómo es posible que en el siglo XXI con tanta información disponible, los adolescentes caigan en este tipo de juegos?
“Lo que pasa es que es extraño cuando se mira desde el punto de vista de la normalidad, pero cuando una persona está en una etapa sufriente, bajo una presión importante, pierde la capacidad de poder evaluar lo que está pasando, busca espacios y lugares donde pueda apaciguar lo que le está sucediendo. Cuando está viviendo abusos, maltratos, soledad, que son sensaciones tan potentes, lo que uno busca es encontrarse con otras personas que tengan sensaciones parecidas o intereses comunes con las que puedas identificarte y ahí es donde aparecen estas redes, estos grupos que te van orientando de la manera en que te orientan. Está claro que la información está disponible, pero eso es mirado desde una postura en la que estás sano emocionalmente, porque si no, yo busco validarme, sobre todo los adolescentes, con personas que son vinculantes”.
-¿Quiénes constituyen el grupo más vulnerable a caer en este tipo de cosas?
“Los adolescentes, lo que pasa es que los adolescentes son un grupo de riesgo más que nada porque es la edad en donde se presenta la depresión, pero en este caso podríamos hablar de niños de entre 10 y 13 años de edad que son muchas veces personas que han tenido experiencias fuertes, o tienen una vulnerabilidad por tener una situación familiar compleja. Y a esto se han agregado factores puntuales como son el bullying, o violencia escolar, pérdidas de relaciones afectivas que para ellos son importantes, tendencia al aislamiento, porque es una persona que le cuesta adaptarse porque tiene una forma de ver el mundo diferente. Es gente que está vulnerable y que tiene percepciones de la realidad alterada y que están comprometidos en su estado anímico, se ponen más irritables porque el adolescente muchas veces no se muestra depresivo, sino que se pone más huraño, más agresivo. Si estas conductas se mantienen en el tiempo, esta sensación de agobio, de dejar de relacionarse con los demás por dos o tres semanas, es probable que el niño esté pasando por una situación emocional que no está manejando bien y ahí es muy probable que pueda vincularse a este tipo de juegos. Y esto (el Juego de la Ballena Azul) es sólo un ejemplo, porque las redes tienen miles de cosas que pueden llevar a una persona a auto agredirse, o suicidarse”.
-El rol de la familia estos casos, ¿cómo se debe actuar?
“En el fondo el rol de la familia es central, fundamental, porque es una figura que puede ser un referente, acogedor que tenga una mirada más profunda. Pero en esa familia tiene que haber un espacio en donde el adolescente se pueda relacionar, se pueda sentar a comer, que en el fondo podamos ver a nuestros hijos y que no se encierren cada vez que llegan a la casa y yo estoy en otra pieza y no me vínculo con el chico. Lo que quiero decir aquí es que no sólo es importante que haya una familia sino que haya una familia que esté interactuando. La familia es el principal espacio protector. Otro espacio protector puede ser el espacio escolar cuando en el espacio escolar existe capacitación, para que los funcionarios puedan acoger a estos chicos. Porque ellos muchas veces anuncian que se van a suicidar, que se van a hacer alguna agresión o lo publican en Facebook. Entonces es importante que los pares, los otros adolescentes también sepan de este tema que le está pasando a su compañero y sepan qué hacer cuando aparece esto, que no tengan temor a romper un poco la confianza al contar algo de mi amigo, porque si yo sé cómo amigo que otro va a cometer un acto suicida y no lo digo, es mucho peor. Los jóvenes deben comentar esto con un adulto si ven alguna conducta extraña entre sus pares y amigos, para que una persona pueda hacer las veces de orientadora y ver cómo lo podemos ayudar”.
-Pero, ¿es conveniente estar tan encima? Por ejemplo, revisarles el celular a los niños…
“No, porque lo que pasa es que si esta supervisión no la haces dialogadamente, llegando a un acuerdo con el adolescente, no es positivo. Tienes que tener una confianza con él, porque ellos, los adolescentes, también tienen derecho a tener su privacidad como todas las personas. Lo importante es que exista una instancia para relacionarnos afectiva y emocionalmente y que podamos ver si el otro está en una condición sufriente, porque se puede estar dando un consumo de drogas o alguna dependencia o alteración de la conducta producto de situaciones escolares que son complejas. Porque hoy en día eso es muy común sobre todo por las redes que permiten agresiones psicológicas en forma anónima y grupal y eso es tremendamente difícil. Si eso aparece se debe contar de inmediato, para hacer algo con respecto a eso. Si no se hace es muy probable, tal cual sucede en el Juego de la Ballena Azul, que alguien pueda influir sobre nuestra conducta”.
¿QUÉ ES EL JUEGO DE LA BALLENA AZUL?
La Ballena Azul es un peligroso juego de internet que tiene en jaque a la policía de todo el mundo. ¿El motivo? Que la última jugada consiste en quitarse la vida.
El “reto” consiste en ir pasando una serie de desafíos (50) que van avanzando en riesgo a medida que se sube de nivel, hasta llegar a la autoeliminación.
FRASES:
“Cuando una persona está en una etapa sufriente, bajo una presión importante, pierde la capacidad de poder evaluar lo que está pasando, busca espacios y lugares donde pueda apaciguar lo que le está sucediendo”.
“No sólo es importante que haya una familia sino que haya una familia que esté interactuando. La familia es el principal espacio protector”.