Más de $520 millones al año es el costo público por personas abandonadas en hospitales

Se trata de los pacientes sociosanitarios, quienes ingresan a los recintos por alguna enfermedad base y que una vez que son dados de alta deben continuar en los recintos de la red porque no tienen dónde ir. Actualmente hay cuarenta usuarios de este tipo en la zona y son derivados a los establecimientos de baja complejidad donde hay menos demanda de camas.
lunes 04 de septiembre de 2017

Llegan un día por una situación concreta y terminan quedándose. Incluso, hay algunos que  fallecen durante la espera de que alguien pueda hacerse cargo de ellos.

Claro, por alguna razón estas personas han llegado a vivir en el total y más absoluto abandono y es la red de salud pública la que debe asumir los costos. Se trata de los pacientes sociosanitarios, denominación utilizada  con los usuarios que ingresan a los hospitales debido a un cuadro clínico con elementos de riesgo de dependencia social o de cuidados sanitarios y que tras haber sido dados de alta no egresan porque no tienen dónde ir.

NÚMEROS PREOCUPANTES. 

El problema es grave. De acuerdo a un estudio efectuado por el gobierno central, en abril de este año a nivel nacional la cifra de pacientes sociosanitarios ascendía  2.238 personas, implicando la atención a estos usuarios un gasto mensual de nada más y nada menos que $5.000 millones.

Y si en el país la situación resulta alarmante, la Región de Coquimbo no escapa a esta realidad.  En la zona, los números también han ido en aumento durante los últimos años.

Según antecedentes entregados por el Servicio de Salud, entre todos los recintos hospitalarios locales el número de sociosanitarios alcanzan los 40 usuarios. Y hablando de gastos extra, estos pacientes de la red también representan una cifra considerable, la que mensualmente llega a los $43.632.000, es decir más de $520 millones al año.

UN PROBLEMA SOCIAL AL DESCUBIERTO

“Él deambula por el hospital, se levanta, conversa con algunos funcionarios y en eso pasa su día”, cuenta Silvana Yaeger, asistente social encargada de pacientes sociosanitarios del Hospital de Vicuña, refiriéndose a uno de los usuarios de este recinto quien tras ser dado de alta, ha tenido que mantenerse en la red asistencial debido a que no se ha podido dar con algún conocido que pueda hacerse cargo y velar porque continúe con su vida de una manera digna.

La profesional prefiere no revelar el nombre del paciente a quien estos últimos meses han acogido luego que fuese trasladado desde Ovalle, pero sí relata la realidad que vive a diario en el recinto hospitalario que ha tenido que, forzadamente, convertirse en su casa. “Tiene 48 años, no es un adulto mayor como la mayoría de los pacientes sociosanitarios y es autovalente. El problema es que está en situación de calle y nosotros, por el compromiso social que tenemos no podemos dejarlo así, a la buena de Dios, ya que si lo hacemos, probablemente después lo tengamos acá nuevamente y con una salud más deteriorada y esa no es la idea. Tenemos la responsabilidad de hacerlo sentir lo mejor posible. Él ya es parte de la casa. De hecho, el otro día otro funcionario le regaló una radio para que escuchara y se pudiera entretener en todo momento. Le gusta mucho escucharla”, sostiene Yaeger.

SUS CASAS: LABOR DE HOSPITALES DE BAJA COMPLEIJDAD

Es en los hospitales de baja complejidad de la región donde se concentran estos pacientes. Claro, pese a que la mayoría, tal como el usuario de Vicuña quien llegó desde Ovalle, proviene de La Serena, Coquimbo y la capital de Limarí, éstos deben ser llevados a los recintos más pequeños ya que allí existe mayor cantidad de camas disponibles las que ellos pueden ocupar sin que necesariamente estén enfermos.

Pero no es sólo una cuestión de espacio y demanda de los recintos. Además, según explica la propia Silvana Yaeger, es en los establecimientos pequeños donde mejor se propicia el cuidado temporal de estos personas, el que muchas veces se torna en demasía complejo y requiere de la máxima voluntad y entrega de los funcionarios la que de pronto costaría más encontrar en los recintos grandes, que se caracterizan por ser impersonales.

Y es que en estos casos los trabajadores de los nosocomios deben hacerse cargo incluso de realizar los trámites personales de estos usuarios, como, por ejemplo, darse el tiempo de ir a cobrar las pensiones cuando son adultos mayores. “Se les ayuda en todos los temas. Es un trabajo integral, cuando se tiene que acudir a cobrar sus pensiones, esto se hace. Tenemos que subirlos a la ambulancia y acudir a los centros de pago. Pero muchas veces no basta con todo el esfuerzo que se hace acá, sino que se deben impulsar otras campañas, como el voluntariado para que nos ayuden, porque no es fácil”, cuenta la asistente social.

MORIR EN LA ESPERA.

De hecho, ha habido casos extremos. Así lo relata el Subdirector (S) de gestión asistencial del servicio de salud, el doctor Javier Aguirre. “Ha habido ocasiones en que lamentablemente hemos tenido que organizar el funeral de estos pacientes”, asevera.

Y claro, en gran parte de los casos se trata de adultos mayores y algunos terminan falleciendo por muerte natural. “Lo que pasa es que ellos llegan con su enfermedad base, que pueden ser temas respiratorios asociados a la edad y los pacientes son dados de alta, pero se quedan acá porque no tienen donde quedarse y finalmente por la misma enfermedad, tienen un recaída y fallecen. Porque es mucho el tiempo. Incluso hemos tenido pacientes que han estado tres años y ahora tenemos uno que lleva dos años y dos meses en el Hospital de Salamanca. Entonces, en esos casos se les tiene que costear el funeral con el gasto directo de los recintos hospitalarios, evidentemente que también hay apoyo de las municipalidades pero eso es una gestión que igualmente tiene que realizar la red de salud”, asegura el doctor Aguirre. 

¿FALTA DE RESIDENCIAS? UN DESAFÍO PENDIENTE

Pero la existencia de los pacientes sociosanitarios también ha puesto en el tapete otra situación que preocupa en el Servicio de Salud. Se trata de la falta de residencias permanentes para gente de avanzada edad y personas que viven en situación de abandono. “Este es un problema país del que ahora tenemos que hacernos cargo, porque acá los pacientes sociosanitarios tienen pocas posibilidades de irse a las residencias permanentes ya que la edad mínima de postulación es de 65 años y el promedio de edad que tienen estos usuarios es de 62 años en el caso de los hombres, por lo que no califican. Y lo otro es que en los establecimientos de larga estadía que hay, se requieren pacientes que sean autovalentes, que puedan hacerse sus cosas por sí mismos, y los pacientes sociosanitarios requieren de un poco más de ayuda”, sostuvo Aguirre.

ERNESTO JORQUERA: “ES UNA OPORTUNIDAD”.

Ya hemos hablado del gasto público que generan cada mes los pacientes sociosanitarios en la región -el que asciende a más de 43 millones de pesos mensuales- y es el director del Servicio de Salud quien ahonda en esta cifra.

Ernesto Jorquera clarifica que los costos tienen que ver con dos cosas. “Una que tiene que ver con las atenciones personales que debe recibir cada usuario, muchas veces de avanzada edad, y el  otro con que están ocupando camas que podrían estar utilizando personas que realmente deberían estar hospitalizados. Ahí está el máximo gasto, porque un paciente que  podríamos dar de alta y que no lo damos, lo egresamos pero lo retenemos, nos genera costos, porque nadie tiene cómo recibirlo”, sostiene Jorquera.

Ahora bien, el director también enfatiza en la importancia de que se esté conociendo esta problemática ya que representa una oportunidad, sobre todo, para ir generando políticas públicas más humanas tendientes a resolver el asunto. “En la medida en que se van visibilizando ciertos problemas, nos aparecen otros. Porque el surgimiento de adultos mayores que no cuentan con una red también tienen que ver con el cambio en las condiciones globales de vida del país. Ahora hay más adultos mayores (…) Este tipo de problemas se nos empiezan a hacer visibles ahora y el Estado en su conjunto está generando las soluciones. Pero claramente el problema, en número, es mayor que la cantidad de respuesta que se está dando en este minuto”, aseveró Jorquera.

LAS POSIBLES SOLUCIONES.

El seremi de Desarrollo Social de la Región de Coquimbo, Herman Osses, también se manifiesta preocupado por el problema de los pacientes sociosanitarios, pero asegura que ya están actuando para ir mitigando esta realidad social. “En el pasado mes de julio se conformó una mesa intersectorial en la comuna de La Serena, donde participan entidades de Gobierno, municipalidad, instituciones de educación superior y el Hogar de Cristo. El objetivo es abordar la problemática de los pacientes sociosanitarios ayudando a mejorar la calidad de vida de estas personas, quienes se encuentran con alta clínica y que no cuentan con redes de apoyo familiar ni comunitaria”, sostuvo, agregando que “de esta forma, uno de los objetivos principales es lograr una reinserción de la persona en su familia o también en la comunidad”.

Osses también enfatiza en la importancia que tendrá la creación de nuevos centros de larga estadía en la región, como el que se implementará en el sector de Las Compañías, en La Serena. “Por otra parte, como una de las medidas del Gobierno, está en proceso de construcción el Establecimiento de Larga Estadía para Adultos Mayores (Eleam) en el sector de Las Compañías de la ciudad de La Serena. Un edificio de 2.711 metros cuadrados que tendrá un espacio para 70 adultos mayores en situación de vulnerabilidad, con una inversión de 3.730 millones de pesos y un 65% de avance en la obra”, enfatiza el  seremi, insistiendo en que el problema ya se ha detectado y ahora, lo que único que queda es continuar trabajando para encontrar la solución definitiva.

SISTEMA NACIONAL DE APOYOS Y CUIDADOS

Desde la Seremía de Desarrollo Social también indicaron que están implementando un nuevo sistema para ir en ayuda de las personas que no son autovalentes y en ese sentido, Herman Osses precisa que “como ministerio de Desarrollo Social, se implementará el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados (SNAC), orientado a entregar apoyo y herramientas a grupos de personas con algún grado de dependencia”.