Los Derechos del Niño y la Niña

lunes 13 de noviembre de 2017

La Convención Internacional sobre los Derechos de los Niños y las Niñas fue aprobada por las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989, y ratificada por Chile en democracia el 14 de agosto de 1990. La ratificación de este instrumento trajo – y trae aún- aparejada para nuestro país una serie de obligaciones. Así, todas las medidas que adopte el Estado en relación a los niños y niñas, deben tener como eje estructural el interés superior de éstos. De igual modo se reconoce a los niños una serie de derechos, entre los que destaca la consagración del principio de no discriminación hacia ellos, que se traduce en que todos los niños y niñas tiene derecho a gozar de igual tratamiento, acceso y oportunidades por parte del Estado y los particulares en cuanto al disfrute de sus derechos. Todo/a niño/a tiene derecho a un nombre desde su nacimiento y a obtener una nacionalidad. Se reconoce a los/as niños/as el derecho a expresar su opinión y a que esta sea tomada en consideración en los asuntos que les afecten. Será obligación de los padres y madres la crianza, debiendo el Estado brindar la asistencia necesaria a estos para el cumplimiento de tal cometido.
El gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, haciéndose eco de esta obligación, ha promovido diversas medidas que han tenido por objeto colocar en preeminencia a los niños, niñas y adolescentes de nuestro país. 
Así, por ejemplo, se creó el Consejo de la Infancia en tanto que a nivel legislativo hay diversos proyectos de ley, entre ellos el que crea dos organismos: un Servicio Nacional de Protección Especializada de Niños y Niñas, que dependerá del Ministerio de Desarrollo Social, y un Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil, que dependerá del Ministerio de Justicia. Es decir, dos servicios especializados, modernos, y con mayores atribuciones para ser efectivos garantes del cuidado, protección y acompañamiento.
El llamado para cumplir con el compromiso internacional de la CDN es para todos y todas y  que las escuelas, servicios de salud y todas las instituciones que proporcionan servicios a la niñez,  estén en sintonía para convertir en realidad cada uno de los principios de esta convención.