Conocido quiosquero de La Serena publicará su primer libro
Satisfecho y orgulloso. Así se siente Miguel Moreno, dueño del quiosco móvil que se encuentra emplazado en la Plaza de Armas de La Serena, a días de la publicación de su libro “El fin de los tiempos. A nosotros el Pueblo Iberoamericano ¿Quién nos dirá la verdad?”, obra confeccionada por la empresa EDN Impresores.
Moreno, quien lleva 20 años a cargo de un negocio de confites en el corazón de la capital regional, trabajó a punta esfuerzo, durante cinco años, para juntar el dinero que le permitió financiar la edición de su trabajo. Este es uno de los 12 libros que componen su biblioteca personal, escritos de su puño y letra.
Sobre la temática de su libro, cuenta a El Día que “se trata de la verdadera historia de la revolución bolchevique, relata lo que pasó durante los 70 años del comunismo, la instauración del socialismo real”, destacando que a través de la lectura “vamos haciendo un viaje a través del tiempo, mostrando cómo hemos evolucionado y cómo nos hemos ido reencontrando con nuestros ancestros”.
Mientras atiende su pequeño negocio, se da el tiempo para desplegar su talento y crítica social en hojas de cuaderno, las que luego son digitalizadas. Una vez que se publique “El fin de los tiempos. A nosotros el Pueblo Iberoamericano ¿Quién nos dirá la verdad?”, confiesa tener una tarea pendiente, que consiste en terminar la tercera parte de su autobiografía, donde contará las anécdotas que ha vivido en su trabajo como quiosquero de La Serena.
En relación a su inversión creativa, recalca que “financio mis libros con mi propio trabajo, juntando peso a peso. En un periodo de cinco años logré juntar un pequeño capital para editar mi libro”.
Amor por la literatura
A los 13 años de edad nació en su corazón la pasión por la escritura, la que fue impulsada por su padre y su profesora de castellano de aquella época.
“Mi papá me decía que debería dedicarme a escribir porque era callado y observador. De cierta manera él plantó la semilla. También tuve una profesora que me castigaba por tener mala ortografía y caligrafía, y me mandaba a escribir mucho, lo que me llevó a convertirme en un lector”, recuerda.
Sin embargo, fue a los 20 años, al salir del servicio militar y estar a la cabeza de un centro artístico cultural, cuando escribió su primer libro. “A partir de ese momento las cosas fueron tomando otro cariz porque uno toma más conciencia de la realidad social del país. Empecé hacer una crítica social basada en hechos reales”, dijo.