Carmen Gloria Quintana critica a Bachelet por no cumplir con cierre de Punta Peuco
Carmen Gloria Quintana, una de las miles de víctimas del régimen militar de Augusto Pinochet, afirmó que la expresidenta Michelle Bachelet no tuvo "las ganas ni la voluntad política" para cerrar la cárcel especial de Punta Peuco, donde cumplen condenas violadores de los derechos humanos.
"Quien gobernó fue Michelle Bachelet y ella es la que debe dar las explicaciones de lo sucedido. Ella tuvo cuatro años para hacerlo, pero hoy resulta evidente que no tuvo las ganas ni la voluntad política", señaló Quintana en una carta abierta.
La exmandataria se comprometió el año 2015, en un encuentro con Quintana en el Palacio de La Moneda, a cerrar durante su Gobierno el penal de Punta Peuco, un recinto especial en el que cumplen condena más de cien criminales de lesa humanidad, que cuenta con diversas comodidades.
Bachelet culminó su mandato el domingo pasado sin cumplir su promesa, lo que desencadenó las críticas de los familiares de las víctimas del régimen y de organizaciones de derechos humanos.
"Me siento en duelo. Si rompo mi silencio autoimpuesto se debe a que se me hace insoportable que las más altas autoridades de un gobierno democrático realicen actos de tal envergadura, como es el burlarse del dolor de quienes precisamente lo dimos todo para recuperar la democracia", dijo Quintana en el texto.
"Yo no soy la mujer símbolo a la que pueden usar para mandar recados sobre los delincuentes que han vulnerado los derechos humanos, o la mujer símbolo con la cual se comprometió Bachelet al cierre de Punta Peuco, como si esto fuera una cuestión personal", añadió.
Quintana criticó también en la misiva al exministro de Justicia, Jaime Campos, acusado de interponerse en la clausura de esta cárcel al no firmar un decreto.
La mujer expresó además que se siente "vejada, triste y apenada". "Solo me queda la esperanza de que algún día mi país sea distinto", agregó.
Quintana fue quemada viva por militares durante una protesta contra el régimen en 1986 por militares junto al fotógrafo de una agencia internacional Rodrigo Rojas de Negri.
Los jóvenes fueron detenidos por uniformados que cumplían labores de patrulla; golpeados y amenazados con armas de fuego, rociados con gasolina y quemados vivos, según constata el fallo judicial.
Los miembros del Ejército arrojaron luego a las víctimas a una zanja junto a un camino rural, a las afueras de Santiago, pero Rojas de Negri falleció horas después, debido a las graves quemaduras que sufrió.
El llamado "Caso Quemados", motivó protestas contra la dictadura a nivel nacional y en el extranjero, principalmente en Estados Unidos, donde residía el fotógrafo asesinado.