Los retos políticos que enfrentará Pedro Sánchez tras asumir como presidente de España

El líder del centenario Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se enfocará ahora a la tarea de designar a los miembros de su gobierno, quienes tomarán sus funciones después de que la lista salga publicada en el Boletín Oficial del Estado.
domingo 03 de junio de 2018

El socialista Pedro Sánchez asumió el sábado como nuevo presidente de un gobierno español que todavía debe formar, luego de haber echado del poder al conservador Mariano Rajoy con una moción de censura en el Congreso.

Ante la Constitución, pero por primera vez sin la Biblia y el crucifijo, Sánchez, un licenciado en economía de 46 años, juró su cargo ante el rey Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela.

“Prometo por mi conciencia y honor cumplir fielmente las obligaciones del cargo de presidente del gobierno con lealtad al rey y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado”, dijo Sánchez, convirtiéndose en el séptimo jefe de gobierno de la España democrática.

84 escaños de su partido le dieron el apoyo a Sánchez

El líder del centenario Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se centrará ahora a la tarea de designar a los miembros de su gobierno, que tomarán sus funciones después de que la lista salga publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) en los próximos días.

Con solo 84 escaños de su partido, Sánchez obtuvo el apoyo de una mayoría de diputados (180 de 350) gracias una coalición heterogénea que le augura un mandato muy complicado.

“Prometo por mi conciencia y honor cumplir fielmente las obligaciones del cargo de presidente del gobierno con lealtad al rey y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado”, Pedro Sánchez, presidente de España

Unidos en el rechazo a Rajoy, que gobernó desde 2011 pero sufrió los golpes de la multiplicación de los casos de corrupción que involucraron a su partido, lo respaldaron la izquierda radical de Podemos, los independentistas catalanes y los nacionalistas vascos.

El desafío catalán

La investidura de Sánchez coincidió con la toma de posesión en Barcelona del nuevo gobierno catalán del independentista Quim Torra, poniendo fin a la intervención de la autonomía regional desde la fallida declaración de independencia del 27 de octubre.

“Presidente Pedro Sánchez, hablemos, tratemos esta cuestión, tomemos riesgos, ustedes y nosotros”, dijo Torra, durante la ceremonia, en la que algunos asistentes lucían prendas amarillas, el color que simboliza la causa separatista.

“Tenemos que sentarnos en la misma mesa y negociar de gobierno a gobierno”, abundó Torra. “Esta situación que vivimos ya no puede alargarse ni un día más”.

Cuando era líder de la oposición, Sánchez criticó duramente el intento secesionista y respaldó la estrategia gubernamental de imponer el control regional.

Sin embargo, este sábado, suavizó el tono en el Congreso, cuando ofreció “restablecer puentes” y “normalizar las relaciones” con esta región nororiental de 7,5 millones de habitantes. “Este gobierno quiere que Cataluña esté en España, y escuchará a Cataluña”, afirmó.

“Es evidente que tenemos que ir a unas elecciones generales”, dijo también Sánchez sin mencionar fechas, reafirmando su “compromiso con Europa” y con “estabilizar socialmente este país”, que tiene la segunda peor tasa de desempleo de la zona euro pese a haber encadenado tres años de crecimiento por encima del 3% del PIB.

Acciones limitadas

La mayor presión para celebrar unos comicios cuanto antes vendrá del partido liberal Ciudadanos, que no apoyó la moción de censura.

Por lo que Sánchez verá limitada su capacidad de acción, con todos los partidos que lo apoyaron advirtiéndole que no tiene un cheque en blanco.

Las iniciativas exitosas de Sánchez serán aquellas en “las que tiene posibilidad de conseguir una mayoría fácil”, por ejemplo la reforma de la ley de seguridad, denostada por la izquierda, estimó Fernando Vallespín, politólogo en la Universidad Autónoma de Madrid.