Exobispo Cox será trasladado a Chile para enfrentar a la justicia

Después de una microcirugía de cerebro planificada para la primera semana de enero, se estudiará la fecha definitiva de regreso.
lunes 26 de noviembre de 2018

Está decidido. El Instituto Secular de los Padres de Schoenstatt enviará al exobispo Francisco José Cox a Chile a principios del 2019 tras constatar que su estado de salud no es impedimento para el viaje y que eventualmente podrá enfrentar a la justicia por las denuncias de abuso sexual que existen en su contra.

El vocero de Shöenstatt en el país, Patricio Moore, confirmó esta información a El Día, luego que los representantes de la Congregación recibieran un exhaustivo informe médico de Cox el cual contiene 42 páginas y que fue entregado personalmente por un enviado especial desde Alemania.

"Quiero decirle a ese señor que yo ya no soy ese niño de 13 años, que ahora soy un hombre, y ese hombre viene por justicia”, Hernán Godoy, víctima.

El documento precisa que el exsacerdote padece de diabetes, por lo que debe recibir insulina a diario, cáncer de próstata y síndrome de demencia senil.

"Al final los médicos dicen que puede viajar a Chile y por lo tanto nosotros hemos decidido traerlo", agregó Moore.

¿CUÁNDO SERÁ EL RETORNO?

La fecha de regreso aún no está definida. Según Moore, dependerá de una microcirugía de cerebro a la que será sometido Cox la primera semana de enero, que ya estaba planificada con antelación y que le permitirá movilizarse mejor.

"Nosotros queremos colocarlo a disposición de la justicia para que se sepa la verdad y enfrente un juicio acá en el país", afirmó.

Ante el inminente regreso del exobispo, el instituto también está buscando un lugar donde Cox pueda residir, que no tenga relación con el Movimiento Schoenstatt.

“Esta situación es muy dolorosa, una vergüenza muy grande que ha hecho que nosotros tengamos muchas conversaciones, pero también nos ayuda vivir nuestro sacerdocio con mayor plenitud y transparencia (…) además esto nos ha dejado como lección el trabajar la cercanía con las víctimas”, dijo Moore durante una entrevista previa al portal nacional Emol.

REACCIONES DE LAS VÍCTIMAS

Hernán Godoy, el primero en denunciar los abusos de Cox ante los tribunales, manifestó que la noticia del retorno es un logro más en el difícil camino que le ha tocado recorrer.

“Siento alegría en el fondo por saber que volverá a Chile, estoy ansioso por eso, porque quiero decirle a ese señor que yo ya no soy ese niño de 13 años, que ahora soy un hombre, y ese hombre viene por justicia”, afirmó.

También consideró que con esta medida, se demuestra un cambio verdadero en la institución religiosa.

“La Iglesia de ahora es muy distinta a la del año 2002, cuando Errázuriz envió a Cox a Alemania para esconderlo pese a las graves acusaciones de abusos. Esperamos más signos así, porque esto apenas comienza. La limpieza que muchos le pedimos al papa Francisco se está haciendo”, agregó.

Por su parte Abel Soto, otra de las víctimas, señaló que se encuentra bastante tranquilo y esperando a que Cox regrese, para que a partir de allí sean sus abogados los que se encarguen de todo el proceso.

“Me encuentro en paz, tengo mis temas bastante resueltos y lo que estoy haciendo ahora es por los que vienen delante, por los niños que podrían estar siendo abusados, por los jóvenes que hoy en día guardan silencio (…) solo abrigo la esperanza de que él pague, aunque el solo hecho de haberle quitado la consagración de sacerdote, tengo súper claro que eso fue un tremendo dolor para él”, expresó.

“SABÍAMOS QUE IBA A RETORNAR”

Juan Rojas, vocero de la Agrupación Juan XXIII, destacó que siempre se supo que Cox iba a retornar, pero de lo que tenían certeza era de la fecha.

“Es que la Iglesia es una institución que muestra, pero con signos de los tiempos. ¿Era necesario enviar un emisario con los resultados si ya existe el internet? o ¿por qué se demoraron? Lo hicieron porque tuvieron que chequear los exámenes, que finalmente arrojaron que Cox sí está en condiciones de viajar, pero todo esto es un espectáculo desde la derrota y están mostrando cómo Schoenstatt limpia su historia”, argumenta.

Finalmente, Felipe Barraza, miembro de la misma agrupación de laicos, dijo que los avances de la Iglesia aún son pequeños, y son fruto de la presión que se ha generado a través de los medios de comunicación, de las organizaciones y de las víctimas.

“Por sí solos nunca dieron los pasos. Cuando ellos como Iglesia y en este caso Schoenstatt se les decía una y otra vez que tenían a un pedófilo, a una persona acusada de abusos, no colocaron mayor empeño en colaborar con la justicia. Aquí hay una fuerza desde la comunidad y de lo social que ha hecho avanzar esto”, insiste.