Enfermera da cuenta de cómo es un día de trabajo frente al covid-19
El día de la enfermera del Hospital San Pablo de Coquimbo, Evelyng Cereceda Barahona, comienza a las seis de la mañana, cuando debe dejar todo dispuesto en su casa, donde vive con sus padres que son adultos mayores y su hijo de tres años.
Luego de eso emprende rumbo a su lugar de trabajo, donde inicia sus funciones a las ocho de la mañana en el área respiratoria de pacientes críticos, donde ha estado de turno esta semana.
Lleva diez años trabajando en el Hospital San Pablo y cuenta que tiene turnos de 12 horas y está a cargo del servicio respiratorio de medicina, donde en estos momentos tiene a cinco pacientes con Covid positivo, los que permanecen estable, aunque aclara que no se discrimina entre estables y críticos, ya que en todos se pone el máximo de atención. “Las precauciones son exactamente las mismas, los tiempos de trabajo entre paciente y paciente son mayores. Si habitualmente uno se demora con un paciente administrar tratamiento 15 minutos, con un paciente Covid son 40 minutos, entre que me tengo que poner los elementos de protección, lavado de manos, en total son unos 40 minutos”, señala.
Poco descanso
Evelyng Cereceda dice que durante el turno los tiempos de trabajo son arduos y que les queda poco espacio incluso para tomarse una taza de té y si lo hacen, debe ser muy breve. “Porque hay que estar disponibles y dispuestas para estar con nuestros pacientes”.
El trabajo con los enfermos considera la administración de tratamiento, manejo de elementos invasivos, esto es, accesos venosos centrales, administración de suero, tratamiento en general, además de asistir a los TENS cuando se les solicita aseo y confort, que es otra rutina nueva y “tenemos que coordinarnos entre ambos para entrar la menor cantidad de veces posible, por la prevención nuestra y no exponer tanto al paciente; tratar de colaborarnos y que no entre tanta gente a la sala. Directamente es el técnico y yo los que trabajamos a diario”.
Antes del coronavirus
La enfermera clínica indica que antes de la llegada del Coronavirus el trabajo que realizaban requería menos tiempo, aunque las rutinas siguen siendo las mismas. “En un paciente normal puedo demorarme 15 minutos esperando que se tome su medicamento, controlarlo y en un paciente Covid, como dije, me demoro fácilmente 40 minutos”.
Además, la profesional reconoce que existe el temor natural a contagiarse y contagiar a la familia. “El temor está siempre, pro uno tiene la mentalidad profesional de sobreponerse a ciertas situaciones y poder cumplir con nuestro rol como corresponde. Por algo estudié y decidí ser enfermera y aun cuando el temor está constante, porque tengo un bebé de tres años y vivo con mis padres que son adultos mayores, que son los grupos etarios de mayor riesgo, el temor está constante, pero cuando ves que hay alguien que depende de ti, esos temores muchas veces uno los deja de lado y te olvidas, en cierta forma, que hay gente detrás tuyo, para poder servir de una mejor manera al paciente y poder brindarle toda la atención que necesita”.
“Cuando es un paciente solo, que depende de ti, te das cuenta de la importancia que tú tienes para él. No es solo en lo mecánico, en lo dinámico del trabajo, sino que va más allá, por la parte emocional”, Evelyng Cereceda, enfermera.
Pacientes solos
la enfermera Evelyng Cereceda, referente a los pacientes Covid señala que lamentablemente son enfermos solos, “en el sentido de que se les aleja de la familia, algunos no tienen la capacidad de hablar por compromiso de conciencia o no tienen la posibilidad de poder comunicarse verbalmente. Esta es una enfermedad muy sola, entonces, nosotros somos sus compañeros en estos momentos”.
Aunque dice que no le ha tocado la experiencia de que se le muera algún paciente, pero dentro del servicio sí han visto la muerte de personas “y es triste, porque solamente se autorizó en esa ocasión a que un familiar entrara y lo mirara por la ventana, debido a que era una paciente joven y entendíamos el dolor que tenía su mamá en casa y se le hizo esa excepción de que entrara y la mirara por la ventana. Entenderá que ver fallecer a tu hija por la ventana es fuerte, tanto para nosotros como para los familiares”.
Frente a hechos como estos, dice que le ha cambiado un poco la vida en su trabajo, especialmente en los sentimientos, por lo que les ha tocado vivir. “Cuando es un paciente solo, que depende de ti, te das cuenta de la importancia que tú tienes para él. No es solo en lo mecánico, en lo dinámico del trabajo, sino que va más allá por la parte emocional, que muchas veces la dejamos de lado y nos mecanizamos tanto con nuestro trabajo que no lo consideramos”.
Por lo anterior indica que han tenido más apoyo del servicio social y también han recibido apoyo psicológico, lo que las ha fortalecido internamente. “pero hasta el momento hemos estado bien, hemos estado firmes”, sostiene Evelyng Cereceda.