Profesionales de la emergencia
¡Verdaderos héroes! La historia de los bomberos que combatieron incendios en el sur de Chile
El informe de Senapred sobre incendios forestales de ayer al mediodía era contundente: Entre las regiones de Ñuble, Biobío y Araucanía sumaban 368.053,9 hectáreas afectadas por incendios forestales. Hasta esa hora estaban en combate 16 incendios en Ñuble, 12 en Biobío y 25 en La Araucanía. El consolidado detallaba que hasta esa hora había 6.853 damnificados y 322 albergados. Y hasta ayer a las 12 del día había 1.609 bomberos locales y 1.602 bomberos de apoyo trabajando en combatir siniestros.
A nivel local, fueron dos las fuerzas de tarea de Bomberos que se movilizaron desde la región hacia la zona del desastre.
Según explica el presidente regional de Bomberos de la Región de Coquimbo, Jaime Cortinez, las fuerzas de tarea fueron convocadas por el nivel central. En total, fueron cerca de 180 voluntarios los que se trasladaron hacia las regiones de La Araucanía y Ñuble para ayudar en estos trece días de incendios forestales. En un período de ayuda de cinco días, dada la intensidad del despliegue, en que 72 horas son de trabajo efectivo, más los días de ida y regreso.
Para el presidente regional de Bomberos el balance del apoyo a la zona de emergencia, es que los voluntarios pudieron adecuarse a una zona geográfica distinta, con otro tipo de requerimientos, pero con la satisfacción de ser una gran familia.
“Conversaba con algunos bomberos que les tocó trabajar en terreno, en que había que prácticamente hacer el camino para que el carro 4x4 pudiera llegar al foco del incendio, lo que habla de una geografía muy distinta; pero el balance es que Bomberos es una gran familia y que cuando se nos necesite en cualquier parte del país ahí estaremos”, dice.
Y si bien hasta el cierre de edición no había solicitud desde el nivel central de una tercera fuerza de trabajo, Cortinez es enfático, “en este momento estamos en alerta, por lo que en cualquier momento se podría solicitar una tercera fuerza de tarea destinada al lugar en que esté concentrada la emergencia, pero por ahora estamos en espera de esta confirmación. Entiendo que como región estamos preparados para poder enviar una tercera fuerza de tarea o las que sean necesarias para ayudar a los compatriotas que están sufriendo por los incendios forestales”, dijo.
Juan Esteban Almonacid estuvo a cargo en terreno de la primera fuerza de trabajo que se trasladó desde nuestra región a la tragedia del sur.
“El sistema nacional de operaciones de Bomberos de Chile nos solicitó mandar refuerzos a la zona del Biobío. La primera fuerza de tarea la mandamos el día 4 de febrero, contaba de 95 bomberos y 17 de vehículos entre carros de bomba, camiones aljibes y camionetas de apoyo, con bomberos de todas las comunas de la región. Nosotros viajábamos a la región del Biobío, pero debido a la cantidad de incendios forestales, que se comenzó a incrementar, nos mandaron a la zona de la Araucanía”, cuenta.
Durante la estadía, dada que es una zona de conflicto, los resguardos fueron mayores.
“Los días de trabajo fueron de ardua labor y estuvieron en distintas comunas de La Araucanía. En el primer día, la última unidad llegó a las 3 de la tarde y fueron de inmediato a trabajar a distintos incendios. Incluso, una de las unidades mientras se dirigía a las comunas en que solicitaron apoyo se encontraron con incendios en la ruta, con lo que obviamente comenzaron a trabajar de inmediato”, relata.
La labor contemplaba turnos de 13 a 14 horas diarias, en que la orden era salvar viviendas.
“La primera jornada me tocó en Ercilla y en todas las labores que cumplimos nos dejaron algo de la sensación de pega cumplida, porque los incendios en el sur se combaten de distinta manera. Allá el trabajo era salvar casas y cada vez que estábamos trabajando lográbamos salvar 3 o 4 viviendas. Nos sentíamos orgullosos y la misión fue cumplida”, cuenta.
En cuanto a qué experiencia le resultó más gratificante de su paso por esta tragedia, Almonacid relata que fue el cariño de la gente.
“En mi caso me tocó llegar a Ercilla, un lugar muy estigmatizado por el conflicto mapuche, por lo tanto, si hay algo que a mí me marcó fue la voluntad de la gente. Ellos pensaban que no iba a llegar bomberos de otro lugar a ayudar al sector y cuando nos vieron combatir el fuego la gente se comenzó a acercar al cuartel de bomberos de Ercilla con alimentos, con agua. Gente de algunas comunidades mapuches nos atendía de muy buena manera. Más allá de la labor, lo que a mí me hizo mucho sentido fue la voluntad de la gente, esas ganas de ayudar”, explica.
-¿Qué balance hace de esta experiencia?
“Nosotros nos sentimos bastante orgullosos por nuestra gente. Cuando fuimos a combatir un incendio en que la geografía de la región no es igual a la que está en el sur, por lo tanto, que pudiéramos cometer un error era muy fácil, porque estábamos en una zona muy distinta a la nuestra y a la que estamos acostumbrados, pero creo que todos los bomberos de la Región de Coquimbo que trabajaron allá se adaptaron fácilmente y lograron el objetivo. Además, el haber llegado sin personal lesionado”.
-¿Qué rescata?
“Los bomberos tuvieron una buena recepción en cada una de las comunas en que trabajaron en la Región de la Araucanía, lo que se vio reflejado en el agradecimiento de la gente y es lo que valoramos. El aplauso en la ruta, la despedida de la gente. Eso nos da la tranquilidad de que hicimos un buen trabajo”.
Combatir incendios y con el Ten Tanker
La segunda fuerza de tarea fue liderada por el segundo comandante del Cuerpo de Coquimbo, Esteban Jamett. La fuerza de tarea estuvo conformada por 88 bomberos, 17 máquinas, que se desempeñaron de forma autosuficiente en el traslado de las unidades a los focos a los que fueron enviados, comenta. Ñuble fue su base de operaciones y desde donde se les envió a Ninhue, Quirihue y Chillán Viejo.
Las principales tareas fueron extinguir fuego, que este no se propagará y que no volviera a encenderse. Las jornadas también fueron intensas.
“El primer día viajamos de las 7 a las 10 de la noche. A las diez de la noche fueron despachados a Ninhue por una alerta de un sector que tenía problema de rebrote e incendio forestal”. El trabajo se extendió hasta las 10 de la mañana.
El segundo día fue un llamado a Quirihue que se extendió desde el mediodía hasta las 3 de la mañana. “Luego se nos envió a Ninhue, a un resguardo de cenizas, desde las 14 horas hasta las 2 de la mañana; y ayer (lunes), que era un día de descanso y mantención de máquinas, fuimos despachados a Chillán Viejo desde las 11 de la mañana a las 20 horas”, cuenta.
El trabajo con focos calientes, rematar incendios, trabajar con la llama vivía con grupos de infantería de bomberos y cuerpo motorizado fue una experiencia distinta dadas las condiciones. Además, debieron trabajar coordinados con elementos que no se disponen en la región, como helicópteros y aviones.
“Una de nuestras unidades, que era la Unidad de La Serena que estaba en la primera línea, fue alcanzado por dos helicópteros sin ningún lesionado y todos bien resguardados”, relata. “Los protocolos son distintos, se declara incendio forestal y llega el helicóptero y aviones para sofocar rápido el fuego y a combatir los focos más pequeños”, señala Jamett.
Y de hecho, en Quirihue les tocó ver al Ten Tanker en acción, con descargas de agua a incendios que se estaban acercando a viviendas.
-¿Qué balance hace tras haber participado en esta tragedia?
“Uno se prepara para esto, nosotros somos profesionales de las emergencias. Al llamado estaba dispuesto y me tocó trabajar con profesionales de Ovalle, La Serena, La Higuera, Combarbalá, Illapel, Punitaqui y Los Vilos. Al tomar esta gestión para mí fue decir, me voy con los 88 y me devuelvo con los 88, con todos, para que estén con sus familias. Decir que nos fue bien, que hicimos una gran labor como bomberos de Chile”.
Del mismo modo, Jamett destacó la calidad de la gente sureña. “Nos atendieron muy bien. El pago de nosotros es la gente, los aplausos, los mensajes que nos daban en la salida de Ninhue, San Nicolás y gracias a todos los que nos ayudaron en estos días”.
El líder de la segunda fuerza de tarea tuvo palabras de agradecimiento tanto para los empleadores de los voluntarios, por permitir que asistieran a esta emergencia que afecta a la zona sur de Chile, y a la empresa Copec que tanto en el trayecto de ida como de vuelta aportó con alimentación gratuita para los bomberos. “Eso es destacable porque es inyección de ayuda para los bomberos, para que sigan trabajando y lleguen a sus destinos con tranquilidad y con los servicios que opera en este largo camino”.
En tanto, el presidente de Bomberos de la región, Jaime Cortinez, destacó el rol de los superintendentes de cada unidad.
“No puedo dejar de resaltar y agradecer a cada uno de los superintendentes, que son los representantes legales de cada cuerpo de Bomberos, que se pusieron a disposición de estas fuerzas de tarea para mandar a su contingente y personal mayor”.
Del mismo modo, destacó el trabajo del punto focal regional, Ricardo Bruna, por hacer las coordinaciones requeridas.
Finalmente, para Cortinez, el balance lo hace la comunidad.
“El balance lo dice la comunidad, agradece la cantidad de bomberos que estuvieron combatiendo el fuego permanentemente, más de mil. En un incendio que todavía se mantiene, que no está todo controlado y que estamos en situación de alerta. Esperemos que con los días sea historia y pueda volver la tranquilidad a la zona sur”.