MASIVO FUNERAL DEL PADRE DE LA GENERACIÓN DORADA

El mundo del fútbol y la comunidad despiden al histórico DT José Sulantay

La comunidad de la ciudad-puerto y el mundo del fútbol regional y nacional, se dieron cita en la ceremonia fúnebre realizada ayer, que comprendió una pasada por el estadio Francisco Sánchez Rumoroso, antes de ser sepultado en el Parque La Cantera.

Muestras de afecto, apoyo y contención en cada rincón de la comuna de Coquimbo, acompañaron a la familia de José Sulantay Silva (83), cuyos funerales tuvieron lugar al mediodía de ayer, luego de una concurrida misa en la Iglesia San Pedro.

Su familia, vecinos, ex jugadores, entrenadores y representantes de las series menores de Coquimbo Unido, entre otros tantos asistentes a la ceremonia religiosa, atestaron una iglesia expectante de darle el último adiós a una de las figuras más emblemáticas de la comuna puerto en su historia.

Incluso, el presidente del fútbol chileno, Pablo Milad, cuyo vuelo se retrasó desde la capital, se hizo presente en el funeral, dando a conocer a la familia el saludo del presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, anunciando, de paso, que una cancha del nuevo proyecto que levanta la ANFP en la capital, llevará el nombre del hijo ilustre del puerto. Asimismo, afirmó que este  fin de semana, en la fecha del fútbol profesional, se realizará un minuto de silencio.

En la casa de Dios, el párroco Luis Pizarro Bugueño, encabezó la ceremonia resaltando en su evangelio que “todo aquello que Sulantay logró sembrar en este mundo, se haga fecundo”. “Este reconocimiento multitudinario a todo aquello que él realizó, como amó a nuestra patria, como supo ser un hijo ilustre de este puerto, tienen que traducirse en acciones, obras y buenas razones. Y es tarea de cada uno de nosotros, su familia y ustedes que nos acompañan, que su legado y su testimonio se prolongue a través del tiempo”.

Su hermano, Arnaldo, a nombre de la familia Sulantay Silva, destacó que siempre fue un orgullo caminar al lado de José, aunque siempre fue difícil expresarse de él, porque era muy grande, un admirador de su familia, que llevó el apellido Sulantay a lo más alto. Mientras que a nombre del Colegio de Técnicos de Chile, Freddy Delgado, calificó que “José era un tipo brillante”.

El edil de la comuna-puerto, Ali Manouchehri, también vivió una relación especial con Sulantay durante su pasado futbolístico, pues debutó bajo las órdenes de éste en la campaña de 2003 en el Pirata. Aunque, de manera irónica, contradijo a los que lo elogian por haber tenido un “ojo clínico” para elegir buenos futbolistas. “Quiero diferir con nuestro padre Mauricio y el amigo del colegio de entrenadores, que hacen mención a la gran capacidad que tenía el profe Sulantay en escoger jugadores. Yo debuté con el profe Sulantay, él me eligió a mí, lo que demuestra que nadie es perfecto”, bromeó.

Al mismo tiempo, anticipó que, como municipio, van a instaurar una política de reconocimiento a sus deportistas de alta connotación y ese premio llevará el nombre de José Sulantay Silva.

Finalmente, su hijo Marco Antonio, recalcó que una de sus virtudes de su papá, era el liderazgo. “Donde iba ejercía ese don de liderazgo. Con ese don pasaba al otro de la convicción y tanto fue así que nos tenía convencidos de que él nunca estuvo mal, pese a sentirse algo enfermo o adolorido. Así convencía a los jugadores,  entrenadores, a la prensa, dirigentes para realizar sus campañas. Pese a los escasos recursos, siempre decía: ‘podemos lograrlo’”.

Unánime reconocimiento a la figura de Sulantay

De una leyenda a otra leyenda. Entre los destacados deportistas y ex futbolistas que han llevado a lo más alto el nombre de la Región de Coquimbo, José Sulantay Silva estará en el podio de manera indiscutida. Por los palos asoma otro delantero, tan veloz y gambeteador como el wing que nace al profesionalismo en CD La Serena, Sergio Ahumada, quien acompañó al “Sula” en su última morada.

“Había que acompañarlo y estar con su familia”, destacó el ex seleccionado de Chile, quien estaba junto a otro compañero de Sulantay, Heriberto “Huaso” Rojas, quien se deshizo en elogios para José. “Me dio mucho en el fútbol. En la época de Camelio que me compró a Deportes Ovalle, jugué 5 años allá. Llegué en 1976 con grandes jugadores: Claudio Gallego, Escudero, Ibáñez, Espinoza, Gavilán, Rivarola, que eran los paraguayos. Tengo recuerdos muy lindos de los 4 años acá en Coquimbo. Cuando subimos a Primera, José era ayudante técnico”.

El “Goyo” Vilches, con quien jugó en sus primeros años en el profesionalismo, lo acompañó momentos antes de la misma, mientras que el delantero Eugenio Julio, quien debutó ante Linares bajo las órdenes técnicas de Sulantay, elogiaba su capacidad para detectar talentos. “Él veía debajo del agua. Le decían que había un chico en cierto sector de la región, iba, lo veía, lo captaba y lo traía. En cada club lo hacía y mira el resultado con la generación dorada”, explicó.

El ex portero Leonardo Canales, quien fue campeón con Sulantay en Cobreloa 1992, reconoció que es imposible no estar triste por su partida, aunque uno se queda con el honor de haber sido uno de sus elegidos. “Fue un padre futbolístico, se lo pude decir en vida. La luchó hasta el final. Se va un grande, un maestro entre maestros y hay que recordarlo con alegría y ojalá se valore como se lo merece”, indicó.

La gran campaña de Coquimbo Unido, sublíder en 1991, liderada por José, los llevó a jugar la Copa Libertadores al año siguiente, donde ejercía como presidente de Coquimbo Unido, Omar Yáñez, quien reconoció a los medios de comunicación que, “José eligió a los jugadores precisos para llegar a nivel internacional ese año con Coquimbo. Aunque a nivel central fue poco reconocido, pese a ser el padre de la generación dorada”.

Finalmente el actual técnico del primer equipo de Coquimbo Unido, Fernando Díaz, consideró que es obligación del deporte nacional despedir a un grande, “al José futbolista, seleccionado, campeón como entrenador, presidente del Colegio de Entrenadores. Tuvo muchas actividades y siempre con éxito. }

Fundamentalmente creo yo, transmitía y representaba absolutamente el espíritu del coquimbano, luchador, metedor, peleador y ganador. Me quedo con ese conocimiento. Lo tuve como instructor en el curso de entrenadores y luego en el curso de técnicos. Hoy se habla de la presión alta, de las transiciones rápidas y ya, él, lo hacía en el Coquimbo de los ‘90”, recalcó.