Más de un año cumpliendo el sueño de sus vidas

Hoy en Coquimbo: La apasionante travesía de matrimonio francés que recorre el mundo en velero

Hervé y Monique Vidal, amantes de la vida en Altamar, se decidieron a comenzar la travesía de sus sueños aprovechando la jubilación tras años de trabajo. Desde noviembre de 2022, a bordo del “Perla Negra”, se encuentran conociendo culturas y recolectando experiencias de país en país. Estarán varios meses en Coquimbo, donde se prepararán para su próximo destino, Tahití, desafío que les pone por delante un viaje de 30 días para atravesar el océano Pacífico.
Créditos fotografías: Leonel Fritis. 
Hervé y Monique Vidal forman un matrimonio francés que, un día, decidió salir a la mar, en búsqueda de aventuras, recorrido que, tras miles de kilómetros, los trajo hasta nuestra región.
Créditos fotografías: Leonel Fritis. Hervé y Monique Vidal forman un matrimonio francés que, un día, decidió salir a la mar, en búsqueda de aventuras, recorrido que, tras miles de kilómetros, los trajo hasta nuestra región.
sábado 18 de mayo de 2024

“Somos muy abiertos a conocer gente, es muy enriquecedor y sin eso, este viaje nunca hubiera sido posible”, comenta Hervé Vidal, un hombre francés que a sus 64 años vive realizando su sueño, uno que muchos anhelan.

Junto a su esposa, Monique, se encuentran recorriendo el mundo en un velero. Una auténtica travesía, que los ha llevado a conocer otras culturas y acumular experiencias inolvidables, y que hoy los tiene de paso en Coquimbo.

Desde su estancia en el Club de Yates de la comuna puerto, hicieron un alto para conversar con diario El Día sobre su viaje a bordo del “Perla Negra”, un hermoso navío que ha sido su fiel compañero en esta aventura.

Realizando el sueño

Hervé y Monique se conocieron hace 25 años y llevan dos décadas de casados. Él tiene dos hijos, ella tres, ninguno en común.

Ambos confiesan que su pasión es el mar y de ahí que estos últimos 20 años se dedicaran a navegar por el Mediterráneo, pero siempre soñando con grandes viajes.

Tras una vida de trabajo y las cosas resueltas en el plano familiar, aprovecharon su jubilación para poder cumplir el sueño de recorrer el mundo en su bote.

El “Perla Negra” es un robusto velero de 16 metros de eslora y 5,60 metros de manga. “Es toda una dama”, comenta Hervé. Tiene 30 años y destaca por la comodidad, solidez y sobre todo, por ser muy seguro a la hora de navegar.

“La vida a bordo es agradable, tenemos todas las comodidades y nunca te aburres”, señala.

Por supuesto, hay complejidades en alta mar, pero todas ellas son sorteadas con éxito gracias a la propulsión eléctrica del velero, que es indispensable a la hora de maniobrar.

“Sin ella no podríamos gobernarlo con dos personas, sería muy difícil”, comenta el francés.

La travesía

Hervé y Monique zarparon el 1 de noviembre de 2022 desde Port-Camargue al sur de Francia. Las primeras paradas fueron en España, el Estrecho de Gibraltar, las Islas Canarias y Cabo Verde, desde donde partieron a la primera travesía: cruzar el Atlántico.

Después de 14 días en el mar, atracaron en Salvador de Bahía, Brasil, donde liberaron a sus dos compañeros tripulantes. Desde entonces, han seguido el camino los dos solos, pasando primero por Río de Janeiro “con sus megafuegos artificiales”.

De ahí se fueron a Río Grande y Piriápolis en Uruguay y tuvieron un descenso rápido por las costas argentinas. “Tristes y con muy poca vegetación”, admite.
Lo que vino después, fue un viaje duro, pero igualmente enriquecedor.

El 4 de febrero de 2023 atravesaron el Estrecho de Magallanes, visitaron Punta Arenas, ciudad que recuerdan por el viento y la lluvia. “Es una región muy fría”, dice Vidal.

“Luego subimos por los canales de la Patagonia, durante un mes con vientos violentos y corrientes contrarias, lo cual fue difícil”, sostiene.

En lancha, se acercaron a los icebergs que se desprenden de los glaciares que bajan desde Campo de Hielo Sur, y conocieron el Glaciar Pío XI, el mayor de Sudamérica, “un lugar mágico”, señala Hervé.

Desde este punto, se dirigieron a Puerto Edén, “un pueblo perdido en medio de la nada, salvaje”, para luego dirigirse a Puerto Aguirre y de ahí a Chiloé. “Nos encantó”, recalca.

El 4 de abril llegaron a Puerto Montt, donde aseguraron el barco para visitar el terreno en bus. Desde ese punto recorrieron Argentina, pasando por Buenos Aires, Mendoza, Bariloche y Salta. Más tarde pasaron a Bolivia, para conocer el altiplano, y Perú, donde visitaron Arequipa, Cuzco, Machu Picchu y el Valle del Colca, “donde admiramos el majestuoso vuelo de los cóndores, Titicaca y sus islas”.

Después de esta parada por los países vecinos, volvieron a Chile. Reanudaron la navegación con rumbo a Valdivia y a la Isla Robinson Crusoe, donde degustaron langostas. Desde allí navegaron de vuelta al norte, pasando por Antofagasta y su destino actual, Coquimbo.

Además, durante estas paradas visitaron Rapa Nui, pero llegaron en avión. “Es complicado llegar en barco”, indica el navegante.

Desde nuestra región, dejaron seguro el barco y dieron otro paso por el norte en bus hace dos semanas, para conocer Arica y ahora están de regreso en Coquimbo.

“Nuestro itinerario no estaba completamente definido desde el principio, lo que hace que no sea monótono. Hay tantos lugares para ver que a veces nos obliga a tomar decisiones y evolucionar. Mi mujer y yo somos muy abiertos a conocer gente, nos encanta y es muy enriquecedor. Sin eso este viaje nunca habría sido posible”, declara Hervé.

El viaje continúa

El espíritu aventurero y la oportunidad de conectar con personas de diferentes partes del mundo, los han llenado de buenas experiencias.

Para ello, ni siquiera hace falta esforzarse, pues su paso por los distintos puntos que han visitado, va despertando la curiosidad de la gente local, ampliando así sus redes.

“Contactar con personas es muy fácil, vienen a conocerte y son de gran ayuda. Para ellos somos una curiosidad, sean navegantes o no. Hacen muchas preguntas sobre nuestra vida, de dónde venimos, y si son navegantes entonces las discusiones se vuelven apasionantes. Se forjan amistades y seguimos en contacto, es genial”, agrega.

Hervé y Monique estarán unos meses más en Coquimbo, disfrutando de los atractivos locales mientras se preparan para zarpar otra vez. Esta vez deben cruzar el Pacífico, un viaje en el velero por 30 días en el mar, para arribar a Tahití, su próximo destino, donde esperan estar ya a principios de 2025.

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