Secuestro y homicidio de Alejandro Ponce

“El Chaca”, principal imputado en asesinato reconoce discusión previa, pero niega haberlo matado

“El Chaca”, como es conocido el sujeto acusado de liderar el macabro crimen, reconoció que tuvo una pelea con la víctima, pero negó haberlo asesinado.
sábado 18 de mayo de 2024

“Soy el tipo de amigo que te ayudaría a esconder un cadáver, pero si me traicionas, recuerda, sé cómo esconder un cadáver”, escribía en sus redes sociales, en el año 2016, J. M. O., alias “el Chaca”, principal imputado por el delito de secuestro y muerte del joven Alejandro Ponce, ocurrido en Paihuano. 

En efecto, lo que no era más que una frase desafortunada, se haría realidad en 2022, cuando interpretó como una “traición” que su amigo mantuviera una relación con su expareja, lo que motivaría el secuestro y posterior homicidio de Ponce, con la ayuda de otros ocho sujetos.

Es así como, ayer, durante el juicio oral del caso, fue el turno de declarar de “el Chaca”, quien se presentó como un contratista de la construcción y afirmó tener estudios de ingeniería, desmintiendo de paso, todas las acusaciones en su contra de haber sido el artífice del secuestro y muerte del joven paihuanino.

En el estrado, “el Chaca” se mostró desafiante ante las consultas del fiscal y del resto de abogados presentes. Reconoció que pagó a una amiga de Ponce para que lo citara en el sector de Rinconada, en la ribera del río en la comuna de Paihuano, alegando que necesitaba explicaciones por la desaparición de una serie de herramientas de alto valor durante el turno de Ponce, quien trabajó para él durante dos años en obras de construcción.

Según el imputado, fue a buscar al joven junto a un acompañante, para confrontarlo por el supuesto robo. Luego de una pelea, afirmó que se retiró a su casa, ubicada en pleno centro de la comuna. Según su testimonio, Ponce llegó minutos más tarde a su hogar armado con un palo.

“Empezamos a hablar y le dije que soltara el palo. Me preguntó cómo íbamos a arreglarlo. Luego vio una caja de vino y sugirió que conversáramos con un ‘vinito’. Ahí le dije que no iba a tomar vino con él y le tiré la caja de un manotazo, y nos pusimos a pelear de nuevo a golpes”, señaló el imputado.

Según su declaración, “el Chiki”quedó en el suelo y le dijo que se fuera a su casa. “Ya no somos amigos y no te quiero ver más. Si vuelves a mi casa, vamos a tener problemas”, sostuvo. Luego de la riña, afirmó haberse ido a acostar sin saber qué pasó con Ponce.

En su relato, “el Chaca” reconoció ser consumidor de drogas y que a su hogar llegaban varias personas a consumir, pero descartó ser vendedor de sustancias ilícitas o que pagara a sus trabajadores con drogas por los trabajos realizados en la construcción. “Sí tenía droga. El que quería fumaba, o a veces llegaban ellos con alcohol y drogas e invitaban. Yo les abría las puertas de mi casa, si querían hacer una fiesta o un asado”, afirmó.

Al ser consultado por la existencia de cámaras de seguridad en su hogar, cuyas cintas habían sido borradas justo en las fechas en que Ponce habría estado en su casa, el imputado aseguró que eran eliminadas por protocolo todos los martes y que otro de los implicados, un técnico en computación de nacionalidad argentina, era el único que sabía hacerlo y estaba encargado de esa acción.

En cuanto a la teoría de que el conflicto con Alejandro Ponce había sido porque éste inició una relación con su expareja, “el Chaca” reiteró que tuvo una riña con Ponce únicamente por el robo de sus herramientas. “No hay ninguna denuncia anterior en mi contra por él, ni una planificación, nada”, concluyó el acusado.

“AMIGA ESTARÉ SIEMPRE PARA TI”

Prosiguiendo con las declaraciones de los imputados, fue el turno de la joven A.A.M.Z., quien fue la que citó a Ponce en el río. 
Al respecto, relató que el día de los hechos se retiró de su trabajo de secretaria en el CESFAM de Paihuano luego de sentirse mal, con náuseas y mareos, por lo que le dieron tres días de licencia en el mismo recinto asistencial.

La joven indicó que de camino a su casa pasó por la vivienda de “el Chaca” para comprar drogas, afirmando que él era reconocido por vender todo tipo de sustancias ilícitas en la comuna. Agregó que el sujeto le vendió 10 mil pesos de cocaína y luego le preguntó si conocía a Alejandro Ponce y si podía citarlo en un lugar porque necesitaba ubicarlo, ofreciéndole 50 mil pesos en drogas a cambio.

Fue así que contactó a Alejandro por Facebook, y aunque no era su amiga, lo conocía porque en varias ocasiones lo había visto conduciendo el vehículo de su madre cuando iban a comprar cosas a Vicuña. “Le hablé a Alejandro Ponce y le dije que tenía una ruptura amorosa y que si podía juntarse conmigo. Quedamos de encontrarnos en un hotel de calle Balmaceda y luego caminamos al río.

Estuvimos conversando sobre unas piedras cuando, a los 20 minutos, llegaron J. M. y A. C., quienes comenzaron a golpear a Ponce con puños y patadas. Les grité que pararan, no sabía lo que iban a hacer. Luego vi que lo subieron y se lo llevaron en un jeep. Asustada, me fui a mi casa”, indicó la imputada.

La mujer, quien había sido contratada por los planes Pro Empleo en el CESFAM de Paihuano, reconoció tener un serio problema de adicción a las drogas, lo que le ha traído problemas con su expareja y su familia.

Durante la jornada se leyeron los mensajes que recibió la joven por parte de Alejandro, en los que ella sostenía que había tenido un quiebre con su pareja de cuatro años y que incluso había pensado en el suicidio. Además, entre lágrimas, la joven leyó el mensaje que había recibido de la víctima antes de encontrarse: “Obvio, yo te puedo escuchar. Me puedes contar, si tienes algún problema no dudes en buscarme (...). Amiga, estaré siempre para ti”, le envió en un mensaje Alejandro Ponce antes de ser secuestrado y asesinado.

“TODO ES MENTIRA”

De parte de los familiares de Alejandro Ponce, éstos afirman que “el Chaca” solo busca librarse de la responsabilidad en la muerte del joven, inventando una historia para involucrar a otras personas y no asumir que él lideró todas las acciones que generaron la muerte de Ponce.

Al respecto, Carla Hidalgo, una de las hermanas de Alejandro Ponce, expresó a Diario El Día que todo lo dicho por el principal imputado es mentira. “Dice que es por un robo, cuando fue por una mujer. Cuando Alejandro comenzó a andar con esta niña que era expareja de J. M., el tipo comenzó a amenazarlo e incluso estuvo como un mes sin salir de la casa. Sí trabajó construyendo una piscina para este sujeto, pero nunca le robó”, sostuvo Hidalgo.

La hermana de la víctima señaló que “el Chaca” estaba obsesionado con esta mujer, y nunca aceptó que lo cambiara por su hermano. Respecto a las declaraciones de la joven usada como señuelo para llegar a Alejandro, la hermana de Ponce aseveró que ella siempre ha tenido problemas con las drogas y que su hermano, como buen amigo, buscó ayudarla y escucharla, pero ella lo traicionó por droga.

El fiscal jefe de Vicuña, Juan González Tobar, indicó que hasta ahora han declarado dos de los acusados, quienes han entregado su versión de los hechos.

“Son versiones muy distintas las que están dando. Nosotros tenemos una versión dispuesta en la acusación y es la que pretendemos acreditar”, indicó el persecutor.
González señaló que esperarán a que declaren todos los imputados y testigos, para luego presentar la prueba testimonial y los peritajes. 

De todas formas, el fiscal espera que el juicio se pueda desarrollar en los 15 días programados.

LA TESIS DE LA FISCALÍA

Cabe recordar que hasta ahora la tesis presentada por la fiscalía es que en horas de la tarde del 28 noviembre de 2022, en la comuna de Paihuano, el imputado J. M. O., con la intención de matar y secuestrar a la víctima, le propuso a la imputada A.A.M.Z., que se reuniera con la víctima para así, capturarlo. A cambio recibiría 50.000 pesos en cocaína.  

Asimismo, ofreció dinero a los coimputados, W.E.I.R., A.N.C.N. y S.I.P.H., para que lo ayudaran a secuestrarlo.

Así, a través de la aplicación Messenger, la joven contactó a la víctima, con quien acordó reunirse en la ribera del río Claro, sector La Rinconada, cerca de las 22 horas. En el lugar, la imputada avisó al “Chaca” quien, junto a los otros involucrados, llegó al sitio, en donde golpearon a la víctima para, después, subirlo a un automóvil en contra de su voluntad, trasladándolo al domicilio del imputado.

En dicho inmueble, lo amarraron y golpearon en el rostro y cuerpo hasta provocarle la muerte.

Al día siguiente, el 29 de noviembre, con la finalidad de hacer desaparecer el cuerpo de la víctima y cualquier indicio del secuestro y homicidio, “el Chaca”citó a los imputados, J.J.A., T.K.S.C., G.I.Á.M., C.E.M.C., A.N.C.N., S.I.P.H., y W.E.I.R., para que le ayudaran en ello.

Los últimos cinco imputados, en conocimiento de que la víctima había sido secuestrada y golpeada hasta la muerte, subieron el cuerpo a un automóvil y se trasladaron hasta una quebrada, en la ruta Antakari de Vicuña, lugar donde lo enterraron para luego regresar todos a Paihuano.

En la vivienda, S. C. y J. J. A. ayudaron al “Chaca” a limpiar el lugar y borraron los discos duros de las cámaras de seguridad que había en el domicilio.