En La Serena

“Cuidar los cuerpos para salvar las almas”: el apostolado de la hermana Isabel Tapia Farfán

La religiosa, miembro de la Congregación de Las Hermanitas de los Ancianos Desamparados es la directora del Hogar Nuestra Señora de Andacollo, ubicado en Las Compañías. En conversación con El Día, aborda detalles de su vida y de su misión, que la ha llevado a servir al prójimo en cinco países. Un camino de capítulos dulces y amargos, pero del que, afirma, no ha mirado atrás.
FOTO: Lautaro Carmona
FOTO: Lautaro Carmona
domingo 26 de mayo de 2024

“Si tuviera que volver a nacer, elegiría la misma vida”, dice la hermana Isabel Tapia Farfán, miembro de la congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados.

La religiosa conversó con El Día para ahondar en los detalles de su vida en la fe y el servicio al prójimo, un camino de sacrificios del que, entre episodios amargos, destaca la satisfacción de aportar en dar “una vida digna” a los adultos mayores.

Apostolado que hoy continua a sus 65 años como directora del Hogar Nuestra Señora de Andacollo, ubicado en Las Compañías, y que por estos días lleva a cabo una campaña para poder recolectar fondos para mejorar la techumbre del recinto.

Hacer el bien sin recompensa

Nacida en Cuenca, Ecuador y miembro de una familia numerosa, Isabel decidió seguir los pasos de una de sus hermanas mayores y dedicar su vida al servicio de quienes viven sus últimos años del largo caminar que es la vida.

“Lo decidí porque quería hacer el bien sin recibir una recompensa. Tenía a mi hermana mayor que estuvo en la congregación y quería seguir sus pasos. Yo veía que seguir al prójimo y a los adultos mayores era mi vocación”, comenta.
La Congregación de Las Hermanitas de Los Ancianos Desamparados se formó en 1873 en Valencia, España. Nació para dar asistencia “corporal y espiritual” a personas mayores, con una misión a cargo de la primera ‘hermanita’, la hoy Santa Teresa de Jesús Jornet.

Isabel Tapia comenzó su formación religiosa en Perú, desde donde más tarde fue destinada a Bolivia, país en el que permaneció 10 años. Luego tuvo un paso por Argentina y más tarde por Brasil. Hace cinco años está en Chile, casi mismo tiempo en que ha desempeñado como directora del Hogar Nuestra Señora de Andacollo.

“Ha habido experiencias de todo”, dice, principalmente las positivas. “Uno encuentra el gozo y la satisfacción de ver a los adultos mayores disfrutando de una vida digna”. Pero también están aquellas experiencias “amargas”, cuando se ha enfrentado con casos de grave abandono y muchos de personas mayores viviendo en la calle. “Para ellos es difícil adaptarse”, comenta.

Cuidar cuerpos para salvar almas

La hermana Isabel nos cuenta que en esta misión de cuidado y asistencia a adultos mayores, Santa Teresa de Jesús Jornet tenía un lema, que hoy las hermanitas siguen con convicción: “cuidar los cuerpos para salvar las almas”.
“Es el lema nuestro y nos enfocamos en eso, los cuidamos y tratamos de espiritualizar la misión, de hacer apostolado con los adultos mayores. En definitiva, llevarlos a dios para que al final de sus vidas puedan encontrase con él”, dice.

Pero el asistir a las ceremonias religiosas es voluntario para los usuarios. “No se les obliga a ir a la Iglesia”, aclara, aunque detalla que algunos de ellos con el tiempo van acercándose a la fe. “Un adulto mayor me decía yo no soy católico, no practico, pero vengo a la iglesia porque siento paz”, explica.

“Lo que queremos en definitiva es que tengan una vida digna, que estén tranquilos. Acá no discriminamos porque sean de otra religión, tenemos tanto hombres como mujeres de otras religiones e igual son atendidos y queridos”, agrega.

La amarga pandemia

La hermana Isabel detalla el momento más duro que ha debido enfrentar en su vida religiosa: la pandemia.

Si bien en el hogar fallecieron a causa del covid-19 dos adultos mayores, existieron varios contagios y con ello varias complejidades.

“Si me pregunta por experiencias amargas, esa fue la más amarga. Estar aquí frente al hogar de ancianos en medio de una pandemia y con adultos mayores contagiados, y con las restricciones que habían. Como los cuidadores con contacto estrecho no debían venir, se nos fueron y tuvimos que prácticamente afrontar nosotras las hermanas toda la situación, fue bastante duro. De covid acá murieron dos, pero la situación que pasamos fue muy dolorosa, muy trágica”, recuerda.

Pero a la hora de mirar atrás, declara no arrepentirse un segundo de la vida que decidió llevar.

“Desde el momento que decidí ser hermanita, dije nunca más voy a volver la vista atrás, y así fue, gracias a Dios nunca he tenido una tentación de echarme atrás. Siempre he pensado que Dios me quiere en esta misión y eso es lo que me alienta. Si tuviera que volver a nacer, volvería a optar por la misma vida. Yo soy feliz en medio de las dificultades que también existen, me veo realizada en lo que hago”, finaliza.

En campaña

El Hogar Nuestra Señora de Andacollo de Las Compañías se encuentra en plena campaña para recabar fondos. Se realiza de forma anual, pero recién el año pasado se retomó tras la pandemia.

Han estado desplegados en La Serena, Andacollo, Vicuña y Ovalle, y este martes saldrán en una gran colecta con la ayuda de voluntarios.

El fin de este año es financiar la reparación de la techumbre del hogar. Son más de mil calaminas y otros materiales que deben cambiar, para lo que han pedido el apoyo de la comunidad.

Cabe señalar que el hogar está compuesto por 92 usuarios. Son cuatro religiosas que lo dirigen y tienen 22 cuidadores, además de otros profesionales y trabajadores que ayudan en diferentes labores, llegando a un total de 30 funcionarios.

Si bien se utiliza la pensión de los adultos mayores, estas por lo general son bajas y no alcanzan para financiar todos los gastos. A considerar, se pagan cerca de 3 millones de pesos por cada servicio básico.

Actualmente reciben apoyo del Estado a través de Senama y aportes voluntarios de las mismas familias de los usuarios, así como de otros colaboradores, como la Red de Alimentos que apoya a fundaciones sin fines de lucro.

“Con todo eso vamos saliendo adelante, pero a duras”, admite la hermana Isabel.