SE ESPERA QUE EL PEAK DEL EVENTO OCURRA ENTRE FINES DE JULIO Y SEPTIEMBRE
Tras otoño lluvioso: Desierto Florido comienza a colorear el paisaje de la región
El desierto florido en la Región de Coquimbo es un fenómeno que se hace presente en distintos sectores de su territorio, como la cuesta Porotitos, al norte de La Serena, en la comuna de La Higuera, e incluso más al sur, como en la Quebrada del Jardín, La Pampilla de Coquimbo, Las Tacas o en el Parque Fray Jorge, siendo éste, el sector más austral en donde se da este evento natural.
En ese sentido, tras los sistemas frontales que dejaron intensas precipitaciones en la totalidad de la región y que incluso alcanzaron la parte sur de Atacama, comienzan ya a aparecer los primeros manchones de desierto florido en esta zona.
En cuanto a los factores que influyen en que aparezca el desierto florido, Danny Carvajal, doctor en Biología y Ecología Aplicada y académico de la Universidad de La Serena, explicó que son principalmente dos, las lluvias, por supuesto, pero también la temperatura. “Para que emerjan las anuales y geófitas que componen el desierto florido, se necesitan al menos 15 milímetros de precipitaciones y alrededor de 15°C para que las plantas continúen su ciclo de vida”, sostuvo. En esa línea, aseguró que se espera que el peak de este fenómeno natural se dé entre fines de julio y la primera quincena de septiembre.
Respecto a las zonas en donde más abunda, comentó que “se puede apreciar en el Parque Nacional Desierto Florido y Llanos de Challe, en la Región de Atacama. En la Región de Coquimbo, puede observarse en toda la zona costera y en el Parque Nacional Fray Jorge y puede extenderse hasta fines de septiembre”. Agregó que “en el desierto costero de Atacama, las primeras lluvias importantes de la temporada otoño-invierno inician el proceso de brotación para las plantas con bulbos y arbustos, así como también la germinación de plantas anuales”. En esa línea, explicó que, en el caso particular de este año, “el adelanto del desierto florido se debe a que las lluvias importantes fueron muy tempranas y ello llevó a la aceleración de la actividad de las plantas en el desierto y por ende, al adelanto del desierto florido, que si bien aún está muy localizado, se espera que su máxima expresión sea en un mes más”.
Por otro lado, el experto destacó que “este fenómeno es tremendamente importante no solo por su belleza escénica en sí, sino que también porque la explosión de esta vegetación permite el desarrollo de otras especies como insectos, aves, reptiles y mamíferos, que se alimentan de ellas”.
ESPECIES CARACTERÍSTICAS
Si bien, el desierto florido se puede ver en cualquier horario, dado que es un fenómeno natural, se recomienda el avistamiento entre las 11:00 y 16:00 horas, ya que tras la retirada de la camanchanca la fauna se encuentra más activa y los capullos de flores más abiertos al recibir de mejor manera los rayos solares. Entre las especies características del desierto florido en la región, destacan las añañucas, el borlón de alforja, la pata de guanaco, mariposa cacatúa, la oreja de zorro y la chinita. En el caso de las características añañucas, éstas brotan en un máximo de 60 días así como las patas de guanaco, que son típicas del desierto interior, entre Vallenar y Copiapó.

LAS PRINCIPALES AMENAZAS
De acuerdo al especialista, la principal amenaza para la sobrevivencia de la flora es la imprudencia de las personas que, en ocasiones, ingresan al desierto en auto, destruyendo las plantas y afectando su hábitat. “Además, estas plantas solo crecen en su ambiente natural. Es decir, que solo lo hacen en el desierto y por lo tanto, los cuidados que debemos tener si queremos verlas, es por ejemplo, estacionar solamente en lugares habilitados, no pisar las plantas ni cortar sus flores, tampoco recolectar semillas o bulbos, y en lo posible, no llevar mascotas para evitar que se pueda alterar el hábitat de la flora y la fauna nativa que hay en el lugar”, complementó Carvajal. Según han explicado diversos especialistas, la presión de los vehículos sobre la arena, incluso si no hay flores aún, evita que éstas puedan ser fecundadas por polinizadores y desarrollen semillas, quedando sin posibilidad de brotar, lo que afecta al ecosistema.