CARECEN DE OPORTUNIDADES PARA ADQUIRIR UNA VIVIENDA O EMPRENDER

Preocupante: Conoce el perfil de los jóvenes que incrementan las cifras de endeudamiento en la región

Los integrantes de este grupo etario enfrentan desafíos significativos, como empleos precarios y la necesidad de financiar tanto su educación como su consumo a través de créditos. Esta situación los lleva a asumir deudas sin contar con ingresos estables, lo que dificulta su capacidad para cumplir con sus obligaciones financieras.
sábado 17 de agosto de 2024

El endeudamiento juvenil en la Región de Coquimbo sigue la tendencia observada en otras regiones del país. A nivel nacional, los morosos de entre 18 y 24 años aumentaron un 10,7% en el último trimestre, sumando 124.622 personas con deudas. Aunque la mora promedio se redujo a $310.185 desde los $350.241 de 2023, sigue siendo elevada para su nivel de ingresos. En el tramo de 25 a 29 años, la mora promedio subió un 6,1%, alcanzando $962.295, evidenciando mayores presiones para endeudarse.

A su vez, más del 37% de los jóvenes tiene tarjeta de crédito, y el 23% hombre tiene deudas con casas comerciales e instituciones financieras. Además, un 25% ha solicitado el Crédito con Aval del Estado (CAE) para financiar su educación, mientras que otro porcentaje similar depende del apoyo familiar o de su propio trabajo. Lamentablemente, los jóvenes se enfrentan hoy a una serie de desafíos como empleos precarios y la necesidad de financiar su educación y consumo mediante créditos. Esto los lleva a contraer deudas sin contar con ingresos estables para cumplir con sus obligaciones, lo que les impide por ejemplo, adquirir una vivienda o emprender.

Al respecto, la seremi de Economía, Pía Castillo, reconoce que la alza del endeudamiento en ciertos grupos etarios como los jóvenes y adultos mayores es, ciertamente, preocupante. “Debemos avanzar respecto a una política pública. Muchos jóvenes antes de pasar a ser trabajadores y percibir un sueldo, ya están en situaciones de endeudamiento y eso es algo en que estamos al debe como Estado”, sostuvo Castillo.

En ese contexto, Pablo Pinto, economista y rector de la Universidad Santo Tomás, indica que en gran medida, el endeudamiento juvenil puede ser visto como una estrategia de supervivencia. “Los jóvenes, especialmente en contextos de empleos precarios y bajos ingresos, recurren al endeudamiento para cubrir necesidades básicas, financiar su educación o adquirir bienes que no podrían pagar de otra manera. Aunque la falta de educación financiera juega un papel importante, la realidad económica en la que estos jóvenes viven es un factor determinante. En muchos casos, el endeudamiento no es una elección, sino una necesidad impuesta por las circunstancias socioeconómicas”, sostiene el experto.

Por su parte, el economista y académico de la Universidad de La Serena, Orlando Robles, coinciden en que el endeudamiento sería una estrategia de supervivencia en la medida de lo que sea necesario consumir hoy, pero la idea es que también tengan capacidad de pagar en el futuro. “Es por esto que se debe educar a la sociedad respecto de lo que implica el acceso al crédito como una responsabilidad, que por cierto, genera cargas económicas”, aseveró el académico de la ULS.

Contexto socioeconómico

Para los expertos, es el contexto socioeconómico el que, a la larga, define la estructura del endeudamiento juvenil. En ese sentido, Pablo Pinto asegura que los jóvenes de sectores con menores ingresos y oportunidades tienden a endeudarse más, a menudo con condiciones menos favorables y en instituciones financieras no tradicionales, como casas comerciales o prestamistas informales. “Además, su acceso limitado a empleos bien remunerados y educación de calidad los deja en una situación de vulnerabilidad financiera, obligándolos a depender del crédito para satisfacer sus necesidades. Esto crea una estructura de endeudamiento donde predominan deudas pequeñas, pero con tasas de interés elevadas y condiciones de pago desfavorables”, indica el rector de la UST.

Coincide con esta apreciación el economista Orlando Robles. “Primero, quienes tienen aval podrán acceder a más y mejor crédito. También puedes ver que quienes estudian carreras con mejor proyección de renta tienden a ser captados rápidamente por la banca como prospectos de clientes, donde les ofrecen cuentas a costo cero y otros beneficios de fidelización temprana. Básicamente, la industria del crédito siempre está calculando el riesgo de sus clientes”, señala.

El Mercado Laboral

Sin embargo, la precariedad laboral y los bajos salarios obligan también a los jóvenes a tomar decisiones de endeudamiento que, en otras circunstancias, podrían evitarse. Y es que la inseguridad en el empleo y la falta de ingresos estables incrementan la dependencia del crédito para cubrir gastos o emergencias, lo que agrava su situación financiera y limita sus oportunidades futuras. “Esto genera un ciclo en el que los jóvenes se ven atrapados en deudas difíciles de manejar, lo que agrava su situación financiera”, explica Pablo Pinto.

Por su parte, Orlando Robles estima que ello dependerá de la realidad de las personas jóvenes. “No es lo mismo una persona joven que estudia en la educación media, una que estudia en la universidad o una que está iniciando su carrera profesional. Son tres perfiles diferentes. El acceso al Fondo Solidario Crédito Universitario, al Crédito con Aval del Estado, e incluso el acceso a gratuidad modifican la situación de endeudamiento”, explica.

“Hoy, muchas personas jóvenes tienen la posibilidad de finalizar estudios universitarios sin una carga financiera considerable, pero al mismo tiempo ello no se traduce en movilidad social, pues parece que crece el número de capital humano avanzado mientras que el país se ha estancado con un bajo crecimiento. A esto, se deben sumar las presiones de nuevos participantes en el mercado laboral”, indica el docente.

Educación Financiera

Para prevenir el endeudamiento insostenible en los jóvenes, ambos profesionales defienden la implementación de algunas políticas, como educación financiera obligatoria desde la enseñanza media, regulación estricta de las instituciones que otorgan créditos a jóvenes, programas de apoyo al empleo juvenil, incentivos al ahorro y apoyo. al emprendimiento con créditos accesibles.

Eso sí, a juicio de Pablo Pinto, si bien la educación financiera es fundamental para mejorar la capacidad de los jóvenes de tomar decisiones informadas, no es suficiente por sí sola. “Un enfoque más amplio que aborde las condiciones laborales y socioeconómicas es esencial. Esto incluye mejorar el acceso a empleos de calidad, fortalecer la red de protección social y ofrecer alternativas accesibles para financiar la educación superior. Es necesario un enfoque integral que considere todos los factores que influyen en el endeudamiento juvenil, no solo la educación financiera”, subrayó.

A su vez, Orlando Robles explica que es necesario que a temprana edad, idealmente desde la educación básica o preescolar, nuestra ciudadanía tenga la posibilidad de comprender la importancia de los recursos en todas sus formas y la incidencia de nuestras conductas. “La educación por sí sola no es suficiente, pues debe ir de la mano con el crecimiento y desarrollo del país, tratando de generar más y mayores emprendimientos, con también más y mejores condiciones laborales. Pero para eso también debemos ser más conscientes de nuestros roles en la sociedad y mejor respecto a nuestra productividad. La deuda juvenil debe ser sostenible, es decir, las entidades que otorgan crédito deben hacerlo con condiciones de bajo riesgo para ambas partes. Debemos promover que el crédito sea 'coñete' para personas que difícilmente podrán pagar y amplio para quienes tienen un compromiso de pago intachable”, finalizó el académico de la ULS.