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Un recorrido por el Observatorio Vera Rubin: la puerta al Universo que comenzará a operar en 2025
Aunque no hay una fecha definida, a mediados de 2025 comenzará a funcionar a toda capacidad el observatorio astronómico Vera C. Rubin, cuya construcción está bastante avanzada en el cerro Pachón, en pleno valle de Elqui.
Una vez en marcha, el observatorio permitirá adentrarse en el Universo desde esta parte del mundo, con el objetivo principal de comprender la naturaleza de la llamada materia oscura y energía oscura, fenómenos que abarcan a más del 90% del universo.
Según lo explica Alejandra Voigt, vicepresidenta de la Asociación de Universidades para la Investigación en Astronomía, AURA, por su sigla en inglés, todos los observatorios que manejan tienen algún componente de colaboración internacional, porque en la actualidad es imposible hacer grandes inversiones y tareas científicas sin las mentes colaborativas de todo el mundo. “Vera Rubin es nuestra última y más impresionante, títánica obra”, aseguró, cuyo origen se debe a la colaboración de la agencia científica norteamericana que financia estos proyectos y que cuenta además con la participación del Departamento de Energía de Estados Unidos, los que construyeron la moderna cámara digital que pronto se instalará.
Por otra parte, según indicó Alysha Sugart, cogerente de operaciones nocturnas del grupo de operaciones de observación del Vera Rubin, “el telescopio lleva un diseño único, con tres espejos y tres lentes, lo que ayuda a enfocar la luz en un campo de vista gigante, un campo de vista del cielo más grande del mundo respecto de un telescopio óptico. Este telescopio se mueve muy rápido, se pueden tomar imágenes de todo el cielo del sur en tres o cuatro días y vamos a seguir con ese horario durante 10 años seguidos. Vamos a crear un video muy profundo de todo el cielo del sur”, señaló la profesional.
En esa línea, Sugart precisó que la cámara que tomará las fotografías del Universo es la más moderna y con mayor capacidad del mundo, alcanzando los 3.200 megapixeles y seis filtros ópticos diferentes, conteniendo además, más de 180 detectores científicos, por lo que “vamos a tener un campo de vista de aproximadamente 40 lunas llenas. Las imágenes de la cámara también son muy grandes, pero se pueden tomar muy rápidamente y todos estos datos van a ser procesados dentro de un par de minutos y transmitidos a varias partes del mundo dentro de los próximos 5 minutos después de tomada la imagen en el cielo”.
Es tal la magnitud de estudios y observación del Universo que permitirá este observatorio, que hay expectativas de que en el futuro se logren descubrimientos insospechados.
De esta forma, cada noche, durante una década, Vera Rubin tomará imágenes del cielo usando su enorme cámara digital.
Además, todos los datos que arroje este observatorio serán públicos, lo que implica, además, que se esté construyendo una suerte de biblioteca para albergar los datos astronómicos, a la cual, cualquier astrónomo o científico tendrá acceso.

SENTIDO HOMENAJE
El nombre del observatorio Vera C. Rubin fue elegido en honor a la astrónoma estadounidense del mismo nombre, cuyo trabajo proporcionó la primera evidencia de materia oscura invisible en el Universo.
Además, fue una gran defensora de la incorporación femenina al desarrollo científico, en medio de un contexto histórico en que escaseaba la participación de las mujeres en esta área.
De esta forma, el Telescopio Rubin honra su legado y permite que los científicos continúen por la senda que ella dejó con sus investigaciones.