CIUDADANO VENEZOLANO FUE RECONOCIDO POR BOMBEROS DE LA SERENA
La historia del héroe anónimo que salvó a una familia de un voraz incendio
La tranquilidad habitual del condominio Los Tamarindos III, en Las Compañías en La Serena, fue interrumpido el pasado lunes, por los gritos desesperados de vecinos alertando sobre un espeso humo que salía desde el edificio. Y es que un cortocircuito generado, en primera instancia, por un calientacamas, provocó un incendio que pudo transformarse en una verdadera tragedia.
Claro, porque la emergencia pudo pasar a mayores si no fuera por la acción decidida de un hombre que en reiteradas oportunidades se ha sentido apuntado por su nacionalidad y por la falta de oportunidades al haber ingresado al país por un paso irregular.
Luis Guillén, un ciudadano venezolano de 30 años, apenas tuvo tiempo para pensar y correr hacia el departamento desde donde salían las llamas. “Iba a guardar un auto que arriendo para trabajar de Uber cuando sentí olor a humo. Pensé que era una barbacoa, hasta que vi a un muchacho salir corriendo y una cortina de humo que salía del lugar”, relata.
Sin pensarlo, corrió hacia el lugar. “Grité ‘¡llamen a los bomberos!’ y busqué un extintor”, recuerda, al ser contactado por El Día.
Dentro del departamento ubicado en el primer piso, una mujer de unos 45 años y su hijo adolescente con Trastorno del Espectro Autista estaban atrapados. Sin pensar en las consecuencia, Luis forzó la entrada golpeándola con el extintor. Al ingresar la madre en estado de shock, confundió a Luis con su propio hijo.
No obstante, logró sacarla al pasillo, pero la mujer volvió a entrar. “Le hablé pero la mujer no reaccionaba, quería apagar ella el fuego que ya invadía toda la pieza”, recuerda.
En un segundo intento, la sacó a empujones y ella, recuerda Luis, ya tosía un humo negro. “No estaba bien”, relata.
Mientras tanto, el conserje comenzó a evacuar el edificio y Luis, sin más equipo que su voluntad, subió al segundo piso. “Una señora gritaba pidiendo ayuda. La bajé como pude”. Luego, siguió combatiendo el fuego con extintores que encontró en los pasillos.
Un video grabado por vecinos y las cámaras del edificio lo muestran de hecho, cubierto de hollín, actuando como si fuera un bombero más.
“La señora y su hijo estaban afectados. Más ella por el humo que debe haber respirado, lo que seguro le quemó sus vías respiratorias”, explica Luis, quien agrega que luego un grupo de vecinos se unió a él para apagar las llamas.
Cuando finalmente llegaron bomberos y carabineros, Luis desapareció entre las sombras. “Por mi situación irregular, me refugié en la conserjería”, confiesa, pensando que le pedirían sus datos y carabineros le podía presentar algún problema por no tener sus documentos legalizados.
RECONOCIMIENTO
No obstante, el joven venezolano señala que solo hizo lo que cualquiera debe hacer en una situación como esa.
Su relato de los hechos es una mezcla de orgullo con pudor. “No me gusta el reconocimiento, me da vergüenza”, reconoce.
Sin embargo, al llegar al lugar y conocer la dinámica de los hechos, el superintendente del Cuerpo de Bomberos de La Serena, Angelo Pizarro, lo buscó para felicitarlo y lo citó al cuartel de bomberos para entregarle un obsequio institucional y agradecerle en nombre de la institución.
“Lo que hizo Luis es admirable. Forzó la puerta, ingresó al departamento, sacó a las personas y contuvo el fuego usando todos los extintores disponibles. Representa los valores más nobles: altruismo, fraternidad y humanidad”, destaca Pizarro.
Luis, sin embargo, no se reconoce como un héroe. “No me gusta el reconocimiento, me da vergüenza”, reitera. “Sólo fui porque insistieron. Sufro pánico escénico”, asegura.
Al día siguiente, con el pecho quemado por el humo, prefirió jugar una pichanga en vez de ir al médico. Nuevamente no quería llamar la atención.
Desde su departamento compartido con una familia colombiana, responde tímidamente los mensajes de agradecimiento. “Lo hice porque había que hacerlo. Si vuelvo a ver humo, correré igual”, expresa.
DUROS MOMENTOS
Exmilitar y oriundo del estado Táchira —detalle que evita mencionar— Luis llegó a Chile hace tres años. Hoy sobrevive como mecánico informal y conductor de Uber sin papeles. Su esposa y su hija que lo acompañaron en su llegada al país hoy están en España.
“Es complejo estar solo acá. La distancia duele todos los días. Demasiado”, dice emocionado el inesperado héroe.
Pese a ello, el Cuerpo de Bomberos de La Serena le ofreció integrarse a sus filas. “Dije que sí. Es mi oportunidad para servir legalmente”, afirma. Pero para concretar esa opción, debe regularizar primero su estatus migratorio.
“Se le explicó que debe tener sus papeles en regla para sumarse. Pero si cumple los requisitos, será bienvenido”, señaló Ángelo Pizarro.
Respecto al incendio , el oficial de bomberos señala que las llamas no destruyeron por completo el departamento. Sólo una habitación resultó consumida, aunque el daño fue alto por la toxicidad de los materiales: colchones, frazadas, plásticos. “Ese humo espeso, que parece una nube negra, es lo más peligroso”, explican desde bomberos. La mujer salvada por Luis, en tanto, permanece hospitalizada y en recuperación, con diagnóstico reservado.
A pesar del miedo persistente a ser apuntado por estar de forma irregular en el país, Luis no se arrepiente de la acción que permitió salvar dos vidas.
“Lo que hizo este joven demuestra que no todos los migrantes son delincuentes, como se quiere hacer creer”, afirma el superintendente Pizarro, agregando que “Luis encarna lo mejor del espíritu humano: ese que traspasa instituciones y fronteras. Héroes así, anónimos y valientes, son los que realmente hacen comunidad”, concluye Pizarro.
Luis, en tanto, desde su rincón silencioso, no busca premios ni titulares. Sólo quiere estabilidad, trabajo y, tal vez, algún día, volver a abrazar a su hija.