En medio de revuelo por investigación

“Era otra bolsa”: Nieta denuncia desaparición del cuerpo de su abuelo en cementerio de Las Compañías

En conversación con Diario El Día, Bárbara Ortiz, dio a conocer que los restos de su familiar, Raúl Ortiz, se encuentran extraviados desde el año 2020. El problema es que este caso, registrado en otro sector del camposanto, se sumaría a los 15 cuerpos del osario N°36 actualmente desaparecidos.
miércoles 18 de junio de 2025

El pasado miércoles, la fiscalía de La Serena recibió los antecedentes de una denuncia efectuada por la Corporación Gabriel González Videla, por infracción a la norma de inhumaciones y exhumaciones en el cementerio de Las Compañías, dándose a conocer  el extravío de 15 cuerpos de personas sepultadas en el osario N°36 de dicho camposanto.

No obstante, Diario El Día conoció este martes lo que sería un nuevo caso de cuerpo extraviado al interior de ese recinto, pero en otro sector del cementerio. 

Se trata de los restos de Raúl Ortiz, fallecido en 1989 y cuya nieta, Bárbara Ortiz, denuncia que el cuerpo de su familiar permanece sin paradero conocido desde hace cinco años. 

  “Mi abuelita falleció el 3 de febrero de 2020 y ella siempre quiso quedar con mi abuelito y pedía eso. Entonces, empezamos a averiguar si podíamos dejarlos juntos y el cementerio dijo que sí. Cancelamos y nos dijeron que se iba a realizar la exhumación de mi abuelito, sacar su cajón, pero tenían que ir dos familiares de testigo”, relata  Bárbara. 

En ese entonces, ella fue a la exhumación de su abuelo, la que se llevó a cabo el día 4 de febrero de 2020. “Cuando nosotros firmamos en el cementerio, me acerqué alrededor de las 10 de la mañana y sacaron a mi abuelito. Sus huesitos eran bien largos, porque era alto”, explica.

“Lo echaron en una bolsa azul grande, le pusieron un nudo pero ni siquiera le pusieron el nombre. Entonces le pregunté cómo iban a saber que eran los restos de mi abuelito y me respondieron que era el único que iba a estar en custodia, que era una sala que está al lado de la administración del cementerio de Las Compañías y nos dirigimos con él en la carretilla, hasta dónde los iban a dejar”, afirma.

Posteriormente, explica que “me dijeron que el día después de la sepultura de mi abuelita, teníamos que ir de testigos para poder poner los restos para que quede todo bien. Les dije que no había problema y que iba a asistir yo y mi otra prima, que también me acompañó a la exhumación. Cuando fueron a abrir el cajón nuevamente de mi abuelita, para echar los restos de él, una persona llevaba la bolsa, pero le dije a mi prima que había algo raro porque no era esa bolsa, pues era azul y esa era celeste”, sostuvo.

Por tal motivo, cuando llegaron al lugar de la sepultura, Bárbara cuenta que pidió ver los restos antes de dejarlos en el ataúd. “Me dijeron que sí y que no había problema. Entonces los vi y me percaté que eran huesos muy pequeños, porque el fémur de mi abuelito era largo. Entonces pregunté por si faltaba un hueso porque cuando yo fui el día anterior era una bolsa grande”, señala. 

“Pero me respondieron que era una única (bolsa) que había. Pero les insistí en que no era esa (bolsa), porque a pesar del dolor que vivíamos, de un día para otro no me iba a olvidar de la bolsa ni de su tamaño. Pero me respondieron que era imposible. Fuimos a la custodia y allí tenían como tres más, y me preguntaron si reconocía alguna y le dije que no, porque ninguna era de mi abuelito y de eso estaba segura”, subraya Bárbara.

Por lo mismo, agrega, pidió no colocar ninguna bolsa, “pues iban a poner los restos de otra persona en el cajón de mi abuelita, por lo que pedí una solución. Dijeron que iban a revisar si es que de casualidad se metieron los restos de mi abuelito en otro cajón de una exhumación que se hizo antes y que volviera al día siguiente”. 

Al día siguiente, sin embargo, la situación se repitió, afirmando que los restos que le presentaron eran más pequeños. “Además les dije que los de mi abuelito estaban secos, pero no me dieron respuestas y me enviaron  al cementerio general”, aseguró.

“Me acerqué con mi tío, que es el hijo de mi abuelo, y fuimos a reclamar y denunciar que los restos no eran de él, pero me dijeron que no habían más opciones, y que como cementerio, la posibilidad que daban era regalar un lado para agrandar el nicho de mi familia o incluso poner una lápida a mi abuelita, lo que quisiéramos, con tal de dejar la situación ahí”, asevera.

“Pero les dije que no” - subraya - “porque no correspondía. Me dijeron que me iban a dar respuestas ya que esto entraría en una averiguación. Fuimos al mes siguiente y aún no tenían respuestas. Por eso, nosotros como familia contratamos a un abogado que nos cobró 250 mil pesos para empezar a investigar. Él pidió la realización de un examen de ADN de los restos y claro, se dieron cuenta de que los huesos no correspondían al de los de mi abuelito, tal cual como yo les había dicho y que era de otra familia”, aseguró.

Bárbara agrega que cuando se dieron cuenta de ello, fueron al ataúd para ver si por equivocación podrían haber dejado allí los restos de Raúl Ortiz, “pero se dieron cuenta de que tampoco ésos eran de aquella familia, sino que eran de otra. Desde ese momento, los restos de mi abuelito no han aparecido”, señaló Bárbara. 

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LUZ DE ESPERANZA 

Luego de que se hiciera público la desaparición de 15 cuerpos desde el cementerio de Las Compañías, Bárbara  asegura que “eso nos da esperanzas para tener respuestas y para que podamos encontrar los restos de mi abuelito, para poderle dar una digna sepultura, porque a mi abuelita todavía no podemos ni siquiera arreglarla, le tenemos con suerte unos floreros. Sabemos que está sola y no está con mi abuelito. Es muy frustrante, pero ahora lo vemos como una esperanza de que sí puede que investiguen y que podamos dar con el paradero de los restos de mi abuelito. Eso es lo que nosotros queremos como familia, y que puedan descansar juntos, como ellos querían”.  

SITUACIONES SERÁN INVESTIGADAS

Respecto a este caso, la alcaldesa Daniela Norambuena calificó como “un avance importante” las acciones que realiza la PDI al respecto, porque “se está investigando en profundidad la situación del ‘caso cementerios’, dado que éste ha sido otra de las alertas que hemos investigado en esta auditoría interna que hemos estado realizando”. 

Según la edil, “vamos a llegar hasta las últimas consecuencias. Lo que queremos es combatir la corrupción. Queremos que estos temas salgan a la luz pública. Las corporaciones lamentablemente en algunos casos se han transformado en cajas pagadoras y en este caso la Corporación Gabriel González es el ejemplo de ello”.

Asimismo, la jefa comunal espera que “rápidamente se puedan hacer las diligencias correspondientes para buscar a los responsables, y que se sumen antecedentes a las querellas que nosotros ya hemos presentado anteriormente sobre apropiación indebida, fraude al fisco y malversación de fondos públicos. Además necesitamos tener detalles para entregar tranquilidad a las familias afectadas por las personas desaparecidas en los cementerios, tras las exhumaciones irregulares”.