HOSPITAL DE COQUIMBO

“Me han hecho volver a vivir”: Paciente con ACV agradece rehabilitación junto a kinesiólogos

Gracias a un trabajo interdisciplinario y terapias especializadas, la usuaria logró ponerse de pie tras casi 7 meses de tratamiento.
Hospital de Coquimbo
Hospital de Coquimbo
miércoles 06 de mayo de 2026

La vida de Paola Rojas dio un giro radical el 7 de octubre de 2025. Cerca de las 20:00 horas, comenzó a presentar síntomas, no podía mover su mano derecha ni hablar con normalidad.

Ante la urgencia, su familia la trasladó rápidamente al CESFAM de El Sauce y posteriormente al Hospital San Pablo de Coquimbo, donde se confirmó que estaba sufriendo un accidente cerebrovascular (ACV). En ese momento, los equipos médicos actuaron con rapidez y le aplicaron una trombólisis, un procedimiento clave que permitió salvarle la vida.

Este tratamiento tiene como objetivo restablecer el flujo sanguíneo en el cerebro y disminuir el riesgo de secuelas graves cuando se administra dentro de las primeras horas.

Sin embargo, con el paso de los días, Paola perdió completamente el habla y la movilidad del lado derecho de su cuerpo, afectando tanto su brazo como su pierna.

“Perdí la movilidad automáticamente. Mi mano, mi pierna, el brazo, toda la parte derecha. No podía creerlo, era como una pesadilla lo que estaba viviendo, porque yo era una persona que lo hacía todo en mi casa. Me cambió la vida por completo, Pero ahora me han hecho volver a vivir”, comenta con emoción esta madre coquimbana de tres hijos.

Tras esa emergencia, Rojas fue hospitalizada en la UTI y luego en el Servicio de Neurología, donde comenzó su proceso de rehabilitación junto a un equipo de kinesiología, terapia ocupacional y fonoaudiología, quienes la acompañaron en sus primeros avances, marcando especialmente el apoyo cercano de uno de los kinesiólogos.

Luego de 10 días de hospitalización, fue derivada a hospitalización domiciliaria. Posteriormente, al integrarse a la atención ambulatoria del hospital, comenzó un proceso terapéutico continuo, donde empezó a notar avances significativos en su recuperación.

“Yo no movía nada. La primera vez que moví la pierna, estaba acostada. Fue una alegría tremenda. Porque eran cosas que no podía hacer. Ahora lo muevo y hasta pego patadas, puedo hacer todo”, explicó.

“ELLA LO QUE SOLICITÓ FUE VOLVER A ABRAZAR”

Desde el 1 de diciembre a la fecha, Paola asiste regularmente al Servicio de Medicina Física y Rehabilitación acompañada de su hija mayor. Actualmente, realiza tres sesiones semanales: dos de kinesiología y terapia ocupacional, y una de fonoaudiología, lo que le ha sido clave en su rehabilitación.

Uno de los aspectos que más destaca Rojas, es el cariño que recibía de los equipos de salud, en especial de Julio Fernández, su kinesiólogo tratante y encargado del Policlínico de Neurorrehabilitación.

“Los cambios han sido espectaculares. De no mover nada, ahora camino sola. Muevo mis manos, mis dedos y hablo mejor. Me desenvuelvo bien sola. Julio me ha ayudado mucho, me sacó a caminar a la calle. No tengo nada que decir de este equipo, los kinesiólogos son muy buenos y muy humanos”, detalló. 

Respecto al proceso de rehabilitación, Julio Fernández, quien además es coordinador del área ambulatoria, destacó que “Paola tenía ciertas características que iban a condicionar que iba a poder mejorar mucho, porque ya estaba activando ciertas zonas que iban a poder ser rehabilitadas fácilmente, pero desde lo emocional estaba muy afectada. De hecho, en sus objetivos de rehabilitación, lo más común es que todos piden volver a caminar, en cambio ella lo que solicitó fue volver a abrazar, que va más allá de lo humano. Ella nunca habló de caminar, porque pensó que nunca lo iba a poder hacer, entonces cuando comenzó a hacerlo, mejoró mucho y le fue poniendo cada vez más ganas”.

Tras siete meses de esfuerzo, Paola ha vuelto a caminar reflejando el valor del trabajo de los equipos de salud, el apoyo familiar y la fuerza personal para volver a empezar. “Esta es una enseñanza que tuve. Dios me dio otra oportunidad y hoy veo la vida de otra manera”, concluye. 

TRABAJO CENTRADO EN LAS PERSONAS 

La Unidad de Kinesiología es parte del servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital de Coquimbo, el cual también está conformado por las unidades de Fonoaudiología y Terapia Ocupacional. 

Ellos organizan su atención en dos áreas: atención cerrada, para pacientes hospitalizados, y atención abierta, a través del policlínico ambulatorio. En este último, el equipo está compuesto por cinco kinesiólogos de jornada completa, quienes realizan más de 10.000 atenciones al año, reflejando un alto nivel de compromiso con la recuperación de sus pacientes y centrado en las personas. 

"Nosotros valoramos el trato humanizado.  Ese es nuestro lema, y creo que los pacientes lo agradecen. A lo mejor una recuperación física no va a ser al 100%, pero sí podemos reinsertarlos en la sociedad. Por eso es importante el trabajo multidisciplinario”, explicó Mabel Véliz, jefa de la Unidad de Kinesiología.

A raíz del aumento de pacientes con mayor complejidad post pandemia, se impulsó la creación de policlínicos especializados en áreas como neurorehabilitación, pacientes amputados o protetizados, oncología y patologías músculo-esqueléticas.