tiene OBJETIVOS CLAROS Y DECIDIDOS
Jorge Salazar: un guerrero del baloncesto adaptado en busca de apoyo
El esfuerzo, la resiliencia y el amor por el deporte resumen la historia de Jorge Ignacio Salazar Miranda, joven coquimbano de 24 años que desde 2015 practica el básquetbol en silla de ruedas. Su carrera lo ha llevado a representar a la Región de Coquimbo en torneos nacionales e internacionales, consolidándose hoy como jugador activo en la Primera División de Chile -con el equipo Gladiadores de La Pintana- y en la Liga Federal de Argentina, donde defiende los colores de Las Águilas de San Juan.
No obstante, detrás de cada entrenamiento y cada viaje, existe una lucha silenciosa: la falta de recursos.
Jorge –quien estudia derecho, vive con su madre y abuela, y agradece todo a su abuelo Jorge, quien ya partió- sostiene su carrera con esfuerzo personal, sumando el respaldo de algunos auspiciadores privados y el apoyo puntual de instituciones, pero no alcanza para cubrir todos los gastos que implica competir al más alto nivel. Actualmente, necesita reunir 826 dólares para cancelar la última cuota de su silla deportiva fabricada en México, un modelo ultraliviano de 7,5 kilos que reemplazará a su actual silla de 19 kilos y le permitirá mejorar su rendimiento en la cancha.
“Estoy convencido de que este proyecto no solo es mío, sino de toda la región. Mi objetivo es formar el primer club de básquetbol en silla de ruedas en Coquimbo, abrir oportunidades para más jóvenes y dejar en alto el nombre de nuestra tierra”, señala.
Su historia comenzó tras la amputación de su pierna izquierda a los 11 años, producto de una malformación congénita. Desde entonces, el deporte fue su refugio: primero el fútbol escolar, luego tenis de mesa, atletismo adaptado y finalmente el básquetbol, disciplina de la que se enamoró en su primera competencia nacional en 2017. Desde ahí, su carrera ha sido una constante superación, con entrenamientos diarios que combinan gimnasio y largas jornadas en cancha, muchas veces hasta horas de la madrugada en su sector del Bosque San Carlos.
A pesar de su esfuerzo, Jorge reconoce que entrenar en condiciones precarias -en canchas de cemento con aros en mal estado- no es suficiente para alcanzar los grandes sueños que se ha propuesto: consolidar el club regional, volver a la selección chilena y, en un futuro, dar el salto a la exigente Liga de Honor de España, donde compiten los mejores del mundo.
“Hoy necesito visibilizar esta historia porque solo con apoyo podré seguir compitiendo y construir este sueño colectivo. Cada auspicio, cada mano que se sume, es fundamental para que el básquetbol adaptado crezca en nuestra región”, enfatiza el deportista, quien agradece a instituciones como la Universidad del Alba, el gimnasio Lab Training y empresas como Chris Power Motors, los que ya le han extendido una ayuda inicial, con apoyos en sus respectivas áreas que alivianan la carga mensual.
Jorge busca que su historia inspire a más personas y genere el respaldo necesario. Y su compromiso es total. “Yo voy a retribuir siempre el apoyo que me den. Esto no es solo por mí, es por todos los que vendrán después en este deporte”, explica, mientras ya ha tenido los primeros acercamientos con la municipalidad de Coquimbo, para que también pueda ingresar al proyecto de becas.