DESDE DIEGO SÁNCHEZ AL CAPITÁN SEBASTIÁN GALANI

Los héroes del Pirata: Los jugadores clave en la histórica campaña del campeón coquimbano

Tras un inicio cuestionado, pues no lograba convertir, Cecilio Waterman se recuperó anotando goles decisivos en la campaña del aurinegro. En la tarde de ayer inauguró el camino goleador ante Unión La Calera.
FOTO: Cristian Silva
FOTO: Cristian Silva
lunes 03 de noviembre de 2025

Coquimbo Unido ya tiene su estrella dorada. En un año de excelencia táctica, fortaleza mental y fútbol de convicción, el cuadro de Esteban “Chino” González levantó su primer título en la historia de la Primera División del fútbol chileno, conquistando una campaña que mezcló carácter, equilibrio y eficacia.

Fue un equipo que supo sufrir y disfrutar, que defendió con alma y atacó con criterio. Detrás del título hubo una estructura sólida, un vestuario unido y protagonistas que marcaron un antes y un después en la historia aurinegra.

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UN CAMPEÓN DE CIFRAS Y CONVICCIONES

Los números reflejan lo que el hincha sintió: un equipo imbatible, con 26 partidos jugados, 40 goles a favor y apenas 12 en contra.

Un 83% de rendimiento, 16 porterías invictas y 14 victorias consecutivas coronaron a un campeón que jugó con la misma intensidad en casa o de visitante.
En total, el conjunto aurinegro registró 5.430 pases exitosos (73,1%), 111 remates al arco (46,4% de precisión) y 1.302 duelos ganados (50,5%). Pero más allá de la estadística, Coquimbo Unido fue un grupo con propósito.

Como repite su técnico: “la institución por sobre todas las cosas”. Esa frase, grabada en la mente de cada jugador, se transformó en el emblema del campeón 2025.

Diego “Mono” Sánchez:  El líder del arco

El capitán silencioso del éxito. Con 25 partidos disputados, 12 goles recibidos y 15 porterías en cero, fue el arquero más destacado del torneo. Su efectividad del 78,6% y sus 44 atajadas, incluyendo dos penales detenidos, sostuvieron al equipo en los momentos más difíciles.

“El ‘Mono’ fue el alma del grupo. Su serenidad contagia y su voz ordena”, señalaban sus compañeros, mientras que el portero de 38 años, reconoció que “sentía que tenía que ser campeón en este club, con este gente”.

Desde su experiencia, marcó una línea de profesionalismo y temple que le dio identidad al campeón.

Cecilio Waterman: El goleador panameño

Es la referencia ofensiva y uno de los símbolos del repunte coquimbano. Sus 9 goles, 40 remates (18 al arco) y una efectividad del 20,5% reflejan su instinto.

Marcó en partidos clave, siempre en los momentos cuando el equipo necesitaba una chispa.

“Nos hicimos fuertes como grupo. Aprendimos a sufrir y a jugar con humildad. Me enfoqué en trabajar en silencio y hoy disfruto con mis compañeros”, expresó emocionado el panameño tras el título.

Nicolás Johansen: El socio del gol

Su nombre aparece siempre en las jugadas decisivas, con 26 partidos y 7 goles, aportando movilidad, presión y precisión en las segundas jugadas. Letal en el área chica, fue el complemento perfecto para Waterman.

Matías Palavecino:  El cerebro del campeón

El mediocampo tuvo dueño. El argentino firmó una temporada brillante: 25 partidos, 874 pases (79,9% de precisión), 52 pases clave y 5 goles.

Promedió 37 pases por partido, marcando los tiempos del equipo con temple y claridad.

“Desde la primera fecha hasta hoy, ningún equipo nos pasó por encima. Somos el justo campeón”, declaró Palavecino, visiblemente emocionado.
Fue el motor de la estructura táctica, el jugador que conectó las ideas del “Chino” con la ejecución en el campo.

Bruno Cabrera: El “Muro”, seguridad y goles claves

Otro zaguero de hierro. con 24 partidos, 164 despejes, 28 intercepciones, 4 goles y un 60,6% de duelos aéreos ganados.

“Pasé momentos difíciles en el club y hoy esto es una felicidad inexplicable. Hicimos historia con un grupo increíble”, confesó el argentino con emoción, esperando que sea el comienzo de nuevas y mejores sensaciones.

Su juego aéreo fue arma de ataque y defensa, símbolo del temple pirata.

Sebastián Galani:  El equilibrio táctico del capitán

Capitán de campo y termómetro del mediocampo. con 20 partidos, 574 pases (77,5%), 67,8% de tackles ganados y 30 despejes.

“Me molestan porque no muestro emociones, pero estoy feliz. Orgulloso de este grupo y de toda la gente que creyó”, dijo el formado en casa, entre risas y lágrimas contenidas. 

Juan Cornejo: La experiencia que da calma

24 partidos y 674 pases. Cumplidor, silencioso, constante. Su lectura de los espacios y capacidad de cerrar por dentro dieron equilibrio táctico a un bloque casi impenetrable.

Alejandro Camargo: La voz de la experiencia

Su despliegue y temple en los minutos calientes fueron claves.

“Antes del final estábamos llorando todos. Se cumplió un sueño gracias a la gente y nuestras familias. Esto es de todos”, dijo conmovido el argentino, recordando la espina del torneo anterior que perdió con Cobresal.

Un mediocampista con alma de gladiador, que aportó carácter y cohesión.