persiste una brecha en materia de normas de uso, señalética y educación vial
Usuarios del cerro Grande denuncian falta de convivencia por parte de ciclistas
La convivencia en el Cerro Grande vuelve a estar en debate. Lo que para muchos es un espacio de recreación y deporte, para otros se ha transformado en un lugar donde los roces entre ciclistas y quienes realizan trekking son cada vez más frecuentes. Vecinos del sector y visitantes habituales advierten que, pese al auge del parque, aún existe una brecha importante en materia de normas de uso, señalética y educación vial al interior de los senderos.
Rony Abreu, vecino del sector, relata que la experiencia lo sorprendió desde su primera visita. “Vivimos muy cerquita del cerro Grande, fuimos el primer día a hacer un trekking y nos encontramos con la sorpresa de una bicicleta a toda velocidad, de frente”, recuerda. Rony es de Santiago y hace un par de meses se radicó en La Serena y en la capital frecuentemente subía senderos. Señala que comparando con otros cerros donde el deporte está más regulado, asegura que en el cerro Grande “no existe la convivencia y eso es una lata, porque te obliga a usar solo la ruta vehicular de emergencia. No puedes ocupar los otros espacios”, dijo.
Abreu sostiene que algunos ciclistas circulan con una sensación de propiedad sobre el área, lo que vuelve riesgoso el uso compartido del parque. “Se sienten dueños del espacio, como que no existe la convivencia”, enfatiza.
Una percepción similar comparte Franco, visitante frecuente del parque. Cuenta que suele subir con su pareja, su perro o amigos, y que los conflictos se dan principalmente en horarios de alta concurrencia. “A veces son comunes los roces con los ciclistas, más que nada porque la vía es una sola para subir y bajar, tanto quienes caminan como quienes andan en bicicleta”, explica.
Según el joven, lo más habitual son los reclamos cuando los ciclistas bajan a gran velocidad. “A veces te gritan ‘eh, ten cuidado, vamos bajando’, pero según mi punto de vista tiene preferencia el que va caminando. Ellos bajan rajado y ahí se producen los problemas”, afirma. Aunque no ha presenciado hechos violentos, lamenta la tensión que se genera en plena ruta.
Pero a las bicicletas se suman otros vehículos, como motos y camionetas, que también pueden generar conflictos. Sin embargo, dice que estos últimos al menos “se escuchan venir, entonces uno alcanza a correrse. Pero las bicicletas salen de la nada”.
EL LLAMADO A LA CONVIVENCIA
Desde el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, organismo que impulsa el desarrollo del parque, reconocen el uso creciente del cerro Grande pero aseguran que la convivencia general ha sido positiva. José Manuel Peralta, seremi de Vivienda, comenta que en sus propias visitas nunca ha vivido situaciones como las descritas por los vecinos. No obstante, realizó un llamado explícito a compartir el espacio con responsabilidad.
“Todos los que vamos al cerro Grande queremos tener una buena experiencia de recreación y deporte. Depende de todos nosotros disfrutar sin problemas”, sostiene. Y para el seremi, tanto ciclistas como caminantes deben utilizar los lugares adecuados, y en el caso de los primeros, moderar la velocidad en descensos. “Ver si viene gente bajando o subiendo, y darle el espacio para que puedan pasar”, enfatiza.
Peralta indica que la masiva concurrencia —más de 600 personas diarias en la semana, y entre 900 y 1.300 el fin de semana— obliga a pensar en soluciones de largo plazo. “Esta gran afluencia nos invita a reflexionar en conjunto cómo vemos el desarrollo integral de este espacio público”, afirma.
El seremi advierte que no es posible fiscalizar todo el parque de manera permanente, por lo que el comportamiento responsable de los usuarios sigue siendo clave. “Es lo mismo que sucede en la Avenida del Mar: no podemos tener un guardia en toda la ciclovía para vigilar a quienes corren o pedalean. El llamado es a un comportamiento maduro y responsable”, agregó.
La futura administración del cerro Grande
Actualmente, la administración del cerro está en manos de la municipalidad de La Serena, en una etapa de marcha blanca. Sin embargo, esta condición es temporal.
El seremi José Manuel Peralta informó que el MINVU contratará un servicio formal de mantención y administración mediante una licitación, bajo un modelo similar al utilizado en parques como Los Llanos o San Isidro en Vicuña. La inversión contemplada alcanza los 40 millones de pesos mensuales, con contratos de tres años prorrogables por otros tres, lo que permitirá contar con guardias, personal de administración, equipos de limpieza, manejo de áreas verdes y mantención general.