hoy bajo la sombra de la llamada “trama bielorrusa”
La larga trayectoria del cuestionado juez Diego Simpertigue en la región
Durante estas últimas cuatro décadas, el actual ministro de la Corte Suprema, Diego Simpertigue, ha construido una carrera reconocida en distintas jurisdicciones del país, pero pocas regiones lo marcaron tanto como Coquimbo, pues aquí dio pasos decisivos en su formación, ejerció cargos clave, impulsó reformas y formó generaciones de profesionales.
Hoy, sin embargo, ese pasado convive con un presente complejo, tras darse a conocer sus supuestos vínculos con los abogados imputados en la llamada “trama bielorrusa” - una de las aristas del caso Audios - Mario Vargas y Eduardo Lagos, lo que lo tendría evaluando una eventual renuncia al máximo tribunal y enfrentando una investigación penal.
En efecto, la figura de Simpertigue, valorada durante años en la Región de Coquimbo por su rol judicial y académico, está en el centro de una controversia que, de confirmarse, terminaría con una prestigiosa carrera forjada, según los que lo conocen, a punta de esfuerzo propio desde que salió de su natal Arica.
ARRAIGO EN LA ZONA
Si bien la carrera de Diego Simpertigue, comenzó en Viña del Mar, fue su llegada a la Región de Coquimbo lo que terminó definiendo su perfil dentro del Poder Judicial. Es así que en el año 1987 asumió como secretario del Segundo Juzgado de Letras de Coquimbo, iniciando un vínculo con la zona que se extendería por casi dos décadas.
Dos años más tarde, en 1989, fue nombrado relator de la Corte de Apelaciones de La Serena, un cargo que lo instaló en el corazón de la judicatura regional y donde, según recuerdan exfuncionarios, destacó por su rigor, cercanía y capacidad para formar equipos.
En 1997 asumió en la capital regional como juez del Primer Juzgado de Letras, consolidando una presencia que lo transformó en una figura conocida y respetada entre abogados y funcionarios.
REFORMA PROCESAL PENAL
En agosto de 2000, Simpertigue fue nombrado juez de Garantía de La Serena, integrando el primer grupo de magistrados responsables de poner en marcha la Reforma Procesal Penal en la región. No era un detalle menor: la Región de Coquimbo fue una de las primeras en aplicar el nuevo sistema, y Simpertigue se convirtió en uno de sus rostros visibles.
Su rol, que combinaba la aplicación del nuevo modelo con la capacitación interna, dejó huellas profundas. Abogados y funcionarios recuerdan que el magistrado dedicó largas jornadas a explicar los cambios, preparar audiencias, ordenar equipos y reforzar criterios en una época que definió el funcionamiento de la justicia penal moderna.
Tras este exitoso paso en los juzgados de La Serena, en el año 2002, dejó la región para asumir como ministro de la Corte de Apelaciones de Concepción.
ACADÉMICO Y PRESENCIA CONSTANTE EN LA REGIÓN
Paralelamente a su labor judicial, Simpertigue se desempeñó como profesor en la Universidad Católica del Norte y en la Universidad de La Serena. En ambas instituciones dejó una imagen marcada por la accesibilidad y la forma directa de explicar el funcionamiento del Poder Judicial.
Sus exalumnos de Periodismo de la ULS todavía recuerdan las clases de Derecho donde el magistrado no solo repasaba normativas, sino que mostraba el “detrás de escena” del sistema judicial, con expedientes, roles, audiencias, estructura interna y casos emblemáticos.
Tras dejar la Región de Coquimbo, fue docente en la Escuela de Carabineros, la Escuela de Investigaciones Policiales y la Academia Judicial, ampliando su influencia más allá del ámbito universitario.
En el plano institucional, ejerció como director del Instituto de Estudios Judiciales (IEJ) y presidente de la Asociación Nacional de Magistrados, funciones que lo posicionaron como uno de los jueces de carrera con mayor peso político-judicial de su generación.
Incluso ya siendo ministro de la Corte Suprema, volvió en repetidas ocasiones a la región como ministro encargado nacional de Infancia del Poder Judicial.
En esas visitas, según funcionarios del Poder Judicial, trabajó temas como la capacitación de jueces, la coordinación con Mejor Niñez y servicios especializados del ejecutivo, además del cumplimiento de convenios internacionales sobre niñez, adolescencia y familia. Quienes compartieron labores con él lo recuerdan como un magistrado accesible, respetuoso y cercano con los equipos.
“Siempre fue el mismo que conocimos hace más de veinte años”, afirman quienes prefieren no pronunciarse sobre la situación actual del juez mientras no exista una resolución judicial o administrativa.
VIAJE COMPROMETEDOR
Cabe recordar que el medio Reportea reveló que en abril de 2024, Simpertigue habría viajado junto a su esposa y el abogado Eduardo Lagos en un crucero europeo de diez días, justo después de firmar un fallo que favoreció al consorcio chileno-bielorruso CBM (Belaz-Movitec) y que obligó a CODELCO a pagar más de $1.026 millones.
El antecedente detonó una inmediata reacción política, especialmente entre parlamentarios, como los diputados socialistas Daniel Manouchehri y Daniella Cicardini, quienes interpusieron una denuncia penal y una acusación constitucional. Para ellos, este viaje, sumado a otros antecedentes, como otro supuesto viaje previo a Italia en 2022 y favores a familiares indirectos, evidenciarían un patrón incompatible con la probidad exigida a un ministro de la Suprema.
El diputado Manouchehri indicó que “lo que se está denudando es un esquema escandaloso. El ministro Simpertigue falló a favor de la empresa bielorrusa, y justo después se fue de viaje en un crucero con el abogado Eduardo Lagos, el mismo que hoy está siendo formalizado por presuntamente coimear a Ángela Vivanco en este mismo caso. Deberían aclarar si también en ese crucero iba Mario Vargas”, aseveró el parlamentario.
Manouchehri agregó que Simpertigue “sabe de operaciones, al margen de sus atribuciones, para salvar al juez (Antonio) Ulloa. Esto no puede quedar así. Ingresamos una denuncia para que la fiscalía investigue a fondo, y vamos a presentar una acusación constitucional. Chile merece una justicia limpia y sin redes de corrupción”, agregó.
En paralelo, Simpertigue dejó de concurrir al Palacio de Tribunales. Tras asistir solo el lunes, pidió permisos administrativos durante la semana y luego inició vacaciones desde el 20 de noviembre.
Cercanos sostuvieron a medios nacionales que su repliegue busca analizar antecedentes, preparar una defensa y evaluar opciones, entre ellas, una posible renuncia a la Corte Suprema.