EN LA PRIMERA LÍNEA DE AFECTACIÓN
Expertos advierten que el cambio climático golpea con más fuerza a la infancia rural
Por: Romina Onel
Las niñas, niños y adolescentes en Chile están creciendo en medio de una crisis que no eligieron, tal y como se señala en los resultados del informe “Análisis de riesgos relacionados con el clima y el medioambiente en el cumplimiento de los derechos de la niñez y adolescencia en Chile” del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
Dicho informe advierte que el 83% de los niños, niñas y adolescentes que viven en Chile están expuestos a la escasez hídrica, 79% a olas de calor extremas, 59% a contaminación del aire y 54% a contaminación del suelo y el agua.
La Región de Coquimbo no es ajena a esta problemática, ya que según diversos expertos viene atravesando una crisis hídrica desde el 2010, transformando especial y profundamente la vida de las comunidades rurales.
Al ser consultada por este escenario, la Presidenta de la Asociación Gremial de Comunidades Agrícolas del Limarí, Mirta Gallardo expresó que “el cambio climático, además del uso indiscriminado del agua, hacen que la infancia y la adolescencia estén siendo afectadas, lo que se nota aún más entre los habitantes de zonas rurales”.
“La situación que enfrentan las infancias y los adolescentes en las zonas rurales es una violación de sus derechos, ya que a muchos ni siquiera les alcanza para bañarse, misma agua que tienen reutilizar para los animales o para lavar”, lamentó.
Referente a este mismo tema, el Representante de los Regantes de Los Tapia en Monte Patria, Floridor Solar, aseguró que “si ya estamos sufriendo, no quiero ni imaginar cómo será para los niños y los jóvenes el día de mañana, por eso el Estado debe implementar las desaladoras para los valles y los grandes productores deben dejar de sembrar a destajo”.
Con relación a esto, el Presidente del Sindicato de productores de El Palqui en Monte Patria, Fidel Salinas, advirtió que “en las zonas rurales, estamos muy propensos a anomalías climáticas y es innegable que hoy cae menos nieve, por ende hay menos agua, lo que afecta el sistema productivo y producto de esto los más jóvenes se ven más expuestos a enfermedades y a tener que migrar”.
JUSTICIA CLIMÁTICA
Con respecto a esto, la Coordinadora de Pedagogía en Educación Parvularia USerena y Vicepresidenta de la Organización Mundial para la Educación Preescolar (OMEP) Región Latinoamérica, Desirée López de Maturana señaló que “la contaminación, la escasez hídrica y las crisis climática, afectan principalmente a las personas que viven en situación de pobreza, especialmente a niños y niñas, deteriorando su educación y su salud, por lo que debemos fomentar la conciencia ambiental, la soberanía alimentaria y la alfabetización para un mundo en transición, ya que no habrá justicia climática sin justicia educativa”.
Asimismo, la académica de Sociología de la UCEN, Región de Coquimbo, Camila Flores indicó que “las niñas y niños de las zonas rurales de nuestra región están viviendo en primera línea la aridización, la escasez hídrica, olas de calor más intensas, suelos y aguas contaminadas”.
“La vida campesina es la más amenazada, ya que muchas familias no podrán sostener sus tradiciones ni proyectar su futuro en esos territorios, no hay seguridad para vivir allí. En consecuencia, las familias junto a sus hijos deben migrar”, alertó.
Para la académica, “lo primero es asegurar agua limpia y suficiente para las infancias y los sistemas de agua potable rural son indispensables. También es urgente controlar la contaminación de suelos y napas por actividades mineras y agrícolas (...) y organizarse en torno a comités de agua, juntas de vecinos y asociaciones campesinas para monitorear el uso del recurso”.
MÁS EXPUESTOS
Por su parte, el profesional modelador hidrológico del Laboratorio PROMMRA de la USerena, Sebastián Norambuena explicó que “el cambio climático en Chile y en la Región de Coquimbo, ha generado impactos evidentes durante el último ciclo climático de 30 años, registrando una tendencia a la disminución de las precipitaciones, lo que ha modificado la disponibilidad de los recursos hídricos superficiales y subterráneos”.
Según el ingeniero agrónomo “esta reducción ha llevado a la implementación de medidas estructurales relevantes, como la licitación de una planta desaladora para asegurar el agua potable para la población urbana. Si bien esto constituye un avance estratégico para fortalecer la seguridad hídrica en las ciudades, los niños y niñas que habitan las zonas rurales son especialmente vulnerables frente a los efectos del cambio climático”.
“La población de los sectores rurales depende casi exclusivamente del agua subterránea para su consumo, pero la persistente disminución de la recarga natural y la mayor presión sobre los pozos, hace cada vez más frecuente tener que recurrir a camiones aljibe. Bajo este escenario, es previsible que los acuíferos continúen con descensos progresivos en sus niveles piezométricos, profundizando la fragilidad hídrica”, alertó.
Debido a esto, el Magíster en gestión de recursos hídricos insistió en que “es indispensable avanzar en un plan integral que asegure el abastecimiento hídrico de la población rural, incorporando soluciones sostenibles, de largo plazo y con enfoque territorial”.