Hasta 15 asentamientos informales se han registrado en su interior
El plan para rescatar el parque Gabriel Coll ante proliferación de rucos
El reciente incendio forestal que afectó, el pasado 20 de diciembre, al parque Gabriel Coll Dalmau, consumiendo cerca de cuatro hectáreas de vegetación, volvió a instalar con fuerza en la agenda pública la urgencia de avanzar en un plan de recuperación integral para este histórico pulmón verde de La Serena.
Con más de 50 hectáreas de extensión, el recinto enfrenta hoy una compleja situación por su falta de mantención, la acumulación de basura, problemas fitosanitarios y, especialmente, la proliferación de asentamientos informales o rucos de personas en situación de calle.
La emergencia, registrada el pasado sábado 20 de diciembre, movilizó a cerca de 148 voluntarios de Bomberos y obligó a SENAPRED a activar una alerta preventiva mediante el Sistema de Alerta de Emergencias (SAE). Si bien los estudios oficiales de causa a cargo de CONAF se realizan con posterioridad, las primeras indagaciones apuntan a un origen vinculado a la acción humana, específicamente a una persona que habría estado cocinando al interior de un “ruco” emplazado dentro del parque.
La presencia de personas en situación de calle en el parque Coll no es un fenómeno nuevo. Sin embargo, su magnitud ha ido variando en función de los operativos de desalojo y control.
Desde la seremi de Seguridad Pública se reconoce que se trata de una problemática identificada y que existe un trabajo coordinado con el municipio de La Serena para la erradicación de estos asentamientos. Según cifras oficiales, cerca de 15 rucos han sido retirados del lugar en distintos procedimientos, aunque la situación sigue siendo dinámica.
De hecho, para el día del incendio se detectó la presencia de cuatro rucos. Desde el municipio detallaron que, tras un catastro inicial de 12 personas pernoctando en el parque, el número se redujo a cuatro y, posteriormente al siniestro, se logró retirar a dos más. Actualmente, solo dos personas permanecen en el sector posterior del parque pese a los reiterados intentos de desalojo y a las ofertas de traslado a albergues.
La principal dificultad, explican las autoridades, es que muchas de estas personas regresan debido a su estilo de vida y a la inexistencia de cierres perimetrales efectivos.
En esa línea, el seremi de Seguridad Pública, Adio González, señaló que “el trabajo se hace y es permanente, especialmente por parte de la municipalidad”, aunque reconoció que la extensión del parque y la falta de cierres dificultan una erradicación definitiva. “Estas personas, pese a que se les ofrecen alternativas en albergues, vuelven porque esa es su forma de vivir”, indicó.
Desde Carabineros, en tanto, afirmaron que se realizan operativos focalizados junto a las municipalidades de La Serena y Coquimbo para recuperar espacios públicos y aumentar la sensación de seguridad. No obstante, advirtieron que el problema de fondo no se resuelve solo con controles policiales, sino que requiere un trabajo interinstitucional más amplio, agregando que desde la institución policial se va a continuar con los controles y las fiscalizaciones efectivas, y se van a implementar servicios para poder evitar que se sigan instalando personas en situación de calle en el sector, quienes pueden provocar nuevamente situaciones de gravedad como incendios forestales.
SOLUCIÓN ESTRUCTURAL
Para la administración municipal encabezada por la alcaldesa Daniela Norambuena, la solución definitiva pasa por una intervención estructural del recinto. En ese contexto, actualmente se cuenta con un proyecto que contempla la construcción del cierre perimetral del sector sur del parque, uno de los puntos más vulnerables.
La iniciativa, financiada a través del Plan Comunal de Inversión en Infraestructura de Movilidad y Espacio Público (PIIMEP), contempla una inversión superior a los 80 millones de pesos.
El proyecto considera la instalación de 543 metros lineales de cierre, tres portones metálicos y un sistema de seguridad que incluye alarmas comunitarias, cuatro cámaras de vigilancia y megáfonos. Además de un mejoramiento integral, que incluirá senderos y luminarias.
Desde el municipio sostienen que esta obra permitirá avanzar de manera rápida en mayor seguridad y control, reduciendo riesgos como los que derivaron en el reciente incendio.
PLAGA EN ARBOLES
A ello se suma un desafío ambiental de largo aliento, pues el parque enfrenta un serio problema fitosanitario producto del escarabajo Phoracantha semipunctata, plaga que afecta principalmente a eucaliptos debilitados por el estrés hídrico. De hecho, informes del Servicio Agrícola Ganadero (SAG) y de CONAF confirman que esta plaga está presente en casi la totalidad del parque.
Como medida de mitigación, el municipio trabaja en una norma de adhesión que permitirá talar especies con alto riesgo de caída, para luego avanzar en un proceso de forestación con especies nativas, proyectado para 2026, especialmente en la ladera de acceso a la Población 17 de Septiembre. Paralelamente, se prepara la licitación de un plan de manejo propio del bosque.
MICROBASURALES
En tanto, desde el Departamento de Servicios Generales de la municipalidad, se trabaja permanentemente en el retiro de microbasurales al interior del parque.
Desde el municipio serenense señalan que respecto de las quebradas y zonas más complejas, “tenemos un punto en la zona nororiente, aledaño a calle Tucapel y esa es una quebrada de difícil acceso, muy complicada con una pendiente grande y donde no podemos ingresar con maquinaria. Este es un punto donde hace años la comunidad bota basura, por lo tanto, estamos revisando medidas mitigatorias junto con CONAF, además de biólogos e ingenieros forestales para generar un proyecto que nos permita mitigar ese microbasural. Con respecto a la otra ladera, donde está el acceso a la 17 de Septiembre, su retiro está contemplado para este 2026 con la intervención de una arborización nativa y un cierre perimetral”, explicaron.