especies como el pilpilén dorado y el chorlo nevado corren serio riesgo

¿Lo has visto? Camionetas y motos irrumpen en dunas y playas de Coquimbo

Videos difundidos en redes sociales muestran a camionetas y autos circulando a alta velocidad en sectores como Totoralillo y Morrillos, incluso en presencia de familias. Autoridades, científicos y organizaciones ambientales recuerdan que existen sanciones y un proyecto de ley en trámite para prohibir estas prácticas.
El Día
El Día
sábado 24 de enero de 2026

Durante el fin de semana pasado, visitantes de las playas de Totoralillo y Morrillos dieron a conocer, a través de redes sociales, una serie de registros donde se observa a vehículos motorizados circulando a gran velocidad por la arena y las dunas, sin ningún tipo de resguardo, pasando incluso a pocos metros de personas que disfrutaban de una jornada de descanso.

Pero esta situación no solo genera un evidente riesgo para quienes se encuentran en la playa, sino que también provoca un fuerte impacto ambiental.

Y es que estos en sectores, al igual que en otros de la región, como Caleta San Pedro, existen zonas de nidificación de aves que se encuentran bajo estado de conservación, lo que agrava las consecuencias de este tipo de conductas irresponsables.

SANCIONES A CONDUCTORES

Desde la municipalidad de Coquimbo, el director de Seguridad Pública, Juan Diego García, explicó que el municipio está facultado para cursar partes empadronados a los vehículos que ingresen a la playa.

“Lamentablemente hemos visto últimamente en redes sociales algunos videos de personas que hacen ingreso al borde costero sin tener en cuenta el daño a la flora y fauna que se ocasiona, y en consecuencia hemos cursado los partes empadronados que luego van a dar al Juzgado de Policía Local”, señaló.

Por lo mismo, García hizo un llamado a la comunidad a denunciar estos hechos al teléfono 1420 o a través de las redes sociales del municipio.

“Un video donde se vea claramente la patente del vehículo es un medio de prueba suficiente para cursar el parte y evitar que situaciones de este tipo se repitan en la comuna”, recalcó el encargado de seguridad del municipio porteño.

En La Serena, en tanto, el delegado municipal de la Avenida del Mar, Javier Godoy, calificó el problema como complejo, especialmente en sectores como Caleta San Pedro.

“Tenemos mucha duna y vegetación, plantas endémicas que son atrapadunas, y en esas mismas plantas se anidan pájaros silvestres únicos de esta región, como el pilpilén dorado y el chorlo nevado. El período de anidación es entre septiembre y marzo, y el paso de camionetas destruye el ecosistema”, advirtió el funcionario municipal.

Godoy indicó que se está trabajando junto a la gobernación marítima y los municipios para reforzar la fiscalización, y llamó a la comunidad a respetar estos espacios naturales.

DETERIORO DE LAS DUNAS

Desde el ámbito científico, Nelson Vásquez, director de la agrupación Científicos de la Basura, identificó dos grandes problemas ambientales derivados del ingreso de vehículos a playas y dunas, siendo el primero, el deterioro y erosión del sistema dunar.

“Las dunas son ecosistemas frágiles y dinámicos, cuya arena se mueve con el viento y alberga una biodiversidad particular, con flora específica y aves playeras que las usan como zona de nidificación”, explica.

Para Vásquez la entrada de vehículos afecta directamente esa nidificación, porque estas aves, como los pilpilenes, anidan a nivel del suelo, en la arena.      

“Sus huevos y polluelos, camuflados con el entorno para evadir depredadores naturales, pasan desapercibidos para los conductores. Además, cuando se sienten amenazados, entran en un estado de inmovilidad como mecanismo de defensa, lo que aumenta su vulnerabilidad. Este problema se agrava con la presencia de mascotas sin control”, señala el integrante de la organización.

En ese contexto, el experto indica que situación es crítica en lugares como Morrillos, uno de los pocos campos dunares que quedan y que sufre una fuerte presión por construcciones de veraneo sobre las dunas mismas. “Las dunas están desapareciendo”, advierte Vásquez.

El segundo problema, según el académico de la UCN es la alteración y compactación de la arena, que perjudica a toda la fauna del ecosistema costero. Esto afecta no solo a las aves más visibles, sino también a invertebrados marinos — como machas y almejas — que viven enterrados y son la base de la alimentación de muchas especies. “Todo el paso de vehículos compacta la arena y altera estos ecosistemas. La perturbación es también conductual y energética. Si constantemente pasan vehículos, un ave gasta más energía escapando y volviendo que la que obtiene del alimento que puede encontrar. A esto se suma la contaminación acústica de los motores”, advierte el experto.

PROTECCIÓN LEGAL

En relación a una eventual protección con la que debieran contar estos espacios, Vásquez indica que existe un vacío jurídico.

 “En realidad no existe en Chile una legislación que proteja específicamente las dunas”, afirma. Esto se debe, en gran medida, a que muchos de estos terrenos son de propiedad privada, como ocurre en Morrillos, donde se parcelan y se construye, lo que dificulta la aplicación de normativas de conservación y genera fragmentación del hábitat.

Por eso, Vásquez apunta al papel de la educación y al de las iniciativas ciudadanas para crear conciencia entre la ciudadanía.

“A menudo, la gente no lo hace con mala intención, sino que por ignorancia”, dice. Por ello, valora el trabajo de organizaciones como la Fundación Proyecto Adelaida en Morrillos, que instala señalética en zonas de nidificación, o las acciones de concientización que se realizan en Punta Teatinos, al norte de La Serena.

CUIDADOS DE NIDOS

Por su parte, Bernardita Villanueva, de la Fundación Proyecto Adelaida, que trabaja desde 2019 en Morrillos y el Humedal Lagunillas, también destacó la importancia de la educación ambiental.

“Durante años se pensó que las dunas eran para andar en jeep. Hoy sabemos que eso produce erosión, pérdida de biodiversidad, estrés en la fauna y riesgo para las personas”, afirmó.

Villanueva señaló que su organización monitorea la nidificación del pilpilén y el chorlo nevado, cercando zonas sensibles y colocando señalética ética para evitar atropellos de nidos. Además, recordó que sólo un 5% de los más de 4.200 kilómetros de costa de Chile corresponden a campos dunares, por lo que se trata de ecosistemas escasos y cada vez más amenazados.

En ese contexto, valoró que el Humedal Lagunillas haya sido recientemente declarado como el primer humedal urbano de la comuna de Coquimbo y de la provincia de Elqui, con 29 hectáreas destinadas a conservación, lo que permitirá mayor fiscalización y protección del sector.

Cabe destacar además, que en el Senado se encuentra en trámite un proyecto de ley que prohíbe el ingreso y tránsito de vehículos motorizados en arenas y terrenos de playa, humedales y en dunas costeras en todo el país. La iniciativa busca proteger la biodiversidad y evitar la destrucción de nidos, el atropello de polluelos y el estrés que genera el tránsito vehicular en estos frágiles ecosistemas.