EN SU ÚLTIMO PERIODO FUE CCU

El gigante olvidado de La Serena: la historia de la Cervecería Floto

Decenas de personas vivieron y desarrollaron sus vidas en torno a esta empresa fundada por un ciudadano alemán. Actualmente, existe un proyecto para construir en el lugar el nuevo edificio municipal.
En la actualidad aún permanece gran parte del imponente edificio que albergó a una de las más importantes industrias de la zona.
En la actualidad aún permanece gran parte del imponente edificio que albergó a una de las más importantes industrias de la zona.
miércoles 06 de mayo de 2026

La antigua Cervecería Floto, un histórico pilar industrial de La Serena que funcionó durante más de un siglo antes de ser absorbida por la CCU, fue fundada en 1867 por el inmigrante alemán Enrique Federico Floto, quien la bautizó originalmente como “Cervecería Alemana”.

Tras su muerte, fue su hijo Adolfo Floto Klix quien asumió la dirección de la empresa, rebautizándola como “Cervecería Chilena”, bajo la razón social Adolfo Floto y Compañía Limitada.

La fábrica ocupó una cuadra completa en pleno centro de la ciudad, delimitada por las calles Balmaceda, Brasil, O’Higgins y Colón, consolidándose como una de las principales industrias de la zona y generando empleo para decenas de familias serenenses, muchas de las cuales desarrollaron su vida en torno a la actividad de la planta.

De hecho, la preocupación de la empresa por sus trabajadores llevó a la construcción de la denominada “Población Floto”, emplazada al final de calle Balmaceda y extendida hasta Los Carrera, donde aún residen personas ligadas históricamente a la cervecería.

Luego de décadas de funcionamiento y de transformarse en un motor económico para la ciudad, la empresa fue adquirida por la Compañía de Cervecerías Unidas (CCU) en 1950, manteniendo la producción de cervezas y bebidas gaseosas.

La planta operó hasta fines de la década de 1990. Tras su cierre, el recinto permaneció abandonado durante años, hasta que en 2016 la Municipalidad de La Serena adquirió el inmueble e impulsó un proyecto para construir allí el nuevo edificio consistorial, respetando parte de la infraestructura original.

El recinto es considerado un hito de la arqueología industrial de la región y un reflejo de la influencia de la inmigración alemana en el desarrollo de la industria cervecera chilena.