Jaime Campos, ministro de Agricultura

“El mundo rural sí puede ofrecer nuevas oportunidades de trabajo”

El secretario de Estado visitó la Región de Coquimbo para participar en la conmemoración del Día del Pisco, así como, también, para estar presente en el gabinete del agro en la zona, oportunidad en que se analizaron los pasos a seguir respecto al combate a la mosca de la fruta y las prioridades de la cartera a nivel local.
viernes 15 de mayo de 2026

El ministro de Agricultura, Jaime Campos, estuvo presente este viernes en La Serena para participar en la celebración del Día Nacional del Pisco, por lo cual, visitó una planta pisquera en Vicuña. Luego, se reunió con todo el gabinete agropecuario y con los directores regionales de servicio para poder obtener un diagnóstico del territorio.

En ese sentido, aseguró que “ la actividad agrícola se sigue desarrollando de manera relativamente normal, lo que no significa que no existan problemas. Siempre he visto un espíritu innovador y emprendedor por parte de los agricultores y de la industria. Por ejemplo, en el caso del pisco, estamos trabajando con la inserción del pisco en los mercados internacionales. Estamos revisando una serie de instrumentos y medidas que debemos afinar y adoptar para que aquello pueda concretarse”.

-¿Cuáles son las principales problemáticas que ha visto en la región?

“En la Región de Coquimbo veo dos temas muy serios. En primer lugar, está la crisis hídrica, que además es un problema que afecta a todo Chile como consecuencia del cambio climático y el calentamiento global, pero que en esta región es especialmente delicado. Y lo segundo es la aparición de la mosca de la fruta, que pone en riesgo todo el patrimonio fitosanitario de la región y amenaza su vocación exportadora. Esos son, a mi juicio, los grandes temas que debemos abordar y enfrentar como ministerio”.

-Puntualmente respecto a la sequía, ¿qué se está haciendo y qué análisis ha podido realizar?

“Desgraciadamente, la sequía es un fenómeno natural respecto del cual incluso los científicos no logran ponerse completamente de acuerdo sobre sus causas. Por lo tanto, lo que nos corresponde es gestionar esta crisis para que cause el menor daño posible. Pero mientras no llueva de manera significativa y no se acumule suficiente nieve en la cordillera, la verdad es que no vamos a encontrar una respuesta fácil que nos permita aumentar nuestra disponibilidad de agua para riego, porque el problema de fondo es justamente la falta de recurso hídrico. Esta es la región donde el Estado ha invertido más históricamente en grandes obras de riego. Hay seis grandes embalses en la región. Sin embargo, el embalse Puclaro, según me indican, está con apenas una décima parte de su capacidad. Y me dicen que en otros embalses, como La Paloma, la situación es incluso más compleja”.

-¿Qué se proyecta a largo plazo en cuanto a la sequía?

“Pensando en el largo plazo, uno debe imaginar otro tipo de respuestas que la ciencia y la técnica pueden ofrecer. Por ejemplo, la posibilidad de contener nieve cordillerana, aunque hoy tampoco hay suficiente nieve en la cordillera. Otra alternativa es reciclar aguas provenientes de las ciudades. También se plantean proyectos de desalinización de agua de mar, pero eso implica altos costos y requiere estar asociado a proyectos de energía fotovoltaica o energías alternativas. Además, para que sean económicamente viables, normalmente se vinculan a proyectos mineros. Pero todas esas son medidas de largo plazo. El problema de fondo sigue siendo el mismo: hoy no hay agua, o hay muy poca, y eso es extremadamente grave”.

-Otro de los grandes problemas es la mosca de la fruta, que ya lleva más de un año afectando a distintos productores. ¿Qué se está haciendo al respecto?

“Se está combatiendo del modo más eficiente y eficaz posible, porque es un deber del Ministerio de Agricultura velar por la preservación de nuestro patrimonio fitosanitario. Y aquí quiero ser especialmente enfático: la mantención de nuestro patrimonio fitosanitario es una obligación ineludible del ministerio. Nosotros lo vamos a defender y vamos a combatir cualquier enfermedad o plaga que aparezca utilizando todos los medios que estén a nuestro alcance. Sé que esto genera costos y problemas, pero como Estado y como país no podemos aceptar que la Región de Coquimbo continúe en la situación actual debido a la aparición de focos de mosca de la fruta. De lo contrario, esto podría significar que la región y toda su producción silvoagropecuaria queden expuestas a restricciones para acceder a otros mercados”.

-En los sectores rurales se está observando un fenómeno de migración hacia las ciudades.  ¿Cómo ven este escenario?

“Efectivamente, lo que usted señala es muy cierto y, desgraciadamente, no ocurre solo en esta región, sino también en otras zonas del país. El proceso de migración del campo a la ciudad ha aumentado. A nuestro entender, esto tiene dos dimensiones que es necesario abordar: la primera es de carácter cultural. Las nuevas generaciones muchas veces se sienten atraídas por el brillo y las oportunidades aparentes de los grandes centros urbanos, y van perdiendo el vínculo con el mundo rural del cual provienen, porque creen que este no les ofrece las mismas posibilidades. Yo creo que eso es, en gran medida, una ilusión, pero culturalmente es un fenómeno que existe”.

-En ese sentido, ¿qué se puede hacer?

“Todo lo que podamos hacer desde el punto de vista educativo y formativo para fortalecer el vínculo de las nuevas generaciones con el mundo rural es fundamental. La segunda dimensión tiene que ver con lo que el mundo rural puede ofrecer concretamente a los jóvenes. Porque el mundo rural está envejeciendo y no están apareciendo nuevas generaciones con la intensidad que uno quisiera. Sin embargo, el mundo rural sí puede ofrecer nuevas oportunidades de trabajo y emprendimiento. La Región de Coquimbo es un buen ejemplo de ello. Basta ver el desarrollo del agroturismo en el valle de Elqui, impulsado en gran medida por personas jóvenes. Además, mejorar la conectividad, la electrificación rural, el acceso a internet y otros servicios apunta justamente en esa dirección”.

-Otro fenómeno que se está observando en la región es el cambio de cultivos. Por ejemplo, han disminuido las plantaciones de papaya y uva, mientras aumentan los paltos y los cítricos. ¿Cómo ven este escenario?

“Eso depende de varios factores, pero, para entendernos bien, esas son decisiones que toman los productores. El deber del Ministerio de Agricultura es entregar la mayor cantidad de información posible para que ellos adopten las decisiones más adecuadas según sus intereses, porque el ministerio no produce; quienes producen son los agricultores y el sector privado. Ahora bien, efectivamente ha habido cambios en el destino productivo de algunos cultivos. A mi juicio, esto responde principalmente a dos o tres factores. Primero, los mercados cambian. Son dinámicos y variables, al igual que las preferencias de los consumidores, tanto nacionales como internacionales. Los agricultores van adaptando sus producciones a esos requerimientos”.