ECONOMÍA

"No da" para comprar: 80% de familias solo puede optar al arriendo

El encarecimiento de la vivienda y sueldos estancados han empujado a la mayoría de los chilenos al arriendo forzoso. Un estudio revela por qué comprar hoy es...
lunes 18 de mayo de 2026

Ocho de cada diez familias en Chile no disponen de los recursos económicos suficientes para acceder a la compra de una vivienda propia, viéndose obligadas a permanecer bajo el régimen de arriendo forzoso. Esta es la categórica conclusión de un reciente informe elaborado por el Centro de Estudios Inmobiliarios de la ESE Business School de la Universidad de Los Andes, que expone la creciente brecha entre los salarios y el valor del mercado inmobiliario.

El análisis, basado en los datos de la Casen 2024 y las tasas hipotecarias informadas por el Banco Central, revela una disparidad alarmante. Por ejemplo, una familia perteneciente al primer decil, con un ingreso aproximado de $307 mil, habita actualmente viviendas valoradas en UF 1.732 (cerca de $70 millones). Sin embargo, bajo las condiciones financieras vigentes, su capacidad real de compra apenas alcanzaría para un inmueble de UF 440, equivalente a unos $17,7 millones.

La investigación establece que el punto de equilibrio recién aparece en el octavo decil. En este estrato, un grupo familiar con ingresos de $1,7 millones que ocupa una propiedad de UF 2.567, tendría la posibilidad de adquirir una vivienda de valor similar, estimada en UF 2.365. Esta realidad contrasta drásticamente con lo registrado en el año 2017, cuando el 40% de los chilenos sí tenía la opción de comprar.

"Esto va a ser la tendencia que va a marcar los próximos años en Chile: un país de arrendatarios"

José Miguel Simian, director del centro de estudios y vicerrector académico de la UAndes, explica que este fenómeno responde a una combinación de factores críticos: el alza en los costos de construcción, nuevas exigencias regulatorias, el incremento en las tasas de interés hipotecarias y, fundamentalmente, un crecimiento de los sueldos que se ha quedado rezagado frente al precio de las propiedades.

Cabe destacar que para este cálculo se consideró un escenario donde el hogar destina el 25% de sus ingresos al pago del dividendo, contando con un pie del 20% y un crédito hipotecario a 25 años, sin incluir el beneficio de subsidios habitacionales. Según Simian, aunque es una realidad que enfrentan otros países desarrollados, en Chile la tendencia se ha acelerado profundamente en la última década.