El desafío de los especialistas:

La pieza que falta para concretar el Centro Oncológico Infantil Regional

• El déficit estructural de profesionales formados en oncología infantil enciende las alarmas en el norte chico: expertos y familias advierten que la falta de incentivos y convenios académicos es el nudo crítico que frena la apertura definitiva de la red de atención para menores de edad.
La problemática radica en que la construcción de recintos asistenciales de última generación no garantiza, por sí sola, la atención médica especializada.
La problemática radica en que la construcción de recintos asistenciales de última generación no garantiza, por sí sola, la atención médica especializada.
sábado 23 de mayo de 2026

La anhelada autonomía sanitaria de la Región de Coquimbo enfrenta un complejo escenario que amenaza con postergar las expectativas de cientos de familias. Pese a los significativos avances en infraestructura —con las millonarias obras del nuevo Hospital de Alta Complejidad de Coquimbo y el Hospital de La Serena en marcha—, un nudo crítico de carácter estructural ha encendido las alarmas en el mundo médico y social: la severa escasez de especialistas y subespecialistas en oncología pediátrica en la zona. Esta brecha de capital humano avanzado es hoy el principal obstáculo para la operatividad de un centro oncológico infantil definitivo. Se busca evitar el doloroso y costoso desarraigo de los niños y sus familias que hoy deben trasladarse de forma obligatoria a Santiago para recibir tratamientos complejos como quimioterapias de alta densidad o trasplantes de médula.

EL FACTOR HUMANO SOBRE LOS LADRILLOS

 La problemática radica en que la construcción de recintos asistenciales de última generación no garantiza, por sí sola, la atención médica especializada. La oncología pediátrica y la enfermería oncológica infantil son áreas de alta complejidad que requieren años de formación de postgrado y que, históricamente, han presentado una baja tasa de postulación a nivel nacional.

Al respecto, Óscar Bolados, director de la Agrupación de Padres de Niños Oncológicos de la Región de Coquimbo, es enfático en señalar que la infraestructura no sirve de nada si no hay manos capacitadas para operarla. "La falta de apoyo médico y la escasa preparación en oncología infantil en la zona fue lo que nos motivó a organizarnos hace años. Hoy vemos que el edificio avanza, pero si no hay especialistas, nuestros niños seguirán siendo derivados a Santiago. El dolor del desarraigo es una carga extra que ninguna familia debería llevar", sostiene Bolados.

LA MIRADA DE LOS PARLAMENTARIOS

Frente a esta coyuntura, la falta de cobertura médica y las barreras académicas son preocupaciones compartidas desde el Congreso. A juicio del senador Matías Walker (Demócratas): “Le hemos planteado a la ministra de Salud, May Chomalí, en el marco del Plan de Alerta Oncológica que valoramos, nuestra preocupación por la falta de especialistas. Nos comentaba la ministra que de hecho no se llenaron los cupos de formación de especialidades oncológicas dentro de los médicos. Y eso es algo que obviamente nos preocupa, porque vemos que a veces los requisitos para acceder a estas becas de especialidades son muy altos y eso significa que no tenemos la suficiente formación de oncólogos. Sé que en nuestra región de Coquimbo hay un equipo liderado por el doctor Elorza que está haciendo un tremendo esfuerzo en el CDT del Hospital de La Serena por atender esta necesidad”.

Por su parte, la diputada Eileen Urquieta (PDG) enfatiza el impacto territorial de esta carencia en las zonas alejadas. "Cuando hablamos de cáncer en regiones no estamos hablando solo de una enfermedad. Estamos hablando también de oportunidad y muchas veces de acceso y de distancia. En la región de Coquimbo hay avances importantes, especialmente en el Hospital de La Serena, en la red oncológica, pero también existe una brecha de especialistas que golpea con más fuerza a quienes viven lejos de los centros urbanos. Para una persona con cáncer, esperar no es un trámite más, es esperar lo que significa llegar tarde al diagnóstico o a un tratamiento o a una cirugía."

Asimismo, la diputada Carolina Tello (FA) remarca que la sola infraestructura es insuficiente sin una estrategia real de retención señalando que “sabemos que históricamente ha habido una falta de especialistas médicos en regiones. Sin embargo, esa carencia actualmente se acentúa, se ve más acrecentada, especialmente con el tema oncológico. Creo que tenemos que seguir avanzando por traer más especialistas a la región, avanzar en la implementación de la Escuela de Medicina de la Universidad de La Serena, que es una gran esperanza para nuestra región".

Frente a este diagnóstico, diversos actores del ecosistema de salud regional apuntan a la necesidad urgente de generar incentivos atractivos para el retorno y la radicación de profesionales en la zona. La articulación entre las facultades de medicina locales y la red de salud pública se perfila como la única vía para revertir la centralización del talento médico.

Edio Cortés, también representante de la agrupación, refuerza esta necesidad de compromiso político y académico, señalando que “no podemos permitir que el centro oncológico se convierta en una promesa a medias. Necesitamos que las autoridades aseguren los convenios y los incentivos para que los médicos quieran quedarse en la región. Nuestra lucha es por el derecho a una salud digna y cercana, porque un diagnóstico oportuno no debería ser una sentencia por falta de especialistas”.

Mientras la infraestructura avanza a paso firme en la zona, el desafío inmediato de la Región de Coquimbo ya no se mide en metros cuadrados de hormigón, sino en la capacidad política, académica y presupuestaria para asegurar los profesionales que darán vida a esos muros. De lo contrario, la imponente estructura del nuevo hospital corre el riesgo de ser solo un cascarón sin el alma necesaria: el equipo médico que los niños de la región necesitan.