Fenómeno une generaciones
Sobres agotados y "cambiatones" masivas: la fiebre del Mundial se vive en la región
No hay sensación más hermosa para un fanático del fútbol que abrir un sobre nuevo y descubrir entre sus siete figuritas a Messi, Mbappé, Cristiano Ronaldo o alguna de esas estrellas que hacen vibrar estadios completos alrededor del mundo.
Es un ritual que se repite generación tras generación: el sonido del sobre al abrirse, la búsqueda ansiosa de las láminas nuevas, la decepción cuando aparece una repetida y la alegría cuando finalmente sale ese jugador que faltaba. Y, por supuesto, las eternas negociaciones para cambiar figuritas con amigos, compañeros de colegio o desconocidos que comparten la misma obsesión.
Pero esta vez el fenómeno parece haber alcanzado otro nivel.
A pocos días del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, que se disputará en Estados Unidos, Canadá y México, el álbum Panini ya se transformó en un verdadero objeto de culto. Tanto así que, en Chile y en la Región de Coquimbo, conseguir sobres o incluso el propio álbum se ha convertido en una misión casi tan difícil como clasificar a esta cita planetaria.
Un álbum más grande que nunca
Parte de la locura tiene una explicación simple: el Mundial 2026 será el más grande de la historia. Por primera vez participarán 48 selecciones, aumentando considerablemente el número de equipos respecto a las 32 que disputaron las últimas ediciones.
Mientras la edición de Catar 2022 tenía 670 láminas, la nueva versión cuenta con 980 figuritas. Eso sí, hay una pequeña ayuda: los sobres ya no traen cinco láminas, sino siete.
Aun así, completar el álbum sigue siendo una verdadera prueba de paciencia, perseverancia y bolsillo. Según estimaciones difundidas por Panini, utilizando intercambios constantes podrían necesitarse alrededor de 150 sobres para completarlo. Considerando que cada sobre cuesta $1.100, el gasto bordearía los $165 mil.
Pero la realidad puede ser mucho más dura. El matemático argentino Teo López Puccio realizó cálculos basados en probabilidades y concluyó que completar el álbum sin intercambiar figuritas podría requerir cerca de mil sobres. La cifra supera fácilmente el millón de pesos.
Aquello quedó reflejado en la experiencia del creador de contenidos argentino Spreen, quien logró completar el álbum utilizando cerca de 800 sobres y sin realizar intercambios.
Y como si fuera poco, algunos coleccionistas persiguen verdaderos tesoros. Entre ellos destaca una edición especial dorada de Lionel Messi que, según diversos análisis realizados por coleccionistas y creadores de contenido, aparecería en promedio una vez cada dos mil sobres.
La búsqueda de las figuritas perdidas
La escasez de sobres se ha convertido en otro ingrediente que alimenta la fiebre mundialista. Durante un recorrido realizado por Diario El Día en distintos puntos de venta oficiales en La Serena, la respuesta fue prácticamente la misma en todas partes: no hay stock.
Algunos comerciantes aseguran que el abastecimiento ha sido considerablemente menor que en otros mundiales. Mientras en ediciones anteriores podían recibir entre 8 mil y 15 mil sobres por despacho, hoy las entregas apenas alcanzan unos pocos miles.
Los sobres llegan un miércoles por la tarde y el jueves por la mañana ya desaparecieron. La situación se replica incluso en la tienda online de Panini, donde los productos permanecen agotados gran parte del tiempo.
En el local Panini ubicado en el Strip Center LVGO, en la intersección de Ulriksen con Cuatro Esquinas, un cartel recibe a los visitantes con el mensaje: “No hay álbum ni sobres”.
Sin embargo, pocos parecen resignarse. Uno tras otro siguen entrando para hacer la misma pregunta. Y la respuesta también es siempre la misma: “No tenemos y no sabemos cuándo llegarán”.
Las cambiatones en el corazón de la fiebre mundialista
Pero si algo demuestra que la pasión por el álbum está más viva que nunca es lo que ocurre fuera de las tiendas. Frente al local se reúnen diariamente decenas de personas.
Niños con sus álbumes bajo el brazo. Padres revisando listas. Abuelos buscando números repetidos. Familias completas sentadas comparando figuritas. Algunos usan aplicaciones en sus teléfonos para registrar qué láminas les faltan. Otros llevan cuadernos con números anotados cuidadosamente. Todos buscando completar el álbum.
Entre las manos aparecen rostros conocidos como Messi, Mbappé, Vinicius, Bellingham y, especialmente, Cristiano Ronaldo, quien probablemente disputará el último Mundial de su extraordinaria carrera con la esperanza de conquistar el único título que le falta.
Para muchos, conseguir una lámina del portugués vale casi tanto como encontrar oro. Así se ha visto en varias publicaciones en redes sociales, donde niños y niñas incluso deciden dejar de completar el álbum solo por tener en sus manos la figurita de Cristiano.
“Mi hijo es fanático del fútbol. Comenzamos a coleccionarlo apenas salió y hemos avanzado cambiando con compañeros y viniendo a las cambiatones”, cuenta Paulina Rojas, madre de Diego Urrejola.
La mujer reconoce que nunca había visto algo parecido. “Coleccionamos el álbum del Mundial pasado y también el de la Copa América, pero no fue tanto boom como este. Incluso tuvimos que ir a Ovalle para encontrar el álbum porque acá nunca quedaban”.
Para ella, el verdadero valor está en la experiencia. “Las cambiatones son entretenidas para ellos. Es caro, sí, pero se divierten y comparten con otros niños”, comenta.
Una historia similar vive Sergio Casanga. Aunque ese día asistió solo, estaba allí representando a su hijo.
“Coleccionamos el álbum del Mundial anterior y nunca fue tan difícil encontrar sobres. Ahora llegan y se agotan de inmediato”, relata.
Pese a las dificultades, no piensa rendirse. “Lo llenamos la vez pasada y este año no podemos ser menos”.
El fenómeno ha sido tan grande que incluso municipios como La Serena, Coquimbo y Ovalle han organizado jornadas de intercambio de figuritas para ayudar a los coleccionistas. Plazas, centros comerciales y espacios públicos se han transformado en verdaderos mercados futboleros donde una repetida puede convertirse en la pieza clave que falta para completar una página.
Y quizás esa sea la verdadera magia del álbum: reunir a padres con hijos, a abuelos con nietos, a amigos y desconocidos que por algunos minutos olvidan las preocupaciones cotidianas para hablar de fútbol.
Porque, aunque Chile no estará en la cancha cuando la Copa del Mundo comience el próximo 11 de junio de 2026, miles de chilenos ya están jugando su propio Mundial entre sobres, figuritas repetidas y la felicidad irrepetible de encontrar, por fin, la lámina que faltaba.