PRIMERA NIEVE DEL INVIERNO
Nevadas generan esperanza, pero recuperación hídrica está lejos de ocurrir
Por: Martha Hecherdorsf
Las recientes nevadas registradas en la cordillera de la Región de Coquimbo volvieron a poner la atención en una de las principales reservas naturales de agua para las cuencas locales. Aunque las precipitaciones en los valles fueron moderadas, en sectores cordilleranos se observaron acumulaciones que generaron expectativas entre la comunidad, en medio de un escenario hídrico que continúa siendo crítico.
De acuerdo con información de las estaciones de monitoreo de CEAZA, al 10 de junio se registraron 45 centímetros de nieve en El Tapado, 40 centímetros en La Coipa, 20 centímetros en Tascadero, 15 centímetros en Casa del Canto y 10 centímetros en Llano de las Liebres.
Una señal positiva, pero insuficiente
Sin embargo, más allá del impacto visual de la cordillera nevada, especialistas advierten que este primer evento de la temporada debe ser observado con cautela. Si bien representa una señal positiva tras meses sin precipitaciones relevantes, por sí solo no alcanzaría para modificar de manera significativa el déficit hídrico acumulado en la región.
Así lo explicó Pablo Álvarez, director del Laboratorio PROMMRA de la Universidad de La Serena. “Son nevadas de baja intensidad y fueron en general de corta duración, alrededor de un día, en algunos casos menos de un día”, indicó.
“Son cantidades importantes porque no había caído nada, pero están muy lejos de resolver los problemas de déficit que tenemos”, advirtió Álvarez.
Álvarez explicó que no toda la nieve acumulada se transforma en agua disponible, ya que parte puede sublimarse, derretirse o infiltrarse antes de llegar a ríos y embalses.
En ese sentido, sostuvo que el efecto podría ser leve si no se registran nuevas precipitaciones nivales en el corto plazo. “Es muy probable que esta cobertura nival que tenemos hoy día desaparezca rápidamente”, señaló, agregando que dentro de un par de semanas podría quedar muy poca nieve si no se presentan nuevos eventos.
En el caso del Limarí, Álvarez precisó que la zona de acumulación efectiva es más reducida, debido a las características de su cordillera. “La cordillera del Limarí es baja, excepto en Río Hurtado. En el resto de la cordillera del Limarí las altitudes son bien escasas aquellas que llegan a los 4.000 metros”, explicó.
Embalses siguen en niveles críticas
El interés por estas nevadas ocurre en un contexto de bajos niveles de almacenamiento. Desde el Ministerio de Obras Públicas, el seremi Cristian Smitmans indicó que la región enfrenta este invierno con una situación hídrica crítica.
Según detalló, al 8 de junio embalses estratégicos como Puclaro y La Paloma alcanzaban un 12% y 5% de su capacidad, respectivamente, cifras que reflejan la brecha acumulada tras más de una década de sequía.
La autoridad explicó que la nieve acumulada en la cordillera constituye una de las principales reservas naturales de agua para la región, ya que, a diferencia de la lluvia, puede contribuir al abastecimiento durante la primavera y el verano mediante el deshielo.
No obstante, desde el MOP también advirtieron que aún es temprano para determinar cuál será el efecto concreto de este primer evento sobre la disponibilidad de agua en los próximos meses. Esto dependerá de la evolución del invierno, la ocurrencia de nuevos sistemas frontales y la conservación del manto nival.
Julio y agosto serán meses clave
Desde las organizaciones de usuarios de agua, la evaluación también es prudente. Alex Cortés, gerente de la Junta de Vigilancia del Río Elqui, señaló que la nieve acumulada permitió que la cordillera comenzara a enfriarse, una condición relevante para futuras precipitaciones.
En el caso de la cuenca del Elqui, indicó que se requieren acumulaciones mucho mayores para hablar de una condición normal. “En la cuenca del río Elqui se requieren 2,5 metros de nieve acumulada para tener una condición de un año normal, por lo tanto nos faltan varios centímetros todavía para llegar a esa normalidad”, afirmó.
En esa misma línea, desde la Sociedad Agrícola del Norte, Alejandra Marín valoró las nevadas. “Ha sido una precipitación esperanzadora, pero todo va a depender de cómo siga el invierno”, señaló.
Marín explicó que la nieve es fundamental para el sector agrícola porque permite acumular agua durante el invierno para contar con disponibilidad en los meses de mayor demanda de riego.
“La agricultura responde a un manejo del agua desfasado. Tenemos que acumular agua en el invierno para que esté disponible en el verano, que es cuando más se riega”, sostuvo.
A su juicio, lo relevante será que se mantengan nuevas precipitaciones en cordillera y que la nieve acumulada pueda derretirse de forma paulatina para alimentar los caudales de los ríos. “Todo esto es bueno, pero no se puede cantar victoria”, advirtió.
Así, las primeras nevadas entregan una señal positiva, pero aún insuficiente. La recuperación hídrica dependerá de nuevos eventos y de la conservación del manto nival durante el invierno.