Plan penitenciario
Gobierno busca concentrar la población penal en un gran complejo regional
La firma del Acuerdo Marco de Cooperación para acelerar el Plan Maestro de Infraestructura Penitenciaria volvió a poner sobre la mesa una de las principales discusiones en materia de seguridad y sistema carcelario en la Región de Coquimbo: la necesidad de avanzar hacia un complejo penitenciario de mayor capacidad que permita responder al crecimiento sostenido de la población penal y a los desafíos asociados al crimen organizado.
La iniciativa de dicho plan, encabezada por el Presidente de la República, José Antonio Kast, reúne a los ministerios de Justicia y Derechos Humanos, Seguridad Pública y Obras Públicas con el objetivo de agilizar la construcción y ampliación de establecimientos penitenciarios a nivel nacional. Y, precisamente, en la cartera de proyectos considerada figura el Complejo Penitenciario Huachalalume.
En efecto, durante una reciente visita a dicho recinto, el subsecretario de Justicia, Luis Silva, entregó antecedentes a El Día que apuntan a una estrategia de concentración de la población penal en grandes complejos regionales, modelo que podría marcar el futuro de la infraestructura penitenciaria en la zona.
Actualmente, en Huachalalume se desarrollan obras de densificación de módulos que permitirán incrementar la capacidad del establecimiento en alrededor de 320 plazas una vez concluidos los trabajos proyectados para el próximo año.
Sin embargo, la ampliación local forma parte de un plan mucho más amplio. Según explicó Silva, el gobierno busca aumentar la capacidad penitenciaria nacional en cerca de 21 mil plazas al año 2031 mediante nuevos recintos, ampliaciones y proyectos de infraestructura de alto estándar. “Podrían ser incluso más. El desafío es gigante”, señaló la autoridad.
Más allá de las obras actualmente en ejecución, las declaraciones del subsecretario también abrieron una señal respecto de la futura organización del sistema penitenciario regional que va en la línea de lo mencionado al inicio de esta crónica.
Consultado sobre establecimientos de menor tamaño como los existentes en Ovalle, Illapel o Combarbalá, Silva indicó "el desafío a nivel nacional, desde el punto de vista de la infraestructura, es ojalá concentrar en complejos regionales a la población penitenciaria y no tener distribuida la función en muchos recintos pequeños”.
La autoridad explicó que actualmente Chile cuenta con 81 establecimientos penitenciarios, muchos de ellos con una capacidad reducida, situación que obliga a destinar recursos humanos, logísticos y tecnológicos en múltiples puntos del territorio.
“Hay muchos complejos que no albergan a más de 1.000 personas y otros complejos que no albergan ni a 50 personas. Pero todo eso implica logística, implica dotación, implica una serie de recursos que hay que hacer más eficiente”, sostuvo el subsecretario. Bajo esa lógica, el fortalecimiento de Huachalalume aparece como uno de los ejes de desarrollo para la Región de Coquimbo.
Eso sí, el crecimiento de la infraestructura penitenciaria también plantea desafíos en materia de personal. Si bien Silva destacó el aporte de nuevas tecnologías para mejorar la vigilancia y el control de los recintos, reconoció que la expansión del sistema requerirá un aumento en la dotación de Gendarmería.
“Si van a haber más personas privadas de libertad, obviamente que además de penales, además de metros cuadrados construidos, necesitamos más gendarmes”, advirtió Silva.