Por daños a la producción y riesgos sanitarios
Ataques de jaurías de perros causan alarma en sectores rurales
Los ataques de perros asilvestrados continúan afectando a crianceros y productores rurales de la conurbación La Serena-Coquimbo.
Localidades como Los Corrales, en las cercanías de El Romeral, Altovalsol, Hinojal y Pan de Azúcar figuran entre los lugares donde se han reportado episodios que han provocado la muerte o lesiones a animales de granja, principalmente caprinos.
Si bien, esta problemática no es nueva, ha vuelto a instalarse en la discusión pública debido a la frecuencia con que estos hechos son denunciados por los afectados. De hecho, a nivel nacional, diversos estudios y registros han identificado a los perros asilvestrados como uno de los principales depredadores del ganado doméstico y de especies de fauna silvestre, generando importantes pérdidas económicas en zonas rurales.
Desde el ámbito veterinario, en tanto, advierten que el fenómeno está estrechamente ligado a la presencia de perros domésticos que permanecen sin supervisión y que terminan desplazándose por amplios territorios en busca de alimento.
Fernando Costa del Río, vocero y consejero regional Coquimbo-La Serena del Colegio Médico Veterinario (COLMEVET), explicó que gran parte de los casos se originan en predios rurales donde los animales permanecen solos durante largos períodos.
“Por lo general son perros que quedan en parcelas, muchas veces sin sus tutores, y tienen la posibilidad de escapar ya sea por búsqueda de alimento o por condiciones de estrés. Empiezan a recorrer distintos sectores hasta que terminan atacando planteles de ganado caprino, principalmente en la zona de Coquimbo y sectores interiores de Elqui”, sostuvo.
Los daños se reflejan directamente en las consultas veterinarias y en las pérdidas que enfrentan los productores, quienes deben asumir tratamientos médicos o la muerte de animales que constituyen parte importante de su actividad económica.
“En mi clínica, ubicada en Pan de Azúcar, me llegan cabras mordidas por perros y también personas consultando si puedo realizar manejo de heridas. No solamente se trata de cabras; también he atendido caballos y cerdos que han resultado lesionados producto de estos ataques”, señaló el profesional.
Sin embargo, las consecuencias no se limitan al ámbito productivo, pues especialistas alertan que la existencia de poblaciones caninas sin control puede transformarse en un factor de riesgo sanitario para animales domésticos y para la comunidad.
“Estos perros también pueden actuar como reservorios de enfermedades. Hablamos, por ejemplo, del distemper, pero además existe la posibilidad de ataques a personas, lo que repercute en los registros de mordeduras que manejan los servicios de salud”, indicó Costa.
A juicio del representante del COLMEVET, la percepción de un aumento en los casos responde en parte a una mayor visibilidad de los hechos, aunque sostiene que se trata de un problema que se mantiene desde hace años en distintos sectores rurales de la región.
Respecto a las responsabilidades, el veterinario enfatizó que los propietarios de mascotas cumplen un rol fundamental en la prevención.
“La principal responsabilidad es de los tutores. Muchas veces dejan a los animales en parcelas que utilizan como segunda vivienda y los perros permanecen solos. Cuando existen problemas con la alimentación o buscan escapar por distintas razones, terminan desplazándose fuera del predio”, afirmó.
Frente a este escenario, desde el gremio veterinario plantean la necesidad de avanzar hacia una estrategia coordinada que involucre a distintos organismos públicos y privados, con el objetivo de abordar el problema desde una perspectiva sanitaria, productiva y de bienestar animal.
“Es fundamental contar con una articulación entre el Servicio Agrícola y Ganadero, la seremi de Salud, los municipios y los médicos veterinarios. Se requieren mesas de trabajo que permitan buscar soluciones dentro del marco legal vigente”, sostuvo.