Apoderados divididos

"Fin de la 'tómbola'" y "mayor segregación": el debate que se abrió por cambios al SAE

Mientras algunos consideran que el sistema vigente fracasó al limitar la posibilidad de elegir establecimientos, otros advierten que la reforma podría profundizar aún más las brechas entre colegios municipales y particulares.
Desde el Movimiento Elqui Despierta aseguran que ellos advirtieron que la denominada "tómbola" sería un fracaso en el largo plazo. (Foto: Cedida)
Desde el Movimiento Elqui Despierta aseguran que ellos advirtieron que la denominada "tómbola" sería un fracaso en el largo plazo. (Foto: Cedida)
miércoles 24 de junio de 2026

La discusión sobre el futuro del Sistema de Admisión Escolar (SAE) volvió al centro del debate nacional luego que la Cámara de Diputados y Diputadas iniciara la tramitación de una reforma impulsada por el gobierno del Presidente José Antonio Kast.

La propuesta busca modificar el actual mecanismo de postulación e incorporar un sistema de “elección mutua” en establecimientos con alta demanda, permitiendo que ciertos colegios puedan seleccionar parte de sus estudiantes bajo criterios previamente definidos.

Cabe aclarar que la iniciativa mantiene la plataforma centralizada de postulación, pero agrega factores como el rendimiento académico desde séptimo básico, la adhesión al proyecto educativo, la cercanía territorial y entrevistas con padres y apoderados.

Sin embargo, más allá de los aspectos técnicos de la propuesta, son precisamente los apoderados quienes observan con atención una discusión que toca directamente la experiencia de miles de familias. Y es que mientras algunos consideran que el sistema vigente fracasó al limitar la posibilidad de elegir establecimientos, otros advierten que la reforma podría profundizar las brechas entre colegios municipales y particulares.

"Lo advertimos"

María Paz Aliaga, vocera del antiguo movimiento Elqui Despierta, organización que durante años cuestionó la aplicación del sistema conocido popularmente como “tómbola”, sostuvo que los problemas que hoy se buscan corregir fueron advertidos desde los primeros años de implementación.

Según señaló, el SAE terminó generando dificultades para numerosas familias que vieron cómo sus hijos quedaban distribuidos en distintos establecimientos, muchas veces alejados de sus domicilios y sin posibilidad de acceder al colegio que habían escogido como primera opción.

“Nosotros advertimos que esto iba a pasar. Sabíamos que iba a ser un dolor tremendo para las familias y una pelea gigante. Finalmente fue algo que fracasó”, afirmó.

La apoderada asegura que esto fue lo mismo que pasó con el Transantiago, 

"Dijimos, 'va a pasar lo mismo que con el Transantiago: va a ser un fracaso', tal como lo fue ese sistema. Quizás no en el corto plazo, pero sí en un plazo de 10 años. Y lamentablemente aquí no estamos hablando de fierros, no estamos hablando de buses ni de latas; estamos hablando de familias, que lo pasaron mal y niños que tuvieron que separarse de sus hermanos porque uno quedó en un colegio y el otro en un establecimiento muy lejano. Todo eso nosotros advertimos que iba a ocurrir. Sabíamos que sería así, que iba a generar un enorme dolor para las familias y un conflicto muy grande. También sabíamos que finalmente sería una política que terminaría fracasando. Y así fue.” explica.

Aliaga argumentó además que la reforma representa una oportunidad para recuperar espacios de decisión para los padres respecto de la educación de sus hijos y fortalecer proyectos educativos que anteriormente destacaban por sus resultados académicos.

“Que el Sistema de Admisión Escolar se vuelva a analizar y se modifique de raíz es una tremenda noticia para las familias del país. Siempre defendimos el derecho preferente de los padres para elegir la educación de sus hijos”, agregó.

No obstante, la visión no es compartida por todos los representantes de apoderados.

"Va a ser perjudicial"

Elizabeth Isla, presidenta del Centro General de Padres y Apoderados del Colegio Germán Riesco, manifestó su preocupación por los efectos que podría generar los cambios que está impulsando el gobierno en este tema. 

A juicio de la dirigente, los establecimientos con mayor demanda podrían terminar seleccionando a estudiantes con mejores antecedentes académicos y mayores ventajas socioeconómicas, mientras que los colegios municipales concentrarían a quienes no logren acceder a esas vacantes.

“Para nosotros va a ser perjudicial. Los colegios particulares van a tener más capacidad de elegir y los municipales nos vamos a quedar con lo que la ola dejó”, señaló la dirigente.

La representante advirtió que una de las consecuencias podría ser el aumento de la segregación escolar, situación que, según sostiene, afectaría especialmente a los establecimientos públicos que ya enfrentan múltiples desafíos en materia de recursos y apoyo institucional.

“Vamos a seguir viendo que quienes tienen más oportunidades puedan acceder a mejores colegios, mientras otros se quedan estancados. Eso termina afectando también la educación que reciben los estudiantes”, indicó.

Pese a sus reparos frente a la reforma, Isla reconoció que el actual sistema tampoco ha estado exento de dificultades. Entre ellas mencionó los casos de hermanos que no logran quedar en un mismo establecimiento, obligando a las familias a organizar complejos desplazamientos y dividir su participación en distintas comunidades escolares.

“Cuando los hijos quedan en colegios diferentes se vuelve muy difícil para las familias, especialmente para quienes tienen menos recursos. Uno tiene que estar presente en la educación de sus hijos y eso se complica cuando están en establecimientos distintos”, sostuvo Isla.

Perfeccionamiento y comprensión del sistema

Una experiencia similar relata Juan Pastén, presidente del Centro de Padres y Apoderados del Colegio Japón, quien considera que la discusión debe apuntar a perfeccionar el mecanismo vigente y responder a problemas que han afectado directamente a muchas familias.

El dirigente recordó que al momento de postular a sus dos hijas, ninguna logró obtener un cupo en el mismo establecimiento, situación que obligó a replantear completamente las opciones educativas que habían considerado inicialmente.

“Era súper complicado encontrar un colegio donde quedaran las dos juntas. Al final uno tenía que optar por el establecimiento donde hubiera cupo y no necesariamente por el que quería”, explicó.

Pastén también estima que el sistema actual no siempre ha sido comprendido por los apoderados, especialmente respecto de los criterios que determinan la asignación de vacantes cuando existe una alta demanda.

Desde su perspectiva, la reforma abre la posibilidad de introducir mejoras que otorguen mayor claridad al proceso y permitan compatibilizar la inclusión con las exigencias académicas de cada proyecto educativo.

“Es importante que exista espacio para que las familias que quieren superarse puedan acceder a cualquier colegio, pero también teniendo presente las exigencias que cada establecimiento plantea”, señaló.

De esta forma, el debate vuelve a instalar una interrogante que por años ha dividido opiniones en el país: cómo equilibrar la libertad de elección de las familias, la inclusión educativa y la igualdad de oportunidades dentro del sistema escolar chileno.