RECINTO YA FUE REABIERTO
Destrozos en cuatro nichos dejó riña en cementerio de Las Compañías
Lo que debía ser la íntima y dolorosa despedida de una lactante de apenas cuatro meses se transformó, el pasado domingo, en un escenario de caos, agresiones físicas y una profunda falta de respeto por el descanso de los difuntos en el Cementerio de Las Compañías.
El balance más doloroso y preocupante de la jornada, más allá de la trifulca misma, radica en el daño directo provocado a cuatro nichos del camposanto, espacios sagrados para las familias de la comuna que terminaron convertidos en el blanco colateral de una furia descontrolada.
Los disturbios no solo forzaron el cierre excepcional del recinto durante todo el lunes para realizar labores de limpieza y peritajes, sino que además abrieron una profunda grieta de indignación entre la comunidad local.
El ataque directo a la infraestructura sepulcral afectó la memoria de familias ajenas al conflicto, quienes hoy deben enfrentar el impacto emocional de ver alterados los lugares de descanso de sus seres queridos.
El foco del daño
La Corporación Municipal Gabriel González Videla, entidad administradora del Cementerio de Las Compañías, confirmó que el perjuicio material y simbólico en el sector de las sepulturas es la mayor prioridad en la agenda judicial y de reparación. En total, cuatro nichos sufrieron daños de diversa consideración durante las agresiones y destrozos protagonizados por una parte de los asistentes al cortejo fúnebre.
Eduardo Rodríguez, secretario general de la mencionada corporación, lamentó profundamente el nivel de destrucción alcanzado en un espacio que exige solemnidad.
Ante esta situación, la administración del camposanto activó de inmediato sus protocolos internos de contingencia, procediendo en primera instancia a tomar contacto directo con los propietarios de cada uno de los cuatro nichos afectados. El objetivo de este acercamiento es doble: por un lado, brindar el soporte necesario para que los familiares puedan canalizar formalmente las denuncias ante la justicia y, por el otro, coordinar de manera urgente las obras de reparación que la propia corporación asumirá para restituir la dignidad de las estructuras dañadas.
La gravedad de la profanación obligó a suspender la atención al público durante la jornada del lunes, un hecho inédito en el funcionamiento habitual del cementerio. Durante esas horas de clausura, los equipos de operaciones debieron realizar una exhaustiva limpieza general de los pasillos y las zonas adyacentes al conflicto, retirando escombros y elementos contundentes utilizados en la gresca.
La reapertura de las puertas recién se concretó el martes a partir de las 09:00 horas, bajo un estricto marco de seguridad. La entrada de los usuarios estuvo precedida por una minuciosa revisión y fiscalización del sector a cargo de efectivos de Carabineros de Chile y personal de Seguridad Municipal.
Ambas instituciones mantuvieron patrullajes y rondas preventivas constantes durante toda la jornada, manteniendo comunicación directa y permanente con el administrador del recinto para garantizar que no se replicaran focos de tensión.
Intolerancia a las normas
El origen de la violencia que terminó por vulnerar los cuatro nichos y la integridad del personal se desató por una negativa a acatar las normativas legales vigentes en el país.
De acuerdo con los antecedentes recopilados por Diario El Día, el conflicto estalló en el instante en que surgieron discrepancias entre los deudos de la lactante y los funcionarios del cementerio respecto a los protocolos establecidos para el sellado de la sepultura.
La tensión escaló rápidamente cuando los familiares exigieron que los arreglos florales del funeral quedaran depositados en el interior del nicho junto al féretro, una práctica que está estrictamente prohibida por los protocolos sanitarios dictados por el Ministerio de Salud.
De igual forma, los asistentes exigían con vehemencia que la sepultura fuera cerrada de manera inmediata y en su presencia. No obstante, las directrices internas del camposanto estipulan con claridad que el proceso de sellado definitivo es una operación técnica que se realiza con posterioridad, sin la presencia de familiares ni personas externas para resguardar la seguridad y la correcta ejecución del procedimiento.
La explicación técnica de los trabajadores, sin embargo, provocó una reacción desproporcionada y violenta por parte de un grupo de los presentes, quienes se exaltaron y pasaron de los insultos verbales a la agresión física directa.
La reconstrucción de los hechos da cuenta de una preocupante vulnerabilidad para los trabajadores: mientras uno de los operarios era brutalmente golpeado y agredido verbalmente, un segundo trabajador fue encerrado a la fuerza en el sector de vestidores. La peor parte la sacó un tercer funcionario que se encontraba en el exterior, quien fue tomado del cuello -ahorcado- y amenazado de muerte en medio de la revuelta.
Pero los disturbios no se concentraron de forma aislada. Testigos presenciales describieron escenas de alta tensión que se extendieron tanto por los pasillos interiores del recinto como por los accesos principales. La violencia desatada no solo damnificó a los operarios y a las estructuras de los nichos ajenos, sino que también afectó a un comerciante independiente que trabaja en las afueras del camposanto y a otras familias que en ese instante se encontraban visitando a sus difuntos, quienes debieron huir o buscar refugio ante el avance de la turba.
Acciones legales
A pesar de que en los primeros minutos posteriores a la gresca no se registraron denuncias particulares por parte de los afectados directos debido al estado de shock y temor, Carabineros de Chile actuó bajo los canales legales correspondientes y presentó una denuncia de oficio ante la fiscalía local de La Serena para dar inicio inmediato a las indagatorias.
Posteriormente, la Corporación Municipal Gabriel González Videla concretó la presentación de una querella criminal en contra de quienes resulten responsables de las agresiones y de los graves destrozos materiales en los cuatro nichos e instalaciones del cementerio.
Con esta acción judicial, todos los antecedentes, registros y declaraciones fueron puestos a disposición de los tribunales de justicia, estamento encargado de liderar la investigación penal destinada a esclarecer la dinámica de los hechos y determinar las responsabilidades penales individuales.