SISMOS

Sismos superficiales: "Nuestra mayor vulnerabilidad", advierten expertos

Expertos advierten sobre la vulnerabilidad de Chile ante sismos superficiales, como los que azotaron Venezuela. Pese a estrictas normas de construcción, persisten puntos débiles.
viernes 26 de junio de 2026

A raíz del doblete sísmico que impactó a Venezuela esta semana, expertos han puesto bajo la lupa la realidad chilena. Este fenómeno, caracterizado por dos terremotos consecutivos en poco tiempo y a escasa profundidad, demostró el devastador poder de los sismos superficiales. Si bien Chile suele experimentar movimientos telúricos de mayor profundidad y cuenta con una robusta normativa de construcción, el país no está exento de puntos vulnerables.

El doctor en geología Ayaz Alam, académico de la Universidad de Santiago de Chile (Usach), enfatiza que la clave de la destrucción en Venezuela no fue la magnitud, sino la profundidad. Alam explica que “Chile es uno de los países sísmicamente más activos del planeta, pero la gran mayoría de nuestros grandes terremotos son de subducción, es decir, ocurren a profundidades considerables, entre 30 y 70 km o más, donde la placa de Nazca se hunde bajo la Sudamericana”. El reciente doblete en Venezuela, en contraste, se produjo a menos de 20 km de profundidad.

Estos “terremotos superficiales como el venezolano corresponden a otro tipo de mecanismo: fallas de desgarre o fallas corticales”, detalla Alam. Estas fallas sí existen en Chile, especialmente en regiones como la Metropolitana, Atacama y el sur del país. Ante este escenario, la preparación es desigual: “los edificios modernos están bien diseñados, pero el parque habitacional antiguo y las construcciones en adobe o mampostería no reforzada son nuestra mayor vulnerabilidad”, sentencia el experto.

Por su parte, Leonardo Brescia, doctor en Ciencias de la Ingeniería y académico del Departamento de Ingeniería en Obras Civiles de la Usach, recalca la solidez de la infraestructura moderna chilena. “Hay que recordar que, ya desde los años 60, el país cuenta con una normativa específica para el diseño sísmico de edificios basada en la experiencia del 1939 y esa experiencia se fue fortaleciendo en los años 60, en el año 85 y el 2010”, afirma. Esta constante actualización es crucial para garantizar la seguridad.

Brescia añade que es “totalmente normal que la mayor cantidad de infraestructura en altura se realice en base a hormigón armado versus otros países, que es una mezcla entre albañilería y estructuras de acero”. Además, las edificaciones nacionales favorecen el uso de muros de corte, esenciales para soportar fuerzas sísmicas y controlar deformaciones, lo que resulta en un muy buen desempeño.

“Ahora, si tú lo comparas con las imágenes que estaban en las noticias de lo que pasó en Venezuela, allá había mucho edificio construido con ladrillo, el cual tiene un comportamiento muy frágil, dado que es un material cerámico que, si bien resiste mucho la compresión, ante movimientos no va a resistir bien”, concluye Brescia.

La normativa sísmica chilena es reconocida globalmente por sus altos estándares. Los edificios se diseñan bajo la norma NCh433 (Diseño Sísmico de Edificios) y los decretos 60 y 61 del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU), que rigen el diseño estructural, el cálculo antisísmico y las especificaciones del hormigón armado.

El capítulo 5 de la NCH 433 establece que, ante un sismo leve, los edificios no deben sufrir daños; en un sismo mediano, pueden presentarse daños menores, y en uno de mayor categoría, la estructura no debe colapsar para proteger la vida. Este enfoque ha consolidado un diseño edilicio robusto en Chile, aunque la existencia de fallas corticales y un parque habitacional antiguo sigue siendo un desafío latente para la seguridad de la población.